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León acelera la puesta en servicio del nuevo contenedor marrón tras más de dos años de demora y con una 'llave electrónica' para garantizar la 'pureza' de los residuos

El Ayuntamiento ultima la implantación de la recogida selectiva de residuos orgánicos mientras el CTR de San Román de la Vega ya dispone de una planta preparada para tratarlos | La ciudad continúa soportando un importante sobrecoste por no separar esta fracción de basura 
Imagen de un contenedor marrón con tarjeta electrónica para su apertura.
Imagen de un contenedor marrón con tarjeta electrónica para su apertura.

El Ayuntamiento de León encara la fase definitiva para implantar el contenedor marrón destinado a la recogida selectiva de residuos orgánicos, un servicio que acumula más de dos años de retraso respecto a los plazos marcados por la normativa estatal y europea. Inicialmente estaba previsto que después de 30 meses de espera este verano comenzaran a funcionar, pero finalmente no será posible y habrá que esperar al menos hasta el próximo otoño.

Aunque los recipientes llevan largo tiempo almacenados en las dependencias municipales del servicio de limpieza, junto al mercado de ganados, no habían podido entrar en funcionamiento al carecer del sistema tecnológico necesario para su apertura.

La situación comenzó a desbloquearse después de que la Junta de Gobierno Local adjudicara el contrato para instalar los dispositivos electrónicos que permitirán utilizar los nuevos contenedores. La actuación supone una inversión de 911.809,66 euros y completa el equipamiento necesario para iniciar el despliegue por la ciudad.

Un acceso controlado para mejorar la calidad del reciclaje

La principal novedad del modelo elegido por el Ayuntamiento será la incorporación de cerraduras electrónicas en todos los contenedores marrones. El objetivo es limitar su utilización exclusivamente a los usuarios autorizados y evitar que se mezclen residuos inadecuados con la materia orgánica, así se garantizará su 'pureza'.

Los vecinos dispondrán de una tarjeta identificativa específica para abrir el contenedor cuando vayan a depositar los restos orgánicos. Este sistema permitirá controlar el uso de cada punto de recogida y aumentar la calidad del material recuperado, un aspecto considerado esencial para la producción posterior de compost y biogás.

Entre los residuos que deberán depositarse en estos contenedores figuran restos de fruta y verdura, alimentos cocinados, sobras de carne y pescado, posos de café, bolsas de infusiones, cáscaras de huevo, pan o papel de cocina usado. La fracción resto continuará depositándose en los actuales contenedores grises, donde seguirán teniendo cabida residuos como pañales, compresas, cenizas, colillas, chicles, polvo doméstico o cerámica.

Millones de euros en penalizaciones por no separar la materia orgánica

La demora en la implantación del quinto contenedor tiene además una importante repercusión económica para las arcas municipales. León continúa abonando una penalización cercana a los 800.000 euros anuales por entregar mezclada la materia orgánica en el Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de San Román de la Vega.

La suma de estos recargos ya supera los cinco millones de euros, una cifra que seguirá aumentando mientras no se implante definitivamente la recogida diferenciada de biorresiduos.

El CTR ya dispone de una planta preparada para recibir los primeros residuos

Mientras León ultima el despliegue de los nuevos contenedores, la Diputación de León ya ha finalizado la puesta en marcha de la planta específica para el tratamiento de residuos orgánicos ubicada en el CTR de San Román de la Vega.

Las instalaciones han completado las pruebas de funcionamiento y cuentan con capacidad para procesar más de 6.000 toneladas anuales de materia orgánica procedente del contenedor marrón. No obstante, la entrada de residuos será progresiva, ya que dependerá del ritmo con el que los distintos municipios implanten la recogida selectiva.

El diputado responsable de la gestión del CTR, Javier Salgado, ha explicado recientemente que la infraestructura está plenamente operativa y preparada para comenzar a tratar los residuos en cuanto los ayuntamientos culminen el despliegue del nuevo sistema. También recuerda que la competencia sobre la recogida corresponde a los municipios y mancomunidades, mientras que la Diputación asume el tratamiento final de los residuos.

Implantación gradual y nuevos incentivos

La extensión del contenedor marrón se realizará de forma progresiva por barrios y exigirá una campaña de información dirigida a la ciudadanía para explicar el funcionamiento del nuevo servicio y los residuos que podrán depositarse en él.

El sistema de identificación mediante tarjeta también abre la puerta a futuras políticas de bonificación en la tasa de basura, al permitir conocer el grado de participación de los usuarios en la recogida selectiva, una fórmula que distintos municipios estudian para incentivar el reciclaje.

La implantación de este modelo supone además un importante esfuerzo económico para las administraciones locales, tanto por la adquisición de contenedores específicos como por el mayor coste que implica la recogida separada de la materia orgánica y el mantenimiento de los dispositivos electrónicos de apertura, cuya protección frente al vandalismo constituye otro de los desafíos asociados al nuevo servicio.

La normativa obliga a implantar este sistema de recogida en los municipios con más de mil habitantes, mientras que en las localidades de menor tamaño se contemplan soluciones complementarias como el compostaje doméstico o comunitario. León afronta ahora la recta final para incorporarse a un modelo que permitirá reducir el volumen de residuos enviados a eliminación y aprovechar la fracción orgánica para la obtención de compost y energía.