Un corneado en la cara y seis hospitalizados en el quinto encierro de San Fermín
El quinto encierro de las fiestas de San Fermín ha estado marcado por la velocidad de la manada y por varios episodios de elevado riesgo, especialmente en la primera mitad del recorrido. Los seis toros de la ganadería abulense de José Escolar completaron el trazado por las calles de Pamplona en 2 minutos y 36 segundos, seis segundos menos que en su participación del año anterior.
El balance sanitario provisional recoge 16 personas atendidas, de las que seis tuvieron que ser trasladadas a centros hospitalarios. Entre ellas figura un corredor que sufrió una cornada en el rostro, la única herida por asta registrada durante el encierro.
Los primeros metros concentran el mayor peligro
Desde la salida de los corrales, la carrera presentó dificultades para los mozos debido al fuerte ritmo impuesto por la manada. En la cuesta de Santo Domingo, uno de los cabestros embistió a un corredor, que fue evacuado con un traumatismo craneoencefálico.
Poco después, al paso entre la plaza Consistorial y la calle Mercaderes, se produjo el incidente más grave de la mañana. Uno de los toros alcanzó a varios corredores situados en el lateral derecho del recorrido y provocó la única cornada del encierro, que afectó a un participante en la cara y obligó a su traslado al Hospital Universitario de Navarra.
La manada se rompe en la recta final
Hasta la entrada en la calle Estafeta, los astados avanzaron agrupados y guiados por los cabestros, permitiendo carreras limpias para numerosos corredores. Sin embargo, en el tramo de Telefónica y durante el acceso a la plaza de toros, tres ejemplares quedaron rezagados respecto al resto del grupo, lo que incrementó el riesgo.
Los animales realizaron varios cambios de trayectoria y derrotes en busca de espacio entre los corredores, aunque finalmente no se registraron nuevas cornadas. Ya en el interior del coso también fueron necesarias cuatro asistencias sanitarias.
Décima participación de José Escolar
La ganadería de José Escolar, procedente de la provincia de Ávila, afrontaba este sábado su décima presencia en los encierros de San Fermín. Sus toros arrastran la reputación de ser imprevisibles desde sus primeras participaciones en Pamplona, cuando varios ejemplares regresaron hacia los corrales poco después del inicio del recorrido.
En esta ocasión, aunque la carrera transcurrió sin roturas importantes de la manada durante buena parte del trayecto, la elevada afluencia de corredores al coincidir la jornada con sábado y los incidentes registrados en varios puntos del recorrido convirtieron el quinto encierro en uno de los más comprometidos de las fiestas hasta el momento.