Eclipse solar en León

"Es maravilloso estar aquí": Silencio, emoción y alguna lagrimilla en el día que León tuvo dos noches

La jornada del 12 de agosto quedará guardada en la retina de miles de leoneses y visitantes llegados de todas partes del mundo

Hablar de días históricos es seguramente un abuso retórico del periodismo. Pero nunca ha estado más, ni mejor, justificado que este 12 de agosto en el que la provincia de León se ha quedado pequeña para acoger a miles de vecinos, curiosos y viajeros de todo el mundo para asistir en vivo y en directo a dos minutos que se recordarán para siempre. Cierto es que León, con su largo pasado, acumula anécdotas relacionadas con eventos cosmológicos similares, pero es de justicia recordar que un eclipse total de sol no se veía por estos lares desde hace más de un siglo. Y la coincidencia de prácticamente toda la geografía leonesa en la ya famosa franja del cien por cien de visibilidad no ha pasado desapercibida hasta convertirse en el verdadero efecto llamada de este verano.

El folckore leonés

Seguramente muchas de las personas que eligieron León, incluyendo los miles de asturianos que ante las nubes al otro lado de la Cordillera han colapsado el ya de por sí colapsado peaje del Huerna (¡supresión ya!), desconocen que en estas tierras siempre hemos sido un poco cenizos con estos fenómenos. Un estudio de la Fundación Joaquín Diaz, recurrente en estos días aunque publicado en 2011 bajo el sugestivo título de 'Folklore lunar en tierras leonesas' y firmado por Francisco Javier Rua Aller, recordaba que ya desde la época del Imperio Romano, continuando en la Edad Media, "las gentes suponían que una manera de ayudar a sobrevivir al astro era produciendo el mayor ruido posible y así lo ejecutaban de manera estrepitosa".

"Todo bien"

En esta ocasión, es obligado decir que los gritos, que los hubo, han sido más de admiración que de miedo. Y aplausos, muchos aplausos entre abrazos y alguna lagrimilla. Así que, "todo bien", que decía un paisano con laconismo patrio de vuelta a casa olvidando que en la noche 'de verdad', el cielo leonés tendría otro regalo en forma de anticipadas Perséidas (o lágrimas de San Lorenzo). 

Pero no es solo una cuestión de decibelios; históricamente, dentro de las creencias populares cazurras, los eclipses son considerados "fuente de desgracias" y cuando sucedían se evitaban ciertas actividades: "Los campesinos gallegos no recogían verdura para el caldo porque la consideraban dañina y tampoco tomaban la leche de las vacas que hubieran pastado durante un eclipse". Por lo que sea, hoy los agricultores leoneses han estado más pendientes del precio del gasoil que de recoger a las vacas a las 20:30, aunque de todo habrá habido. 

Imágenes insólitas

Ninguno de estos negros augurios ha sucedido este miércoles, más allá de varios accidentes de tráfico -incluyendo lamentablemente un fallecido- y un pequeño incendio por unas malditas colillas mal apagadas en Trobajo, la jornada ha transcurrido con bastante normalidad. Con hoteles, casa rurales, pisos turísticos y hasta solitarios balcones llenos hasta la bandera, el fenómeno ha sido todo un éxito. No se descarta que algún hostelero lo niegue los próximos días, eso ya es un inevitable clásico. El miércoles comenzó con una imagen: el Cecopi provincial reunido por algo que no eran incendios. Lo han hecho, precisamente, para coordinar uno de los dispositivos de seguridad más importantes que se recuerdan y minimizar al máximo las posibles incidencias para que todo el mundo, jóvenes, mayores o niños, disfrutaran al máximo del fenómeno. Una labor callada que nunca está de más recordar y agradecer.

