La Ponferradina aguarda la decisión de Nafti para definir su nuevo rumbo en Primera RFEF
La Deportiva Ponferradina encara un verano decisivo con una cuestión por resolver antes de activar la planificación deportiva: conocer si Mehdi Nafti seguirá al frente del banquillo blanquiazul. La derrota frente al Celta Fortuna en la eliminatoria definitiva por el ascenso cerró una temporada de contrastes, pero dejó abierto el principal interrogante de cara al próximo curso.
Aunque el entrenador tiene asegurada contractualmente su continuidad tras haber alcanzado los objetivos que activaban la renovación automática, el técnico ha preferido no confirmar todavía su presencia en el proyecto 2026-27. Tras el encuentro disputado en Balaídos, Nafti volvió a solicitar tiempo para valorar la situación junto a la entidad.
"Ahora mismo estoy muy cansado. Lo analizaremos en frío en los próximos días con el club y seréis los primeros en saberlo", explicó el entrenador, antes de añadir una frase que resume sus dudas: "Tengo contrato pero seguimos en las mismas: quiero saber a dónde voy".
Más recursos para volver a aspirar al ascenso
Las palabras del preparador apuntan directamente a la configuración de la futura plantilla. Desde su llegada al banquillo, Nafti protagonizó una notable reacción deportiva que llevó al equipo desde posiciones comprometidas hasta disputar la final por el ascenso a Segunda División. Sin embargo, durante buena parte de la segunda vuelta insistió en que el equipo presentaba limitaciones que debían corregirse.
El técnico considera que el elevado nivel de exigencia física y competitiva impuesto a sus futbolistas durante los últimos meses difícilmente puede mantenerse durante una campaña completa sin incorporar más profundidad y calidad al grupo. La decisión sobre su continuidad estaría, en gran medida, vinculada a las garantías deportivas que pueda ofrecer el nuevo proyecto.
El condicionante económico de la Primera RFEF
La elaboración de una plantilla más ambiciosa choca con la realidad financiera de la categoría. La Ponferradina afrontará su cuarta campaña consecutiva en Primera RFEF, una competición que continúa generando importantes dificultades económicas para numerosos clubes.
Las ayudas recibidas tras el descenso ya forman parte del pasado y los ingresos procedentes de los derechos televisivos resultan muy reducidos en comparación con el fútbol profesional. En este escenario, la dirección deportiva deberá encontrar fórmulas para construir un equipo competitivo sin disparar el presupuesto.
Además, el próximo campeonato se presenta especialmente exigente. Todo apunta a que la Deportiva coincidirá con rivales que dispondrán de mayores recursos económicos gracias a las ayudas recibidas tras descender de Segunda División, como Cultural Leonesa y Mirandés, además de otros proyectos con aspiraciones elevadas dentro de la categoría.
Otra decisión pendiente en los despachos
La incertidumbre no se limita al banquillo. En las oficinas de El Toralín también está por resolver el futuro del director deportivo, José Sietes. El responsable de la parcela deportiva ya manifestó meses atrás el desgaste personal que le ha supuesto desempeñar el cargo y dejó abierta la posibilidad de dar un paso atrás al finalizar la temporada.
Su continuidad constituye otra pieza clave para definir la hoja de ruta de una entidad que necesita empezar a tomar decisiones de forma inmediata tras el duro golpe sufrido en Vigo.
Una semana clave para el futuro blanquiazul
Con la temporada recién concluida, la Ponferradina dispone de poco margen para demorarse. La planificación del próximo curso exige despejar incógnitas y comenzar cuanto antes la construcción de un equipo que vuelva a competir por el ascenso.
La primera respuesta que espera el club tiene nombre propio: Mehdi Nafti. De su decisión dependerá buena parte del diseño de un proyecto que busca mantener viva la aspiración de regresar al fútbol profesional.