Movimiento Feminista de León exige una "mejora integral" de la salud de las mujeres
El 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. Desde el Movimiento Feminista de León han hecho público este domingo un comunicado en el que se recuerda que la ciencia médica ha carecido de una perspectiva feminista, centrando sus estudios y desarrollos farmacológicos en el cuerpo masculino como modelo estándar. "Cuidar la salud femenina es, en definitiva, defender derechos reales", aseguran
Este día tiene su origen en 1987, durante la V Reunión Internacional de Salud de las Mujeres en Costa Rica, impulsado por la Red de Salud de las Mujeres de América Latina y el Caribe (RSMLAC) y la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos (WGNRR). Su finalidad principal es sensibilizar sobre los derechos sexuales y reproductivos femeninos y promover el acceso a una salud integral, reconociendo las múltiples desigualdades estructurales que afectan a la mujer.
Desigualdades y retos en la salud femenina
Tal y como explican de desde Movimiento Feminista de León, es imprescindible señalar que la salud de las mujeres no ocupa un lugar prioritario en las agendas políticas a pesar de afectar a más de la mitad de la población mundial. Frecuentemente solo se debate cuando se cuestionan o intentan restringir sus derechos sexuales y reproductivos. Según un informe de Naciones Unidas, los condicionantes biológicos y sociales influyen en la salud de mujeres y niñas, pero la falta de perspectiva feminista en la ciencia tiene consecuencias graves.
Históricamente, señalan, la investigación biomédica no ha integrado adecuadamente el sexo como variable biológica. Tras la tragedia de la talidomida en 1977, se excluyó a mujeres en edad fértil de los ensayos para proteger a los fetos, y se priorizó el estudio en animales machos para evitar la “confusión” del ciclo hormonal femenino.
Más riesgos para las mujeres
La cardióloga estadounidense Healy denunció en 1993 la invisibilidad médica femenina en estudios cardiovasculares, mayoritariamente enfocados en hombres. En España, la Sociedad Española de Cardiología considera que ser mujer aumenta en un 18% el riesgo de morir por infarto agudo de miocardio. Además, enfermedades como la hipertensión y la diabetes afectan a las mujeres con una frecuencia doble comparado con los hombres.
En el ámbito del párkinson, las mujeres españolas acceden más tardíamente a terapias avanzadas, siendo tres de cada cuatro pacientes hombres, sin que tal diferencia se justifique por criterios clínicos. En cáncer de mama, es fundamental avanzar en la investigación de marcadores bioquímicos para detectar cambios sutiles.
Además, prosiguen, la endometriosis, que afecta a millones de mujeres, está "infra diagnosticada". Durante años, el dolor se ha minimizado o patologizado desde prejuicios, reflejando un sistema sanitario que históricamente ha ignorado el cuerpo femenino como foco prioritario de investigación y atención, indicaron.
La investigación biológica
A esta carencia se suma el deterioro de la sanidad pública, con recursos escasos, listas de espera prolongadas y falta de especialistas que afectan especialmente a las mujeres, quienes también soportan la mayor carga de cuidados familiares. Cuando el sistema falla, son ellas quienes sostienen la vida, muchas veces sacrificando su propia salud física y mental.
El acceso al aborto, aunque legal en España, enfrenta obstáculos como la objeción de conciencia o la escasez de profesionales, especialmente en regiones como Castilla y León, lo que convierte un derecho en un privilegio territorial.
Violencia machista
La violencia machista constituye un problema de salud pública que perjudica la salud física, mental y reproductiva. Asimismo, mujeres víctimas del sistema prostitucional enfrentan múltiples violencias y riesgos constantes, incluyendo enfermedades y consumo forzado de sustancias. La denuncia de estas estructuras que mercantilizan los cuerpos es parte esencial del debate sobre salud.
La salud mental también carga con desigualdades severas. Factores como la precariedad, violencia machista, sobrecarga de cuidados y desigualdad laboral impactan el bienestar emocional femenino, aunque las respuestas institucionales siguen siendo insuficientes, optando muchas veces por la medicalización sin abordar las causas sociales.
Por último, la gestación subrogada es vista como una forma de explotación reproductiva con impactos psicológicos y éticos significativos, que mercantiliza a mujeres y bebés.
Sanidad pública "robusta, accesible y feminista"
"Reclamar la salud de las mujeres implica exigir una sanidad pública robusta, accesible y feminista, con mayor inversión en investigación y formación específica", señala el comunicado del Movimiento Feminista de León. "La predominancia de una visión androcéntrica en profesiones sanitarias provoca un diagnóstico y estudio insuficientes de las enfermedades que afectan especialmente a las mujeres, mientras que la medicalización excesiva continúa siendo un problema", explican.
Las ciencias de la salud enfrentan el reto de redefinir metodologías para evitar sesgos de género, sin renunciar a investigar diferencias biológicas, ya que abandonar este enfoque podría perjudicar aún más los avances médicos. Muchas mujeres están activamente implicadas en este cambio y reciben apoyo para denunciar la discriminación y el androcentrismo en la medicina, apostillan.