El tiempo

Usuarios y empresarios recrudecen su rechazo al peaje del Huerna, "que ya no es una autopista", mientras se prolongan las obras hasta noviembre

La AP-66, principal conexión entre León y Asturias, seguirá soportando restricciones durante meses, lo que reaviva una reivindicación histórica del tejido económico leonés y contrasta con la contundente respuesta política e institucional que se ha producido en Asturias

La decisión del Ministerio de Transportes de ampliar hasta el próximo mes de noviembre las obras de modernización en los túneles de la autopista del Huerna (AP-66) ha reabierto con fuerza el debate sobre la continuidad del peaje en la principal vía de comunicación entre León y Asturias.

Los trabajos obligarán a mantener durante los próximos meses restricciones de tráfico, con circulación por una única calzada en distintos periodos del verano y del otoño. Pese a estas limitaciones, los usuarios continuarán abonando la tarifa íntegra de la autopista, que asciende a 16,20 euros para los vehículos ligeros entre León y Campomanes.

La situación ha vuelto a alimentar el malestar de miles de conductores que utilizan habitualmente esta infraestructura, considerada estratégica para la movilidad entre ambas comunidades autónomas y para el transporte de mercancías hacia el norte de España.

El tejido económico leonés insiste en eliminar el peaje

La prolongación de las obras remarca una reclamación que el empresariado leonés viene manteniendo a través de sus principales asociaciones desde hace años: la eliminación definitiva del peaje del Huerna.

Organizaciones empresariales, sectores vinculados al comercio, la industria, la logística y el turismo consideran que resulta cada vez más difícil justificar el mantenimiento del pago cuando la autopista acumula largos periodos con restricciones que reducen notablemente la calidad del servicio.

A esa posición se suman numerosos usuarios habituales de la AP-66, que denuncian que las continuas afecciones al tráfico convierten en habitual una circulación más lenta, con retenciones y cambios de calzada, mientras el coste del peaje permanece invariable. Y todo ello, recuerdan, cuando "claramente ya no estamos hablando de una autopista; hoy el Huerna es poco más que una carretera convencional".

La reivindicación cobra especial relevancia al tratarse de la principal comunicación por carretera entre León y Asturias, un eje básico para la actividad económica de ambos territorios y para miles de desplazamientos diarios por motivos laborales, comerciales y turísticos.

Asturias responde con un amplio frente político

Frente al rechazo empresarial y social compartido a ambos lados de la Cordillera, la respuesta política presenta diferencias.

En Asturias, el anuncio del Ministerio ha generado una reacción prácticamente unánime. La vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, reiteró la exigencia del Gobierno asturiano para poner fin al peaje y recordó que la comunidad mantiene abierto un procedimiento judicial sobre la prórroga de la concesión.

También el presidente del PP asturiano, Álvaro Queipo, el portavoz de Foro, Adrián Pumares, y la portavoz de Vox, Carolina López, criticaron la decisión de prolongar las obras y reclamaron una solución para eliminar el pago de la autopista.

Ese posicionamiento conjunto contrasta con la situación en León, donde, pese al rechazo reiterado del sector empresarial y de los usuarios, la presión política ha resultado mucho más tibia y no ha alcanzado el mismo nivel de unidad institucional que se observa desde Asturias.

El turismo teme un nuevo verano condicionado por las restricciones

Las limitaciones de tráfico volverán a coincidir con la campaña estival, una circunstancia que preocupa especialmente al sector turístico asturiano.

Las organizaciones empresariales consideran que afrontar un segundo verano consecutivo con restricciones en la principal vía de acceso desde la Meseta puede afectar a la llegada de visitantes y perjudicar la competitividad del destino.

Las retenciones, el aumento de los tiempos de viaje y la incertidumbre sobre la circulación se suman al mantenimiento del peaje completo, una combinación que el sector considera perjudicial tanto para los viajeros como para las empresas relacionadas con el turismo.

La patronal del transporte mantiene su ofensiva judicial

La Federación Asturiana de Empresarios (FADE) sostiene que el verdadero problema continúa siendo la permanencia del peaje hasta 2050 como consecuencia de la prórroga de la concesión.

Su presidenta, María Calvo, recuerda que la organización empresarial, junto con las patronales del transporte, ha recurrido ante el Tribunal Supremo esa ampliación al entender que puede ser revertida.

Mientras se resuelve ese procedimiento judicial, las organizaciones empresariales defienden que, al menos durante el tiempo que duren las restricciones, debería suspenderse o compensarse el cobro del peaje. No obstante, insisten en que el objetivo sigue siendo la desaparición definitiva de una barrera económica que consideran perjudicial para la competitividad y la movilidad del noroeste peninsular.

Una reivindicación compartida a ambos lados de la Cordillera

La nueva ampliación del calendario de obras vuelve a situar a la autopista del Huerna en el centro del debate sobre las infraestructuras del noroeste.

Mientras empresarios y usuarios de León mantienen desde hace años la necesidad de eliminar un peaje que consideran injustificado, especialmente cuando las obras son constantes, Asturias ha convertido esa reivindicación en una demanda política e institucional prácticamente unánime, intensificando la presión sobre el Gobierno para que desaparezca definitivamente el pago en la principal conexión entre ambas comunidades.