Marta y Andrea, las 'modernistas'
León revive la 'belle époque'. El entorno Gaudí subirá este jueves el telón de la V Feria Modernista recuperando el ambiente de los primeros años del siglo pasado, aquellos que, arrastrados por la expansión del ferrocarril, vieron florecer una revolución industrial y urbana que impulsó una nueva burguesía en la ciudad. El evento, que viene creciendo cada año, convertirá por unos días Ruiz de Salazar y Pilotos Regueral en un pequeño parque temático de la época con la instalación de hasta 53 expositores y una programación que incluye 85 actividades, entre ellas el estreno de una zarzuela o una manifestación sufragista.
Serán cientos los leoneses y leonesas que se caractericen para la ocasión con pajaritas, jubones, corsés y delantales, recuperando modismos decimonónicos. Pero, entre las miles de personas que este fin de semana se pasearán por Botines, dos lo harán con un orgullo especial y una gran sonrisa iluminando su rostro. Son Marta Sabugo y Andrea Méndez, las jefas de Programas Públicos y Producción y Área de Negocio, Tienda y Publicaciones de Fundos, respectivamente, y, a la sazón, las creadoras y organizadoras de la Feria.
Su labor no se circunscribe únicamente a estos días, más bien todo lo contrario, durante todo el año viajan, estudian y se preparan para que nada falle pero sobre todo para que todo lo que suceda durante la Feria Modernista respire autenticidad y se adecúe a la estética y a la filosofía de aquella época en la que un joven arquitecto que casi nunca había salido de Barcelona cruzó la península para construir en León un almacén de tejidos.
Los comienzos
"Todo proyecto que nace cuesta sacarlo adelante", reconoce Marta. "Nos costó que el público, que es la ciudad, lo comprendiera y, sobre todo, que lo hiciera suyo. Ese fue el gran reto de las primeras ediciones de esta locura. A lo largo de los años hemos ido viendo un cambio, pero incluso nosotras mismas no tuvimos muy claro qué rumbo tomar hasta la tercera o la cuarta edición. Hemos necesitado de todo un aprendizaje profesional para interiorizar en qué consistía esta feria, qué era lo que tenía que ofrecer al público, cuáles eran las actividades que teníamos que programar, e incluso con quién teníamos que contar".
Lo cierto es que el trabajo de Marta y Andrea para que la Feria Modernista de León, una ciudad que en el imaginario colectivo se asocia a su pasado romano o al gótico medieval, figure entre las grandes citas recreacionistas de finales del XIX y principios del XX, consolidadas especialmente en la zona del Mediterráneo como Terrasa o Alcoy, va mucho más allá de una labor de despacho. "Hemo viajado mucho conociendo otras experiencias y modelos, hemos hecho cursos de recreaciones históricas, hemos leído, investigado y hemos aprendido mucho durante todos estos años", asegura Marta. "Durante todo el año se nos van ocurriendo ideas que vamos anotando para ver cómo podemos llevarlas a cabo, algunas salen y otras se quedan en la libreta", añade.
"El primer año nos costó, pero desde entonces hemos tenido un crecimiento muy natural", completa Andrea. "Al final, el principal reto que tenemos es conseguir que todo se suceda de de manera adecuada, que todo el mundo esté cómodo y que la programación sea adecuada a los públicos que con los que trabajamos. Aunque no se note, hay mucho trabajo de revisión detrás de cada pequeño detalle", prosigue consciente de que esa minuciosidad que ha marcado el trabajo organizativo de ambas ha contribuido de manera definitiva en transformar el cómo la sociedad leonesa ha interiorizado el evento: desde el desconcierto inicial a una participación casi orgánica: "Ahora es la gente la que se nos acerca porque quiere ser parte de la feria".
Un trabajo sin fin
Su trabajo es continuo para que la Feria siga creciendo y atrayendo cada vez más público y contenido. "A principio de año comenzamos a esbozar la estructura de la programación. Recuperamos contactos y vamos cribando para ir armando una primera propuesta sobre la que trabajar, especialmente en todo lo que se refiere a las artes escénicas, a los conciertos y los espectáculos que luego formarán parte del programa", indica Marta para resaltar que el "trabajo intenso" se concentra durante durante unos cuatro meses hasta que a partir de agosto, mientras la gente se va de vacaciones, ellas aparcan su labor habitual dentro del Museo para dedicarse en cuerpo y alma a poner en pie la Feria.
