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El futuro de la terminal de mercancías: del impulso de la Diputación al Aena 'pasa'

La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La directora general de Aeropuertos de Aena, Elena Mayoral y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, se reúnen con el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel, y el vicepresidente, Roberto Aller. Foto: Campillo.
La institución provincial se vuelca en abrir una vía logística en el aeropuerto de León con obras, mediación empresarial y presión institucional, mientras Aena evita asumir liderazgo, traslada toda la responsabilidad a operadores privados y mantiene una posición fría sobre inversiones e infraestructuras

La futura terminal de mercancías del aeropuerto de León avanza, pero lo hace a dos velocidades muy distintas. Mientras la Diputación de León ha decidido implicarse de lleno para tratar de convertir el aeródromo leonés en un nodo logístico con capacidad para mover carga aérea, Aena mantiene una postura mucho más distante, limitada prácticamente a facilitar contactos y ofrecer suelo o instalaciones si alguna empresa privada decide dar el paso.

La reunión celebrada este miércoles en León entre responsables de Aena y la institución provincial evidenció dos formas muy diferentes de entender el proyecto. Por un lado, la Diputación, encabezada por Gerardo Álvarez Courel, defendió una estrategia activa, con compromisos concretos sobre accesos, interlocución empresarial y desarrollo territorial. Por otro, Aena dejó claro que no liderará la iniciativa, no invertirá directamente y solo actuará si antes aparece un operador privado que garantice rentabilidad.

La Diputación toma la iniciativa

El presidente de la Diputación valoró como una “buena noticia” la posibilidad de utilizar la antigua terminal de pasajeros para iniciar operaciones de mercancías, insistiendo en que las instalaciones “están en perfectas condiciones para poder operar” sin necesidad de grandes inversiones iniciales.

Pero el movimiento de la institución provincial va mucho más allá de una simple declaración de intenciones. Courel confirmó que la Diputación actuará como intermediaria entre el tejido empresarial leonés y las compañías logísticas del sector aéreo, con el objetivo de construir un plan de negocio que permita activar la terminal.

La institución provincial asume así un papel de dinamizador económico que, en teoría, correspondería liderar al gestor aeroportuario. De hecho, la propia Diputación será la encargada de mantener contactos con empresas potencialmente interesadas después de que Aena se limitara a ofrecer una cartera de operadores que ya trabajan en otros aeropuertos españoles.

Además, el compromiso político de la Diputación incluye inversiones futuras en infraestructuras viarias para facilitar el acceso a la terminal de carga desde La Virgen del Camino, una actuación pensada para absorber el tráfico pesado que generaría la actividad logística y evitar la congestión del núcleo urbano.

Aena se desmarca del liderazgo

Frente al activismo institucional de la Diputación, la postura de Aena durante la reunión fue considerablemente más tibia.

La directora general de Aeropuertos, Elena Mayoral, dejó claro que el ente público no impulsará directamente la terminal de carga y que toda la operación dependerá exclusivamente de que aparezca un operador privado interesado y con un plan de negocio viable.

“Encontrando un operador de carga, las infraestructuras están disponibles”, resumió Mayoral, trasladando toda la iniciativa al sector privado y dejando a Aena en un papel secundario, prácticamente administrativo.

La empresa pública tampoco concretó inversiones, plazos ni compromisos financieros. Según explicó, será el operador el que tendrá que decidir si reutiliza la vieja terminal o construye una nueva nave logística, asumiendo además toda la inversión necesaria. Aena únicamente alquilaría el terreno durante el tiempo suficiente para amortizar la obra.

Ese planteamiento fue interpretado en ámbitos políticos y empresariales como una muestra de escasa implicación en un proyecto que la provincia considera estratégico para diversificar la economía leonesa y reforzar las posibilidades del aeropuerto.

Sin fechas ni garantías

Otro de los aspectos que reflejó la prudencia —o falta de ambición— de Aena fue la ausencia total de un calendario concreto para el desarrollo de la terminal de mercancías.

La compañía insistió en que antes debe existir volumen de carga suficiente y un estudio económico rentable. Solo entonces podría comenzarse a definir qué tipo de infraestructura sería necesaria.

En otras palabras, Aena no contempla ningún movimiento previo ni planificación propia para captar actividad logística. Todo queda condicionado a que una empresa privada decida apostar por León.

La diferencia con la Diputación es notable: mientras la institución provincial habla ya de accesos, adaptación territorial y oportunidades económicas, Aena se limita a insistir en que “si hay operador, hay infraestructura”.

El ILS, otro ejemplo de cautela

La misma falta de determinación quedó patente en la cuestión del sistema de aterrizaje instrumental ILS, una reivindicación histórica del aeropuerto leonés.

Aunque Mayoral aseguró que el cambio de categoría “se está analizando”, inmediatamente rebajó expectativas al señalar que existen obstáculos en el entorno aeroportuario que dificultan las maniobras de aproximación necesarias.

Además, Aena relativizó el problema recordando que los desvíos representan menos del uno por ciento de las operaciones y advirtiendo de que ni siquiera una mejora a Categoría II evitaría completamente incidencias en condiciones meteorológicas adversas.

La explicación fue interpretada como un nuevo ejemplo de la posición conservadora de la compañía respecto al desarrollo del aeropuerto leonés.

La Diputación quiere convertir el aeropuerto en motor económico

Pese a las reservas de Aena, la Diputación mantiene su apuesta por utilizar la terminal de mercancías como una oportunidad para generar actividad económica y aprovechar infraestructuras infrautilizadas.

Courel insistió en que “la Diputación va a poner todo lo que esté en su mano” para que el acceso a la futura terminal sea una realidad y para facilitar que León pueda incorporarse al mapa de la carga aérea nacional.

La estrategia provincial pasa por aprovechar inicialmente la antigua terminal y permitir incluso que vuelos de pasajeros puedan transportar mercancías en una primera fase, lo que reduciría costes y permitiría iniciar operaciones de manera inmediata.

El problema es que, hoy por hoy, el principal entusiasmo institucional parece residir únicamente en la Diputación. Aena, pese a abrir la puerta al proyecto, sigue manteniendo una posición de prudencia extrema que deja el futuro de la terminal pendiente, exclusivamente, de que algún operador privado decida apostar por León.