De la "España vaciada" a la "España privilegiada"

Si León ha sido el mejor lugar para ver el eclipse o no nunca se sabrá. Desde hace meses, pueblos y ciudades de media España compiten y cacarean las bondades que ofrecen sus miradores y planicies. Que la Agencia Espacial Europea se haya instalado a orillas del Bernesga en la capital y la todopoderosa NASA estadounidense haya hecho lo propio en Ponferrada, da una primera cuenta de las pasiones que ha levantado "el día con dos noches" en estas tierras. No es nuevo tampoco que los astrónomos visiten distintos puntos de la provincia para sus observaciones.

El 30 de agosto de 1905, fecha del penúltimo eclipse total que se recuerda en la provincia, "diversas delegaciones visitaron la localidad leonesa de Cistierna", mientras que el último hasta hoy, sucedido el 17 de abril de 1912, lo hicieron desde Cacabelos, tal y como se refleja en el libro 'El sol, la luna y los eclipses en León' que Eolas ha tenido la audacia de poner en circulación este año. Lo que seguramente ha cambiado desde entonces es que ahora a la España vaciada leonesa se le ha bautizado como la "España privilegiada", término escuchado en una terraza cercana al parque del Cid esta misma mañana. Se siente por Brian May, mítico guitarrista de Queen y astrofísico, que se ha preferido otras latitudes. 

De Japón a León

Y es que ya desde primera hora algo diferente se sentía en las calles, donde cientos de idiomas se cruzaban bajo un calor de justicia de monumento en monumento haciendo tiempo. No es habitual que la cola para acceder a la Catedral atraviese la plaza de Regla y se pierda en Sierra Pambley. Como tampoco lo es encontrarse con un grupo de japoneses perfectamente ataviados con camisetas del anillo solar y la palabra León bajo símbolos hiragana, katakana y kanji que venían a decir, en traducción libérrima de este escribiente, "yo vi el eclipse en León". Paseaban, para más señas, con cierta prisa por Burgo Nuevo siguiendo las indicaciones de sus móviles para llegar al Palacio de Exposiciones. 

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Phil y Linda Stasik, desde Florida hasta León en busca de la imagen perfecta. Foto: A.F.R.

Desde Ohio buscando la foto perfecta

En Santo Domingo, una familia catalana, con abuelos y todo, explicaba que se habían venido a León porque en Cataluña solo se iba a ver "solo en la puntita de abajo". Bienvenidos han sido todos. Los ha habido sobrados de entusiasmo, como Phil y Linda Stasik, llegados para el eclipse desde Florida, en Estados Unidos, y que dicen ser "veteranos" en el tema de eclipses por lo que tenían claro desde hace "año y medio" de "León es el lugar en el que hay que estar hoy". La colorista camisa de Phil, con un Snoopy bajo un anillo solar, ya hacía pensar que venían con extra de motivación, pero más sorprendente resulta que estuvieran por el entorno del casco viejo dando vueltas en busca de un imagen que, si han conseguido, sería digna de Pulizter: encuadrar el eclipse sobre la Catedral de León.

Gafas "de sobra" en el Palacio de Exposiciones

Pese a la turra de los últimos días, algunos han esperado hasta última hora para comprarse las protocolarias gafas; ya saben, las de la certificación ISO 12312-2. Entre amigos, por cierto, no han faltado las bromas con no utilizar las gafas de la ONCE "porque quieren ganar inscritos" (Cuñadismo de libro escuchado en La Payana). Con los ejemplares agotados hace días en prácticamente todas las ópticas y farmacias de la ciudad, y las existencias repartidas por el Ayuntamiento finiquitadas en cuestión de horas, las preguntas se repetían en plena calle. Entre rumores de stocks secretos, la tienda del Museo de Casa Botines ha sido uno de los últimos puntos de la ciudad donde adquirir las lentes. Y eso que allí, como en la Catedral o San Isidoro, el reguero de visitantes ha sido incesante durante toda la jornada.

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Un grupo de voluntarias de la Universidad de León en el evento de la ESA en el Palacio de Exposiciones. Foto: A.F.R.

