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Indra convierte a Villadangos en centro industrial clave para la nueva generación de drones militares, que serán operativos a partir del 2028

El enclave leonés formará parte de la red de instalaciones especializadas desde las que la compañía impulsará el programa SANTAM, que contempla 147 aeronaves no tripuladas y una inversión industrial orientada a reforzar la autonomía tecnológica española en sistemas de defensa
Imagen del modelo Tarsis-VTOL de Indra.

Villadangos del Páramo se perfila como uno de los puntos relevantes del nuevo despliegue industrial de Indra para el desarrollo y fabricación en España de una nueva generación de drones tácticos militares. El centro leonés aparece expresamente incluido entre las instalaciones de la compañía que asumirán actividad industrial y de ingeniería dentro del Programa Especial de Modernización del Sistema Aéreo No Tripulado de Alcance Medio (SANTAM), un proyecto que supondrá un salto en las capacidades nacionales vinculadas a los sistemas aéreos no tripulados.

La dimensión del programa sitúa a Villadangos en una red industrial que también incorpora centros de Indra en Sevilla, Valladolid, Madrid y Barcelona. La compañía prevé que el conjunto de estas instalaciones, junto con las empresas proveedoras, universidades y centros de investigación que participarán en el proyecto, contribuya a generar alrededor de 500 empleos directos durante los próximos cuatro años.

De ese volumen, unos 100 puestos corresponderán directamente a Indra, mientras que el resto se distribuirá por su cadena de suministro. En este contexto, la presencia de Villadangos adquiere especial relevancia para el tejido industrial leonés, al integrarse en uno de los programas de defensa que la compañía plantea como una oportunidad para consolidar capacidades tecnológicas y productivas nacionales.

147 aeronaves y dos plataformas Tarsis

El programa SANTAM contempla la entrega entre 2028 y 2030 de 147 aeronaves remotamente tripuladas de Clase I, con un peso máximo de hasta 150 kilogramos, agrupadas en 49 sistemas, según informa Indra en un comunicado.

Indra desarrollará dos plataformas complementarias bajo la familia Tarsis. La primera será el Tarsis-W, un sistema de ala fija con despegue y aterrizaje convencional destinado a misiones tácticas que requieren mayor autonomía y alcance y que podrá incorporar armamento ligero. La segunda será el Tarsis-VTOL, también de ala fija, pero dotado de capacidad de despegue y aterrizaje vertical, concebido para operar con mayor flexibilidad en escenarios donde las condiciones logísticas sean más limitadas.

Ambos modelos compartirán una arquitectura tecnológica común. Tendrán aproximadamente seis metros de envergadura, un peso máximo al despegue de 150 kilos, un techo operativo de 15.000 pies, una autonomía cercana a diez horas y un alcance del enlace de comunicaciones superior a 120 kilómetros.

Esta configuración permitirá además transferir el control de la aeronave y distribuir la gestión de la misión entre varias personas, una capacidad especialmente relevante para operaciones en las que intervienen diferentes operadores y centros de mando.

Un salto hacia la fabricación nacional

Uno de los principales objetivos del programa será reducir la dependencia de proveedores internacionales en tecnologías consideradas esenciales para los sistemas aéreos no tripulados. La propia compañía define el proyecto como un "salto cualitativo" para la industria española, al avanzar en la nacionalización de elementos críticos.

Entre las tecnologías que se pretenden desarrollar y consolidar en España figuran el sistema de navegación y control, el autopiloto, las comunicaciones, el radar SAR, la electrónica embarcada, los sistemas electroópticos y la motorización.

El planteamiento industrial pretende que España no se limite a operar estas plataformas, sino que disponga de capacidades propias para evolucionarlas, mantenerlas y adaptarlas a las necesidades de las Fuerzas Armadas. Esa apuesta convierte los centros productivos y tecnológicos integrados en el programa, entre ellos el de Villadangos del Páramo, en parte de una infraestructura industrial con una dimensión que trasciende la fabricación de aeronaves.

Villadangos dentro de una cadena de valor nacional

La actividad del centro leonés se integrará en una cadena de valor que Indra pretende extender por diferentes puntos del país. La compañía trabaja actualmente en el cierre del plan industrial para la nacionalización de los sistemas, con la participación estimada de "una docena de empresas" y dos centros de investigación, además de universidades y centros de Formación Profesional especializados en mecánica y montaje aeronáutico.

El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) tendrá también un papel relevante en la certificación de las plataformas. Esta certificación de tipo resulta necesaria para poder fabricar los sistemas en serie y permitirá, según Indra, elevar las garantías de seguridad, robustez y disponibilidad operativa, además de facilitar la interoperabilidad con otros sistemas y abrir la puerta a futuras posibilidades de exportación a países aliados y de la OTAN.

La apuesta industrial tiene así un componente territorial claro: diferentes centros de Indra asumirán funciones especializadas mientras los proveedores y socios tecnológicos amplían la actividad a otras provincias. Villadangos queda integrado de este modo en un modelo de producción distribuida que busca construir en España una base industrial capaz de cubrir buena parte de la cadena tecnológica de los drones militares.

Drones para inteligencia, vigilancia y reconocimiento

La familia Tarsis estará orientada a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, conocidas por las siglas ISTAR. Las aeronaves podrán integrar sensores electroópticos, infrarrojos y de designación láser, además de radar SAR, lo que ampliará su capacidad para obtener información en distintos escenarios operativos.

La propuesta pretende ocupar un espacio intermedio entre los drones ligeros y las plataformas de mayor tamaño. Frente a los primeros, los nuevos sistemas ofrecerán más autonomía, alcance y capacidad de carga; frente a los segundos, reducirán las necesidades de infraestructura y despliegue y su "huella logística", según la terminología empleada por la compañía.

Esa combinación de prestaciones y movilidad explica el interés creciente de las Fuerzas Armadas por los UAS tácticos, especialmente en escenarios en los que resulta determinante disponer de plataformas capaces de desplegarse con rapidez y operar durante largos periodos sin exigir una infraestructura comparable a la de sistemas de mayores dimensiones.

Una oportunidad para el tejido industrial leonés

La inclusión de Villadangos del Páramo en el mapa industrial del programa supone, por tanto, algo más que la participación de una planta en un proyecto aeronáutico. El enclave leonés queda vinculado a una de las líneas de desarrollo tecnológico que Indra considera estratégicas para reforzar las capacidades nacionales de defensa.

El programa combinará producción, ingeniería, electrónica, simulación, comunicaciones y sistemas de misión, en un ecosistema en el que la compañía busca incrementar el peso de la industria española. La "cadena de suministro altamente nacionalizada" que plantea Indra pretende precisamente que una parte creciente del conocimiento y de las tecnologías críticas permanezca dentro del país.

Para Villadangos, esta estrategia abre una vía para reforzar su posición dentro del mapa industrial de Indra y participar en el crecimiento de un sector, el de los sistemas autónomos y no tripulados, que está adquiriendo una importancia creciente en las políticas de defensa europeas.

El horizonte del programa se extiende hasta 2030, cuando deberán completarse las entregas previstas de los sistemas Tarsis. Hasta entonces, el desarrollo de las plataformas y la progresiva configuración de la cadena de suministro determinarán el alcance concreto que tendrá la actividad de cada uno de los centros participantes. Lo que ya ha confirmado Indra es que Villadangos del Páramo estará entre los enclaves desde los que se articulará este nuevo capítulo de la industria española de drones militares.