Addoor Sticky

Un eclipse entre nubes para Nacho, Tania y Noa

La familia leonesa siguió el fenómeno desde Gijón con un cielo encapotado y más "sensaciones que visión directa"
Nacho, Tania y Noa se hacen un selfie en la costa asturiana durante un eclipse que solo se puedo ver "a medias".

Nacho, Tania y su hija Noa eligieron Gijón para vivir el eclipse total de Sol, pero el cielo encapotado en la costa asturiana les dejó una experiencia agridulce. La familia pudo sentir el cambio de luz y la llegada de la oscuridad, aunque las nubes impidieron disfrutar plenamente de la imagen del fenómeno.

"Lo importante es que lo hemos disfrutado en familia y con la sensación de ser un momento excepcional", explican, resumiendo una jornada en la que las emociones tuvieron más protagonismo que la observación directa.

Más sensaciones que visión

La presencia de nubes convirtió el eclipse en una experiencia especialmente sensorial. "La sensación de oscuridad ha sido algo inexplicable", relatan, después de comprobar cómo la luz del día cambiaba pese a que el cielo permanecía cubierto.

Para Noa, la experiencia familiar quedó marcada así por un fenómeno difícil de repetir y por la peculiar atmósfera que acompañó a la totalidad en Gijón.

La mirada puesta en León

La familia reconoce que las condiciones meteorológicas vividas en Asturias les dejaron cierta frustración. "Nos dan envidia los que los han podido ver al cien por cien desde León", admiten.

Desde Gijón, Nacho, Tania y Noa se llevaron finalmente una experiencia distinta: quizá con menos imágenes del eclipse, pero con la memoria de haber compartido en familia unos minutos de oscuridad extraordinaria durante un fenómeno único.