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Hacendera para poder regar

Las comunidades de regantes inician los trabajos de limpieza y mantenimiento de presas y acequias en toda la provincia, con el ejemplo de 'San Bartolomé'

Con la llegada de la primavera, las comunidades de regantes de la provincia de León ultiman los trabajos previos a la campaña de riego, una labor esencial para garantizar el suministro de agua durante los meses de mayor actividad agrícola. 

En la ribera del Curueño, como en otras de la provincia,  la comunidad de regantes San Bartolomé ha vuelto a situarse entre las primeras en poner en marcha estas tareas, cumpliendo con lo establecido en sus estatutos y reforzando una tradición que se remonta a varias generaciones.

Limpieza y acondicionamiento de infraestructuras

Durante los últimos días, varios miembros de la comunidad han participado en el acondicionamiento de la presa, retirando sedimentos, revisando compuertas y asegurando el correcto estado de las canalizaciones. Entre los participantes se encontraban Pepín, Manolo, Paco, José Ignacio, Nicolás, David y Enoc, quienes, junto a otros comuneros, dedicaron la jornada a dejar lista la infraestructura para el inminente inicio de los riegos.

Estos trabajos, habituales también en otras zonas de la provincia, resultan clave para evitar pérdidas de agua y garantizar un reparto eficiente entre los agricultores, especialmente en un contexto en el que la gestión hídrica cobra cada vez mayor importancia.

Tradición y convivencia tras el trabajo

Una vez finalizadas las labores, los participantes mantuvieron una costumbre arraigada en la comunidad: reunirse en torno a la mesa para compartir una comida sencilla, con chicharro en escabeche, tortilla y chorizo. Este momento de convivencia simboliza el carácter colectivo del regadío tradicional, donde el esfuerzo común se combina con la vida social del entorno rural.

Memoria histórica en la presa

La jornada también estuvo marcada por el recuerdo. Según relatan los propios vecinos, esta tradición se mantiene desde antes de 1936. Durante la Guerra Civil, una bala perdida acabó con la vida de un vecino que, como hoy hacen ellos, participaba en las labores de limpieza y adecuación de la presa. Su memoria sigue presente cada año en este inicio simbólico de campaña.

Una campaña que ya se extiende por León

El caso de “San Bartolomé” refleja una realidad más amplia: en el Curueño y en otras comarcas leonesas, las comunidades de regantes ya trabajan a pleno rendimiento para tener todo listo. 

Con las infraestructuras preparadas, el campo encara una nueva campaña de riego con la vista puesta en asegurar cosechas y mantener vivo un modelo de gestión colectiva del agua que forma parte del patrimonio rural.