La ley antitabaco cumple 20 años con la tasa de fumadores reducida a la mitad en León y una nueva norma en el horizonte
La llamada ley antitabaco cumple dos décadas desde su entrada en vigor y vuelve a situar en el foco el cambio social que provocó en León. La norma, que reguló la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, alteró rutinas de miles de fumadores y generó una fuerte inquietud en el amplio tejido hostelero de la provincia.
En la capital leonesa, donde el sector suma más de 2.000 establecimientos, la adaptación se vivió con tensión. Con el paso del tiempo, la percepción pública ha virado y hoy el balance se describe, en general, como positivo, pese a la contestación inicial.
Entre quienes dejaron el tabaco, queda memoria de cómo era el ocio, especialmente el nocturno, antes del cambio. "Ahora ya nadie se acuerda, pero los bares eran nubes de humo, era asqueroso", relata una exfumadora leonesa que valora los efectos de la regulación. "Es lo mejor que hemos hecho. Lo que no sé es porqué no lo hicimos antes", añade.
Hace 20 años los leoneses gastaban en cigarrillos más de nueve millones de euros mensuales, un montante que implicó superar los 43 millones de euros en 2006, cuando el porcentaje de fumadores superaba el 30% de la población adulta. Hoy, la tasa de fumadores se mantiene en el 17,5%, con una incidencia mayor en hombres que en mujeres, según la última Encuesta Nacional de Salud, lo que supone un importante descenso y prácticamente reduce el número de fumadores a la mitad.
Veinte años de un cambio sanitario
La ley fue publicada en el BOE el 28 de diciembre de 2005 y entró en vigor el 1 de enero de 2006. Su despliegue marcó un antes y un después al fijar límites claros al consumo de tabaco y al establecer un marco regulatorio sobre su promoción.
El impacto se notó en hábitos cotidianos y, de forma especial, en los espacios cerrados. "Era fumadora y de repente cambiaron muchos hábitos de golpe. Lo de tener que salir a la calle a fumar era un esfuerzo", explica la leonesa quien admite que la transición no fue sencilla para parte de la población aunque con el paso de los días, la norma se integró poco a poco como una rutina social más: "Y ahora es tan normal".
La contestación en la calle y el miedo en la hostelería
En sus inicios, la regulación dividió a la ciudadanía y provocó un debate intenso en calles y barras de bares. Entre las restricciones incluidas figuraba la prohibición de fumar en centros de trabajo, educativos, sanitarios y en el transporte público, una lista que entonces se consideró especialmente exigente. El cambio también comenzaba a llegar a los bares, que debían habilitar zonas específicas. La prohibición total llegaría cuatro años después, entre quienes se llegaron a declarar 'insumisos', los que bajaban la trapa y los que se adaptaron rápido.
Una reforma que da un paso más
Dos décadas después, el escenario normativo vuelve a moverse. El Consejo de Ministros aprobó el pasado septiembre el anteproyecto de reforma de la Ley Antitabaco, con un enfoque más restrictivo sobre el consumo de tabaco y productos vinculados.
La propuesta, pendiente aún del trámite parlamentario, apunta a cambios visibles en la vida diaria en León. El texto contempla límites adicionales en espacios de uso común, con especial incidencia en lugares abiertos muy frecuentados, como terrazas, parques infantiles o recintos universitarios.
Terrazas y otros espacios al aire libre
Uno de los ajustes con mayor impacto social sería la prohibición de fumar en terrazas de bares y restaurantes. En la capital leonesa, con más de 2.000 establecimientos con licencia de terraza, el cambio obligaría a reordenar costumbres asentadas, sobre todo en enclaves de alta afluencia.
Áreas como el Barrio Húmedo o la avenida Ordoño II, donde las mesas exteriores se ocupan durante gran parte del año, figuran entre los puntos donde el giro sería más evidente. La extensión de las limitaciones alcanzaría también a exteriores de hospitales, colegios, universidades y centros sociales, además de parques infantiles y zonas culturales y deportivas, ámbitos en los que hasta ahora se permitía fumar.
Menores: del veto a la compra al veto al consumo
El anteproyecto incorpora una novedad relevante: los menores no solo tendrían prohibida la compra de tabaco, sino también su consumo. El planteamiento busca equiparar el marco del tabaco al del alcohol, reforzando la prevención desde edades tempranas.
En León, el cambio se apoya en datos de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES): un 28% de los jóvenes de 14 a 18 años ha probado el tabaco o el vapeo alguna vez. Con esta referencia, la medida se presenta como un ajuste sustancial en la estrategia frente al tabaquismo juvenil.
Vapeo, bolsitas y shishas: nuevas reglas
La reforma también pone el foco en productos asociados al consumo de nicotina o al acto de inhalar, cada vez más presentes en el ocio. Entre ellos se citan los cigarrillos electrónicos, las bolsitas de nicotina y las shishas, habituales en locales nocturnos.
El Ministerio de Sanidad advierte de que, aunque no siempre contengan nicotina, “estos productos están vinculados al acto de fumar o inhalar y aumentan el riesgo de pasar al tabaco convencional”. Con la aprobación definitiva, estos dispositivos quedarían sometidos a limitaciones equivalentes a las del tabaco tradicional.
Plan 2024-2027 y radiografía del consumo
El endurecimiento normativo se enmarca en el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027, orientado a reducir el consumo en España. Según la Encuesta Nacional de Salud, la tasa de fumadores se mantiene en torno al 19% en población adulta.
En la provincia de León, la cifra se sitúa en el 17,5%, con una incidencia mayor en hombres que en mujeres. Si la reforma prospera en las Cortes, el resultado sería una reducción del número de espacios donde fumar o vapear, junto con la posibilidad de multas en caso de incumplimiento.