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"Me quedé en León por miedo a irme… y ahora sé que quizá tenga que hacerlo"

Alba Blanco, leonesa de 21 años, renunció a estudiar Criminología para no salir de casa y acabó en Comercio Internacional, una carrera que, tras un Erasmus en el que recorrió diez países, le ha hecho replantearse su futuro en un contexto global marcado por la incertidumbre
Alba Blanco
La leonesa Alba Blanco García.

Durante años tuvo claro que estudiaría Criminología. Era una decisión firme desde niña. Pero cuando llegó el momento de elegir carrera, Alba Blanco se encontró con una realidad para la que no se sentía preparada. "Desde cuarto de primaria lo tenía claro", recuerda. Sin embargo, tras la Selectividad, esa idea empezó a tambalearse. "Me echó bastante para atrás tener que irme de casa y separarme de mi familia", cuenta.

Aquel miedo marcó su decisión. En lugar de marcharse, optó por quedarse y cambiar de rumbo. "Elegí Comercio Internacional porque lo asocié con idiomas y con viajar, que eran dos cosas que me gustaban".

Una vocación en construcción

Los primeros años no fueron fáciles. "He dudado los tres primeros cursos de si realmente me gustaba la carrera o no", admite. Una sensación que ha ido cambiando con el tiempo. "Este año, en cuarto, me he dado cuenta de que es interesante y que no me disgusta tanto como pensaba", dice.

Más que una vocación clara desde el principio, su historia se parece a la de muchos jóvenes que necesitan tiempo para encontrar su sitio, lo que ella misma define como "la crisis de los 20".

La gimnasia rítmica, el hilo constante

Pero, antes de tomar decisiones académicas, hubo una base que siempre estuvo ahí: la gimnasia rítmica. "Empecé desde pequeñita, en las extraescolares del colegio, y ha sido el único deporte que he mantenido siempre", explica.

La dejó en segundo de Bachillerato por motivos físicos. Aun así, sigue ocupando un lugar importante en su historia. "Era más un hobby que algo competitivo, pero le tengo muchísimo cariño", afirma.

Diez países en un año

Junto al deporte, lo que más le ha marcado ha sido su Erasmus. "Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida", asegura. Durante ese periodo, Alba recorrió diez países y se enfrentó a realidades muy distintas. Entre todos ellos, hay dos que destaca especialmente: Islandia y Egipto.

"Islandia me pareció increíble, los paisajes eran impresionantes, algo totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados", cuenta. Pero fue Egipto el destino que más le impactó. "Hay muchísimo choque cultural. Ves situaciones con niños o animales que llaman mucho la atención. Es un contraste muy grande con lo que vivimos aquí".

Viajar, explica, no solo le permitió conocer lugares nuevos, sino también entender mejor el mundo. "Te cambia la forma de ver las cosas".

Del miedo a salir, a plantearse marcharse

Esa nueva perspectiva también ha cambiado su forma de ver el futuro. Como estudiante de Comercio Internacional, es consciente de que el contexto global influye directamente en sus oportunidades.

"Hay mucha incertidumbre. Todo lo que está pasando a nivel internacional afecta bastante", señala. Tensiones geopolíticas, cambios en aranceles o conflictos comerciales forman parte de un escenario que condiciona el mercado laboral.

Y en ese contexto, su forma de pensar ha dado un giro. Lo que empezó como una decisión marcada por el miedo a irse, hoy se ha transformado en una posibilidad real. "Ahora me siento preparada y quiero ver como les apaño yo sola en otro sitio", explica.

"Todo influye", resume. Y ahora no descarta dar el paso que un día evitó. Porque, entre dudas, viajes y aprendizaje, ha entendido que su futuro, como el mundo que estudia, puede ser que esté fuera de León.