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La generación del 66 vuelve a Ciñera para celebrar seis décadas de vida compartida

Los quintos nacidos en 1966 se reencuentran en el pueblo que los vio crecer para compartir recuerdos, recuperar viejas amistades y homenajear también a quienes ya no pueden estar
La generación del 66 reunida en Ciñera de Gordón durante su encuentro con motivo de los 60 años.

Ciñera de Gordón vuelve a ser escenario de un encuentro muy especial. Los niños y niñas que nacieron en 1966, aquella generación del 'baby boom' que llenó las calles, las aulas y los juegos del pueblo, celebran este año sus 60 años con un nuevo reencuentro entre quintos.

Han pasado seis décadas desde que aquellos pequeños comenzaron a compartir sus primeros años de vida en Ciñera, un pueblo minero por excelencia que por entonces rebosaba actividad y estaba lleno de familias, niños y jóvenes. Muchos de aquellos niños siguieron juntos durante la infancia, la adolescencia y la juventud, construyendo unos vínculos que el paso del tiempo no ha conseguido borrar.

Una amistad que sobrevivió al paso del tiempo

Aunque la minería ha desaparecido y muchos de ellos tuvieron que marcharse de Ciñera por diferentes circunstancias, aquel nexo de unión permanece intacto. Algunos continúan viviendo en el pueblo; otros residen en localidades cercanas o en León, mientras que varios hicieron su vida lejos y regresan siempre que pueden.

En 2016, con motivo de su 50 cumpleaños, recuperaron aquellos encuentros y comenzaron a mantener reuniones anuales. También crearon un grupo de WhatsApp que, diez años después, continúa muy vivo y se ha convertido en una pequeña ventana a la amistad de aquellos años.

La pandemia de 2020 obligó a detener las reuniones presenciales, pero no consiguió romper el contacto. Ahora, una década después de aquel primer encuentro por los 50 años, la generación del 66 vuelve a reunirse para celebrar una fecha tan redonda como especial.

Recuerdos, confidencias y muchas historias

El encuentro sirve para compartir recuerdos de una infancia y una juventud vividas en unas calles muy diferentes a las actuales. También es momento de ponerse al día, contar lo que la vida ha deparado a cada uno y recuperar aquellas conversaciones que quedaron pendientes.

Llegan desde distintos puntos de la geografía española. Algunos han tenido que recorrer muchos kilómetros para regresar al pueblo, mientras otros lo tienen más cerca. No todos podrán estar presentes. Algunos no han podido acudir por motivos laborales, vacaciones o porque la vida los llevó lejos.

Y hay también quienes faltan por una razón mucho más dolorosa: ya no están entre ellos. A todos los recuerdan hoy con especial cariño, porque forman parte de esa historia común y de los recuerdos que siguen uniendo a esta generación.

Los quintos, una tradición que sigue viva

Los encuentros entre quintos se han convertido en una tradición habitual durante los veranos en Ciñera de Gordón. Son una forma de mantener vivos los vínculos entre quienes compartieron una misma época y crecieron juntos en un pueblo marcado por la minería.

Pero si hay una generación que ha sabido mantener especialmente vivo ese espíritu es la de 1966. Sus integrantes han cuidado durante años el contacto y han convertido aquel reencuentro de los 50 en una amistad que continúa una década después.

Ahora, al cumplir los 60, vuelven a brindar por la vida, por los recuerdos y, sobre todo, por seguir compartiendo camino. Su deseo es sencillo: que la salud les permita continuar reuniéndose muchos años más y poder celebrar juntos los 70, los 80 y, si es posible, muchos cumpleaños más.