Orejas de Carnaval con truco casero
Las orejas de Carnaval son de esos dulces que llenan la cocina de olor a anís y a fiesta. Quedan finas, crujientes y con un toque de azúcar que engancha, pero sin complicarse con técnicas raras.
La gracia está en una masa sencilla que se estira hasta casi transparentar, se fríe rápido y se espolvorea con alegría. Con pocos ingredientes y un poco de mimo, salen orejas ligeras, nada pesadas, perfectas para acompañar un café o un chocolate caliente.
En esta receta se explican cantidades, trucos y pasos claros para que la masa no se pegue, para que la fritura no se dispare y para que el resultado quede dorado y crujiente. Ideal si es la primera vez o si alguna vez han quedado duras.
- Cómo preparar la receta de orejas de Carnaval, paso a paso
- Ingredientes de orejas de Carnaval
- Consejos para conseguir orejas de Carnaval perfecto
Cómo preparar la receta de orejas de Carnaval, paso a paso
El proceso se divide en tres ideas: una masa flexible, un estirado fino y una fritura corta a temperatura estable. Si se respeta el reposo y se trabaja con poca harina en la mesa, la masa se estira sin pelearse.
Conviene preparar todo antes de freír: bandeja con papel absorbente, azúcar lista para espolvorear y porciones de masa ya boleadas. Así se evita que el aceite se enfríe por esperas largas.
Masa y reposo
Una masa bien amasada queda suave y elástica. Ese punto permite estirar fino sin que se rompa y hace que las orejas salgan ligeras, no mazacotes.
El reposo es clave para relajar el gluten. Si se salta, la masa “encoge” al estirar. Con reposo, se deja trabajar y se consigue esa forma amplia y fina tan típica.
- Mezcla en un bol los huevos con el azúcar y la pizca de sal. Bate lo justo para integrar, sin meter demasiado aire.
- Añade la mantequilla (o manteca) derretida y templada, el anís (o licor elegido) y la ralladura de limón. Remueve hasta que quede homogéneo.
- Incorpora la harina poco a poco. Cuando cueste, pasa a la mesa y amasa hasta lograr una masa lisa, que no se pegue en exceso.
- Forma una bola, tapa con film o paño y deja reposar. Si hace calor, reposo en nevera y luego unos minutos a temperatura ambiente antes de estirar.
Estirado, forma y fritura
El estirado debe ser muy fino. Un truco simple: dividir la masa en porciones pequeñas. Así se estira con menos esfuerzo y se controla mejor el grosor.
La fritura es rápida. Si el aceite está demasiado frío, la oreja absorbe grasa. Si está demasiado caliente, se tuesta por fuera y queda cruda por dentro. Un término medio da dorado uniforme.
- Divide la masa en bolas del tamaño de una nuez grande. Mantén las que no se usen tapadas para que no se resequen.
- Con rodillo, estira cada bola en mesa ligeramente enharinada. Gira y estira hasta dejar una lámina fina, casi transparente.
- Calienta abundante aceite en una sartén honda. Comprueba con un pellizco de masa: debe burbujear con alegría sin oscurecerse al instante.
- Fríe una oreja cada vez o pocas unidades, según tamaño. Dale la vuelta cuando empiece a dorar. Retira cuando esté dorada y crujiente.
- Deja escurrir sobre papel absorbente. Repite con el resto, manteniendo la temperatura del aceite estable.
Acabado y presentación
El acabado clásico es azúcar por encima, a veces con canela. Conviene espolvorear cuando aún están templadas para que el azúcar se agarre mejor.
Para un toque más especial, el azúcar glas queda muy vistoso. También funciona mezclar azúcar con un poco de canela o un puntito de anís molido para reforzar el aroma.
- Espolvorea azúcar (o azúcar glas) al gusto. Si apetece, añade canela.
- Sirve en una fuente amplia sin amontonar demasiado, para que conserven el crujiente.
Ingredientes de orejas de Carnaval
Estas cantidades dan para una fuente generosa, ajustables según tamaño. La receta aguanta bien pequeños cambios, pero conviene respetar la proporción harina-líquidos para que la masa no quede dura.
El anís aporta el sabor más típico. Si no gusta, se puede usar zumo de naranja o dejar solo la ralladura de limón. La clave es que la masa quede aromática pero equilibrada.
Ingredientes base:
- 500 g de harina de trigo (mejor de repostería o una harina normal, tamizada)
- 2 huevos
- 80 g de azúcar
- 60 g de mantequilla derretida (o manteca)
- 60 ml de anís o licor de anís (opcional, se puede sustituir)
- Ralladura de 1 limón
- 1 pizca de sal
- Aceite suave para freír (girasol u otro de sabor neutro)
- Azúcar para espolvorear (o azúcar glas)
Ingredientes opcionales para personalizar
Para un toque más goloso, una mezcla de azúcar y canela funciona siempre. También queda bien añadir una cucharadita de anís en grano a la masa o una pizca de vainilla, sin pasarse para no tapar el limón.
Si se busca un perfume distinto, la ralladura de naranja es una buena alternativa. Y para quienes prefieren menos dulce, se puede bajar un poco el azúcar de la masa y compensar con el espolvoreado final.
Consejos para conseguir orejas de Carnaval perfecto
Para que salgan finas y crujientes, el foco está en dos puntos: reposo y grosor. Una masa descansada se estira mucho más y permite conseguir esa textura ligera que se rompe al morder.
También ayuda trabajar con calma en el estirado y ser cuidadoso con la harina extra. Demasiada harina en la mesa se integra sin querer y endurece. Mejor enharinar lo justo y sacudir el exceso.
Errores comunes y cómo evitarlos
Orejas duras: suele ser por exceso de harina o por estirar poco. La masa debe quedar fina de verdad. Si ofrece resistencia, más reposo y menos prisa.
Orejas aceitosas: casi siempre es aceite frío o demasiadas piezas a la vez. Conviene freír pocas, esperar a que el aceite recupere temperatura y escurrir bien en papel absorbente.
Conservación para que sigan crujientes
Una vez frías, lo ideal es guardarlas en una lata o recipiente hermético con papel de cocina en la base. Ese papel ayuda a controlar la humedad y mantiene mejor el crujiente.
Si el ambiente es húmedo, es normal que pierdan algo de chispa. En ese caso, unos minutos en horno suave, sin pasarse, ayudan a recuperar textura. Luego, enfriar fuera antes de cerrar el recipiente.