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La tasa de fraude al seguro en la provincia de León alcanza el 2,33%

En Castilla y León se sitúa en el 1,87% y se sitúa por debajo de la media nacional
fraude al seguro
La tasa de fraude al seguro en la provincia de León alcanza el 2,33%.

La tasa de fraude al seguro -el número de siniestros fraudulentos en relación al total de partes- se situó el pasado año en Castilla y León en el 1,87 por ciento, cinco centésimas por debajo de la media nacional, que apenas descendió en 2025 hasta el 1,92 por ciento.

Tomando como perspectiva la última década, el crecimiento a nivel nacional ha sido constante, con un repunte especialmente significativo en el año 2020, coincidiendo con la pandemia y el confinamiento en todo el territorio nacional. A partir de esa fecha, se ha estabilizado por debajo del 2 por ciento, mientras que en Castilla y León la caída ha sido algo mayor, ya que en 2021 se situó en el 2,04 por ciento, según datos del XIII Mapa AXA del fraude en España a los que ha tenido acceso Ical.

Por comunidades

La situación varía entre comunidades. Desde 2019 Canarias, Melilla, Andalucía y Navarra se reparten los tres primeros puestos del ranking de las tasas más altas de fraude al seguro en España. En el lado opuesto de la tabla están Castilla La Mancha, País Vasco, Madrid, Cataluña y Ceuta, que llevan desde 2017 intercambiando puestos entre las regiones españolas con menor tasa de fraude. En 2025, las tres comunidades con menor tasa fueron Madrid, con el 0,84 por ciento; y País Vasco y Cataluña, ambas con el 1,53 por ciento, mientras que las más altas correspondieron a Melilla (11,66 por ciento), Navarra (3,21 por ciento) y Canarias (2,85 por ciento).

Por provincias

Por provincias, Teruel vuelve a encabezar, como ya hiciera en 2024 y en 2023, la lista de las provincias con mayor tasa de fraude en España, con el 3,44 por ciento, seguida de Almería, con el 3,41 por ciento; y Cádiz, con un 3,39 por ciento. En la parte alta de la tabla, Ciudad Real también vuelve a repetir por tercer año consecutivo como la provincia con menos fraude, con una tasa del 0,90 por ciento.

En el conjunto autonómico, la provincia de Burgos se situó en cabeza con un tasa del 2,64 por ciento, por delante de León (2,33 por ciento) y de Palencia (1,90 por ciento). En el extremo opuesto se encuentran Zamora (1,20 por ciento), Soria (1,26 por ciento) y Valladolid (1,46 por ciento). En Ávila la tasa alcanzó el 1,84 por ciento; en Segovia, el 1,69 por ciento, y en Salamanca, el 1,57 por ciento.

Autos sigue siendo el ramo que mayor porcentaje de fraude al seguro concentra, en torno al 55 por ciento en los últimos años. El fraude en multirriesgo representó el 29 por ciento en 2025 y el 15 por ciento corresponde a diversos (responsabilidad civil, transporte, industria, salud, accidentes y vida).

Por tipología

Por tipología, el fraude oportunista, aquel en el que el asegurado ha sufrido un siniestro real pero intenta introducir daños que no tiene que ver con el suceso, se redujo a niveles de 2020 y representó la mitad (50,8 por ciento) del total de casos de fraude. Por su parte, el fraude premeditado, aquel en el que el fraude se planifica para obtener beneficio económico, aumentó el año pasado en más de seis puntos y representó el 46,3 por ciento del total, la tasa más elevada de los últimos ocho años.

En el informe de AXA también se pone de relieve el importante papel que juega la tecnología en la lucha contra el fraude al seguro. Así, el avance de las técnicas digitales en la aplicación de la detección del fraude está siendo tan vertiginoso que, solo en un año, se ha pasado de identificar el 30 por ciento a través de estos medios a detectar el 36 por ciento. Para poner estos datos en perspectiva, cabe señalar que, en 2013, antes de que esta compañía comenzara a implementar las primeras reglas automáticas, la práctica totalidad del fraude (un 97 por ciento) era detectados de forma manual. Y solamente el 3 por ciento (menos de 2 millones de euros) afloraba gracias a medios digitales.

Para Fernando Carballo, director de Siniestros de AXA España, “una de las consecuencias de este desarrollo tecnológico es el incremento de la precisión en la lucha contra el fraude, lo que hace que cada vez más las sospechas recaigan sobre casos que realmente terminan siendo fraudulentos; evitando molestias sobre los asegurados honestos, que son la mayoría”. En este punto, Carballo añadió que gracias a los avances tecnológicos “investigamos con más eficacia. La evolución tecnológica genera nuevas formas de fraude premeditado, pero también contribuye a una detección del fraude con mayor eficacia”.