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El incendio de Castropodame arrasa 810 hectáreas, la mayoría de masa arbolada

La Junta da por controlado el fuego declarado el 22 de julio, que llegó a alcanzar el nivel de gravedad 2 y mantiene un dispositivo de vigilancia sobre el terreno

El incendio forestal declarado el pasado 22 de julio en el término municipal de Castropodame ha calcinado un total de 810 hectáreas, según el balance definitivo difundido por la Junta de Castilla y León. La mayor parte de la superficie afectada corresponde a terreno arbolado, lo que evidencia el importante impacto ambiental provocado por uno de los incendios más relevantes registrados este verano en la provincia de León.

El fuego quedó controlado durante la jornada del domingo, aunque el operativo permanece desplegado para evitar posibles reactivaciones.

La mayor afección, en la masa forestal

De acuerdo con los datos facilitados por la Junta, el incendio ha afectado a "810 hectáreas", de las que 640 corresponden a superficie arbolada. El resto del terreno calcinado se reparte entre 100 hectáreas de matorral y otras 70 de pastizal.

Estas cifras sitúan a la masa forestal como la más perjudicada por el avance de las llamas, al concentrar cerca de cuatro de cada cinco hectáreas afectadas.

Alcanzó el nivel de gravedad 2

El incendio se inició el 22 de julio y ese mismo día fue declarado de Índice de Gravedad Potencial (IGR) 2, una situación que obligó a reforzar el dispositivo de extinción debido a la evolución del fuego y a su potencial peligrosidad.

Tras varios días de trabajo de los medios terrestres y aéreos, la Junta dio por controlado el incendio este domingo, lo que supone que el perímetro permanece estabilizado aunque todavía no se considera extinguido.

Operativo de vigilancia

La Administración autonómica mantiene un retén de vigilancia para impedir que se reproduzcan las llamas en alguno de los puntos calientes del perímetro.

Según ha informado la Junta, continúan trabajando en la zona "dos agentes medioambientales, dos cuadrillas terrestres y una autobomba", encargados de revisar el terreno y actuar con rapidez si se detecta cualquier reactivación del incendio.

La permanencia de este operativo responde al protocolo habitual tras incendios de grandes dimensiones, especialmente en episodios de altas temperaturas y riesgo elevado de propagación.