Tiempo de cocido de arvejos en la montaña leonesa
Con motivo de la Fiesta del Antruido, prevista para el 14 de febrero de 2026, sábado, en Riaño y Boca de Huérgano (León), se impulsa la promoción y la puesta en valor de un plato propio de la zona: el cocido de arvejos.
Se trata de una especialidad tradicional de la Montaña de Riaño que, con el paso del tiempo, fue perdiendo presencia hasta quedar casi en el olvido. Aun así, sigue siendo una delicia poco conocida por el gran público, incluso dentro de las tierras de la Región Leonesa, de donde procede, según explica Antonio González Matorra, presidente de la Asociación Cultural Montaña de Vadinia.
Durante años fue una comida habitual en los hogares de esta montaña leonesa. Hoy en día el arvejo todavía se cultiva, sobre todo en las subcomarcas de Tierra de la Reina y Valdeburón, y también se cocina en casa, aunque con menos frecuencia que antes. En 2015 se envasó y se puso a la venta por primera vez en 'saquines' de un kilo.
El arvejo y los productos de la montaña
El arvejo es una legumbre autóctona de esta comarca y el ingrediente que da nombre al cocido. Las legumbres se cultivan desde hace siglos en muchas culturas y se consideran alimentos nutricionalmente recomendables por su aporte de proteínas, hidratos de carbono, minerales y vitaminas.
Aun siendo la base del plato, no es el único componente. El resto de productos procede de la alimentación tradicional de la montaña: los productos de la matanza, el pan, el nabicol y las manzanas de los huertos, que completan una receta ligada a lo que se producía y se tenía a mano en los pueblos.
Cómo se sirve el cocido de arvejos paso a paso
El servicio del cocido sigue un orden muy marcado. En primer lugar llega la sopa de arvejos, con el color característico del caldo que deja la cocción de la legumbre. Para prepararla, se miga pan de hogaza en una cazuela de barro, pensado “como para sopas”, y se vierte por encima el caldo resultante.
En segundo lugar se presentan los arvejos en una fuente, junto con el nabicol, el nabo propio de esta Montaña de Riaño. Esta parte pone en primer plano el producto vegetal, con el acompañamiento típico del entorno.
En tercer lugar se coloca en la mesa la fuente de barro con la parte más contundente del cocido. Aparecen costillas, espinazo, morro, pata, lengua, chorizo, tocino y oreja, para que cada comensal se sirva según su preferencia.
Estos productos proceden de la matanza y se presentan como género adobado y curado al humo, un rasgo muy característico de la zona. Así se mantiene el estilo de los hogares de la montaña, donde este cocido fue durante mucho tiempo un plato diario.
La androja y el postre tradicional
Dentro de los sabores propios de esta montaña destaca también la androja, un embutido típico elaborado con grasa de gocho, harina y pimentón. Se introduce en saquines de tela de unos 100 gramos y se cuece de forma similar a las morcillas.
Su forma de consumo es sencilla y muy de aquí: se toma untándola con tocino sobre el pan. Para cerrar la comida, el postre tradicional son las manzanas asadas, ya que era la fruta disponible en estos pueblos.