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Mantener 'vivo' el territorio para hacer frente a los incendios forestales

El investigador del ICIFOR y coordinador de riesgos forestales del CSIC, Javier Madrigal, analiza las causas y medidas para afrontar incendios cada vez más rápidos e intensos
El investigador del ICIFOR-INIA CSIC, Javier Madrigal, durante las labores de coordinación de incendios forestales.

Cada verano, las imágenes de grandes incendios forestales vuelven a ocupar los titulares en los medios de comunicación. Sin embargo, detrás de estos episodios extremos existe un proceso mucho más complejo que comenzó hace décadas y que está transformando la fisonomía de los paisajes mediterráneos. Lo que estamos viendo ahora es el resultado de un proceso que empezó hace unos sesenta o setenta años: la falta de uso del territorio y el cambio climático están actuando conjuntamente, es lo que en ciencia denominamos cambio global.

El progresivo abandono del medio rural ha generado mayor cantidad de vegetación disponible para arder en zonas que antes frenaban la propagación del fuego. Hemos pasado de un paisaje sobreexplotado a otro subexplotado en menos de un siglo. Ahora existe mucha más continuidad entre zonas agrícolas, forestales y urbanas y eso hace que los incendios lleguen con mayor facilidad a las poblaciones.

A esta transformación del territorio se suma el efecto del cambio climático. Las olas de calor, las noches tropicales, las sequías prolongadas y los episodios extremos de lluvia favorecen una vegetación cada vez más abundante durante determinadas épocas del año, pero también mucho más estresada y seca cuando llegan las altas temperaturas. Todo ese cóctel es lo que provoca que estos incendios sean tan rápidos e intensos. Sin embargo, uno de los principales desafíos consiste en cambiar la forma en que la sociedad entiende los incendios forestales.

Tenemos que aprender a convivir con estos incendios porque los vamos a seguir teniendo y serán cada vez mayores. Convivir con el fuego significa combinar la inversión pública en prevención con una mayor implicación ciudadana: quien vive o pasa tiempo en zonas forestales debe conocer el riesgo, saber cómo actuar durante una emergencia y colaborar en la prevención. Para ello, es necesario reforzar la educación en emergencias mediante campañas de concienciación, simulacros y planes de autoprotección, especialmente dirigidos a los municipios situados en la interfaz urbano-forestal.

'Apagar' las llamas con prevención

España dispone de uno de los dispositivos de extinción más avanzados de Europa. No obstante, seguir aumentando únicamente los recursos destinados a apagar las llamas no bastará para resolver el problema. Hay incendios cuya cabeza no puede detenerse por muchos medios aéreos o terrestres que incorporemos.

Por ello, debemos reforzar las políticas de prevención mediante la gestión forestal, el impulso de la agricultura, la ganadería y la selvicultura, así como la mejora de las condiciones laborales de los profesionales dedicados a la prevención y extinción. Si no invertimos en mantener vivo el territorio, los incendios irán a peor.

Ciencia al servicio de la gestión forestal

Desde hace más de tres décadas, en el Instituto de Ciencias Forestales (ICIFOR), que pertenece al Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), trabajamos en cómo prevenir estos fenómenos y mejorar la gestión forestal. Las investigaciones abarcan el estudio del comportamiento del fuego, la gestión preventiva de los montes y la adaptación de los ecosistemas forestales a un contexto de cambio global.

En concreto, nuestro trabajo aborda desde el estudio de la inflamabilidad de la vegetación hasta la caracterización de combustibles forestales, la modelización del comportamiento del fuego o el uso de sensores remotos, tecnologías LiDAR y satélites, así como la restauración de los ecosistemas tras los incendios. Además, disponemos de infraestructuras singulares como un túnel de combustión al aire libre que permite analizar el comportamiento del fuego en condiciones controladas y validar posteriormente estos resultados mediante quemas prescritas a escala real.

Con respecto al futuro, nos encontramos varios retos prioritarios desde el punto de vista científico: desarrollar modelos capaces de predecir con mayor precisión el comportamiento del fuego, mejorar las herramientas de simulación mediante supercomputación e inteligencia artificial, así como diseñar paisajes forestales más resilientes frente al cambio climático.

Nuestro objetivo es generar ciencia aplicada que ayude a mejorar las políticas públicas y permita tomar mejores decisiones antes, durante y después de los incendios.