Lástima  que a la llegada al Palacio de Exposiciones, donde se han juntado unos 20.000 "lunáticos", un gripo de voluntarios y voluntarias de la Universidad de León repartían gratis gafas de la ESA: "Casi todo el mundo venía con las suyas, así que tenemos de sobra", explicaban una hora antes del evento. Por allí pasaba Luis, portugués residente con su familia en León, que llegaba buscando a un grupo de compatriotas: "Se han hecho 300 kilómetros hasta León porque en su ciudad decían que sólo se veía al 99,7%; así de locos estamos en Portugal".

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Lorena, Javi y su hijo Enzo siguieron el eclipse desde el acceso al Palacio de Exposiciones. Foto: A.F.R.

"Mi sueño era trabajar en la ESA"

Ya con los nervios comenzando a brotar, había quien prefería quedarse a las puertas de la 'montaña mágica', como bautizó Perrault a su gran edificio junto a Santa Elvira. Lorena, Javi y su hijo Enzo preferían quedarse en las escaleras de acceso al recinto ya que pasean a su perro por allí normalmente y ya habían comprobado que se veía perfectamente. Mientras tanto, por la megafonía del evento, los speakers de la velada, anunciaban que "León quería un eclipse y aquí lo tiene". Palabras que provocaron las risas emocionadas de Maximilian, Cristina, Sofía y Martin. "Mi sueño era trabajar en el ESA", explica Cristina, leonesa que emigró a Stuttgart a estudiar Ingeniería Aeroespacial ante la imposibilidad de hacerlo en Vegazana. "Hasta recogí firmas hace años para que la implantaran", añade ahora, feliz de regresar de vacaciones con su marido y sus dos hijos, y poder contemplar el eclipse en casa. 

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Cristina, leonesa residente en Alemania junto a su marido y sus hijos Maximilian, Sofía y Martin. Foto: A.F.R.

Cuenta atrás

Queda pocos minutos para el gran momento según la cuenta atrás que es visible en varias pantallas del exterior del Palacio de Exposiciones. "Antes de las 20:23 que todo el mundo esté en su sitio ideal y con las gafas preparadas", dicen. Poco a poco, la alerta por temperaturas máximas se disipa y llega una ola de "fresquito". "Además, colores como el rojo o el verde cambiarán su tonalidad", añaden para estar atentos antes de reclamar a la multitud guardar silencio durante el último minuto.

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Desde la ciudad italiana de Cuneo llegaron a León Alberto y Carlotta con sus hijos Paolo y Clara. Foto: A.F.R.

127 segundos

Todo pasa en segundos. 127 concretamente. Hasta que llegan los aplausos, los abrazos y alguna que otra lagrimilla. La campa se ha convertido en una mini convención de las Naciones Unidas en sesión extraordinaria. Alberto y Carlotta no pueden contener la emoción y levantan a sus hijos Paolo y Clara en brazos. "Ha sido un momento increíble", dicen para la posteridad tras llegar a León desde la localidad italiana de Cuneo.

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Iker y Alonso, de 12 y 8 años, residentes en Madrid, con sus máscaras para el eclipse. Foto: A.F.R.

 "Es maravilloso estar aquí"

La misma expresión -"increíble"- es la que usan Iker y Alonso, dos pequeños de 12 y 8 años de origen latino que han venido desde Madrid con sus padres ataviados con unas máscaras caseras en las que han añadido unas gafas a un plato desechable. No es el único artilugio hecho a mano, muchos de los presentes usan una caja con espejos que han fabricado por la mañana en los talleres de la Agencia Espacial.

Pero seguramente la sensación más repetida sea la acuñada por Albert, Margaret y Elisabeth, una familia de Oregon, que estaba haciendo un viaje por Europa y decidió quedarse unos días en León para aprovechar el momentum: "Es maravilloso estar aquí". 

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Albert, Margaret y Elisabeth, de Oregon, disfrutaron el eclipse en León. Foto: A.F.R.