La ULE alerta del déficit de formación en sostenibilidad de los futuros maestros de Infantil
La formación de los futuros maestros de Educación Infantil aborda de manera desigual las distintas dimensiones de la sostenibilidad. Así lo revela un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de León que ha analizado la presencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tanto en la formación universitaria del profesorado como en el currículo oficial que posteriormente deberán aplicar en las aulas.
La dimensión sociocultural domina la formación
El trabajo, firmado por Paula García-Llamas, Estefanía Gómez-Muñoz, Patricia Sanz Chumillas y Roberto Baelo Álvarez, miembros del grupo Edutools de la ULE, parte del análisis de 274 guías docentes de los cuatro cursos del grado en Educación Infantil de seis universidades de Castilla y León. En concreto, se analizaron las de los grados de Educación Infantil de las cuatro universidades públicas -León, Valladolid, Burgos y Salamanca-, así como de la Pontificia de Salamanca y la Católica de Ávila, además del currículo oficial establecido por el Real Decreto 37/2022 para esta etapa educativa.
El estudio concluye que la dimensión sociocultural concentra alrededor del 77 por ciento de las referencias a los ODS. En este ámbito se incluyen cuestiones como la diversidad cultural, los derechos humanos o la igualdad de género.
La sostenibilidad ambiental, en segundo plano
Frente a esta presencia mayoritaria, la dimensión ambiental no alcanza el diez por ciento de las referencias y la económica se sitúa por debajo del seis por ciento, mientras que los contenidos relacionados con la sostenibilidad energética y climática aparecen de forma especialmente limitada.
Asimismo, detecta diferencias entre los contenidos presentes en la formación inicial de los futuros docentes y los planteamientos recogidos en el currículo oficial de Educación Infantil. “La sostenibilidad que llega a la formación de los futuros maestros de Infantil es, sobre todo, sociocultural”, señala García Llamas, que recuerda además que los aspectos ambientales, económicos y, especialmente, los relacionados con la energía y el clima “quedan en un segundo plano y, a menudo, sin una progresión clara a lo largo de su formación en el grado”.
Desequilibro que afecta a la formación docente
Los investigadores consideran que este desequilibrio resulta especialmente relevante porque la formación universitaria del profesorado constituye uno de los puntos de partida para trasladar la educación para el desarrollo sostenible a las primeras etapas educativas. Por ello, el estudio plantea la necesidad de abordar estas cuestiones de forma más transversal y progresiva, evitando que la sostenibilidad quede reducida a contenidos aislados dentro de determinadas asignaturas.
“No basta con añadir contenidos sueltos, se requiere un rediseño curricular que equilibre las tres dimensiones de la sostenibilidad y alinee la formación del profesorado con el currículo oficial que después aplicarán en el aula”, explica Roberto Baelo, quien considera que si se pretende que la educación contribuya a impulsar la Agenda 2030 es necesario comenzar por la formación de quienes tendrán la responsabilidad de transmitir estos conocimientos y valores a las próximas generaciones.
Más formación ambiental, económica y climática
A partir de sus conclusiones, los investigadores proponen reforzar de manera explícita y transversal la formación ambiental, económica y energético-climática a lo largo de todo el grado y mejorar la coherencia entre los programas universitarios y el currículo oficial de Educación Infantil. El estudio, publicado en acceso abierto en la revista ‘Cleaner Energy Systems’, ha contado con financiación del Programa Erasmus+ de la Unión Europea, a través de Eureca-ProO 2.0, y del Ministerio de Universidades en el marco del programa de Alianzas de Universidades Europeas.