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Los drones de la UME intentarán desentrañar el misterio de Trinidad Suardíaz y la balsa de El Frondil

La UME y la Policía Nacional rastrearán la laguna minera de Berbes en un operativo que reabre el misterio de la joven y su hija, desaparecidas tras su paso por Matadeón de los Oteros
Trinidad y 'El Portugués', hoy octogenario y en una residencia de ancianos de Zamora.
Trinidad y 'El Portugués', hoy octogenario y en una residencia de ancianos de Zamora.

Treinta y ocho años después de que Trinidad Suardíaz y su hija Beatriz, de apenas trece meses, desaparecieran sin dejar rastro, el caso sigue estremeciendo en Asturias y León, territorio clave en la historia de la joven.

Este martes, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Policía Nacional iniciarán el rastreo de la balsa minera de El Frondil, en Berbes (Ribadesella), ante la posibilidad de que los cuerpos de ambas se encuentren en alguno de los vehículos hundidos en el fondo de la laguna.

La orden parte de la jueza Ana López Pandiella, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón, tras nuevas informaciones que apuntan a ese enclave minero como un posible escenario final para la joven maliayesa y su bebé, cuya desaparición marcó a Matadeón de los Oteros (León), donde Trinidad vivió antes de huir de los malos tratos.

Una pista decisiva y un silencio que pesa

Según recoge La Nueva España, López Pandiella dio luz verde a esta diligencia después de que un vecino situara al marido de Trinidad, Antonio María da Silva, 'El Portugués', arrojando dos coches a la balsa de espato-flúor. 

El testimonio no solo reabrió el expediente judicial, sino que alimentó la sospecha de que los vehículos podrían esconder los restos de la mujer y su hija. Otros residentes de la zona aseguran que son tres los coches hundidos, aunque algunos habrían sido arrojados tiempo después.

La UME desplegará en la charca drones subacuáticos, mientras que la Policía Nacional movilizará al Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT), especialistas en rescate y actuaciones en catástrofes. Si resulta necesario, la laguna podría incluso ser drenada para recuperar los vehículos.

El vínculo con León y los últimos pasos antes del silencio

El caso de Trinidad Suardíaz quedó siempre ha estado ligado a León, donde vivió uno de los episodios más oscuros de su vida. En Matadeón de los Oteros, la joven —con solo 23 años y una discapacidad psíquica— denunció el maltrato que sufría por parte de 'El Portugués', y llegó a escapar del pueblo antes de refugiarse en Asturias. Sin embargo, regresó con él y, desde entonces, su rastro y el de la pequeña Beatriz se desvanecieron.

La versión del marido, detenido en su día y ahora octogenario e impedido en un asilo de Zamora, ha sido siempre la misma: asegura que ellas se marcharon a Portugal y que nunca volvió a saber de ellas. En una reciente visita de la Policía Nacional al centro en el que reside, ni confirmó ni negó que los cuerpos pudieran estar en la balsa de Berbes, pese a que se le garantizó que no enfrentaría prisión en caso de revelarlo, al haber prescrito el delito.

El misterio que resiste al tiempo

La desaparición de Trinidad y su hija se ha convertido en uno de los grandes enigmas sin resolver del noroeste español. La joven tenía una vista pendiente en la Audiencia de León el 15 de julio de 1987, fecha a la que nunca llegó.

Ahora, el hallazgo de vehículos en el fondo de la balsa de Berbes y la nueva investigación alimentan la esperanza de que, al fin, se pueda arrojar luz sobre un misterio pendiente de ser resuelto.