Y esta rueda que comenzó como un "pequeño experimento" hace cinco años está ya tan engrasada que no deja de rodar: "Dos semanas después de que termine el evento ya tendremos una reunión con todo el equipo para recoger y analizar las opiniones tanto del público de fuera, como de los participantes como del propio staff del museo, para comenzar a preparar la feria del año que viene".
Los momentos favoritos
Claro que todo ese esfuerzo acaba teniendo sus recompensas. A nivel personal, tanto Marta como Andrea, atesoran instantes de las pasadas convocatorias que recuerdan de manera especial por lo 'mágico' del momento y la vivencia. Para Marta, por ejemplo, fue la inauguración de la Feria del año pasado. "Veníamos con el tren turístico ya en plena recreación y estaba la banda de Juventudes Musicales de la Universidad de León. Fue increíble ver cómo desde varios puntos de la ciudad nos íbamos acercando a la zona de feria y ver toda la gente que había venido. Fue muy especial porque venían caracterizados porque querían, no participaban en nada y simplemente eran personas que habían conocido la feria en años anteriores y se habían dedicado a crear sus propios trajes o a comprarlos o alquilarlos. Ahí me di cuenta de que la Feria ya estaba calando en la ciudad y se había consolidado de verdad".
Para Andrea su pequeño momento Stendhal fue ese mismo año pero un poco después, durante los multitudinarios conciertos de la tarde: "Hay fotos escalofriantes desde la muralla con toda la zona llena. Fue increíble. Piensas que eso es un trabajo que haces desde una oficina pero con el que has conseguido que toda esa gente venga e incluya la Feria en sus planes", relata sobre ese instante en que interiorizó que "la Feria dejó de ser algo nuestro y se convirtió el algo comunitario".
De la zarzuela a los pasacalles
Para este año, aunque a ambas les cuesta elegir un 'plato fuerte' en la programación, acaban coincidiendo en que el estreno de la zarzuela 'Veredicto Gaudí' está llamado a ser un punto de inflexión por la gran producción que ha requerido su montaje (a cargo de la Asociación de Amigos de la Zarzuela de Valladolid y de entrada libre, aunque con posibilidad de reservar asiento, en la noche del sábado). "Será un espectáculo de noche, con muchos profesionales, proyecciones y todo centrado en la figura de Gaudí", explican con entusiasmo.
También destacan los "momentos de calle" en referencia a los dos pasacalles que llenarán de colorido modernista el entorno Gaudí, tanto la manifestación sufragista "que el año pasado fue el gran hito de la Feria", como el recorrido de los alumnos de los colegios de la ciudad, que ataviados con sus mejores trajes pondrán la nota más alegre y desenfada al evento el domingo. "Es ver el resultado del trabajo de un año. Hemos recibido (en el Museo Casa Botines) un sin fin de visitas de de todos los cursos de de muchísimos centros de León y provincia y ha habido una gran implicación de en muchos proyectos no solo de los alumnos, también de los padres, de las AMPAS... han participado con muchísima ilusión y todos los niños y niñas tienen mucha ilusión por mostrar todo lo que han trabajado, creo que va a ser muy bonito", asegura Marta.
Disfrutar del trabajo bien hecho
Pero nada de todo lo anterior tendría sentido si Marta, Andrea, o las más de 20 personas del equipo de Fundos que llevan trabajando todo el año no pudieran, sin perder la profesionalidad, disfrutar de su propia feria. Las dos organizadoras, por ejemplo, tienen ya preparado desde hace días su particular fondo de armario porque "solo el hecho de buscar de qué manera nos vamos a vestir ya nos provoca ilusión".
Además, ambas mantiene una gran sintonía personal por lo que se coordinan para no perderse aquello que más les motiva con la seguridad de que la Feria siempre está bajo control. "Siempre intentamos que nos quede un hueco para poder tiempo de disfrutar de manera activa de las actividades o para tomar algo con nuestra familia o nuestros amigos".
Porque, al fin y al cabo, "es un fin de semana muy divertido" y esa pasión y esa alegría que desprenden Marta y Andrea se hacen contagiosas y se convierten, entre bambalinas, en el secreto mejor guardado para que la Feria Modernista de León sea todo un éxito año tras año. Éste, seguro que también.