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La Sierra de la Culebra ensaya nuevas fórmulas para convivir con el lobo

Ilunion Hotels e Iberian Wild Track desarrollarán durante tres años un proyecto con cinco explotaciones para reducir los ataques y proteger la ganadería extensiva
El lobo es ya una especie menos protegida en Europa.

La Sierra de la Culebra, en Zamora, será escenario durante los próximos tres años de un proyecto que busca compatibilizar la conservación del lobo ibérico con la continuidad de la ganadería extensiva. Ilunion Hotels y la Asociación Iberian Wild Track han puesto en marcha el "Proyecto lobo, naturaleza compartida", una iniciativa de investigación aplicada que pretende analizar las causas de los ataques y comprobar qué medidas pueden reducir los daños.

El programa se desarrollará directamente con explotaciones ganaderas, de manera que la investigación no se limite al seguimiento de la fauna, sino que incorpore también las condiciones concretas en las que trabajan los ganaderos. El propósito es identificar qué circunstancias favorecen los ataques y diseñar soluciones adaptadas a cada explotación.

José Ángel Preciados, consejero delegado de Ilunion Hotels, sitúa a las personas que viven en estos territorios como una pieza fundamental del proyecto. "Apoyando a quienes conviven con el lobo y generando conocimiento y soluciones" es, según explica, una vía para reducir el conflicto y avanzar hacia una relación más equilibrada entre la actividad ganadera y la conservación de la especie.

Cinco explotaciones para comparar los daños

La investigación estará dirigida por Antonio Herrero, miembro fundador de Iberian Wild Track y especialista en etología y conservación del lobo ibérico, con más de 20 años de experiencia. El trabajo se extenderá por cinco áreas de la Sierra de la Culebra: La Ermita, Villanueva de Valrojo, La Matona, el sector Villardeciervos-Boya y Codesal.

El estudio incluirá cinco explotaciones ganaderas. Dos de ellas han sufrido daños recurrentes que se atribuyen al lobo, mientras que otras tres presentan una incidencia muy reducida y servirán como referencia para establecer comparaciones.

La investigación analizará factores como la vigilancia del ganado, los sistemas de cerramiento, la distribución de los animales, las rutinas de manejo o las características del entorno. El objetivo será determinar qué diferencias entre unas explotaciones y otras pueden explicar una mayor o menor incidencia de ataques.

Diagnóstico, prevención y evaluación

El proyecto se dividirá en tres fases. Durante el primer año se realizará el diagnóstico mediante rastreo, observación directa y fototrampeo de las poblaciones de lobo. Paralelamente se estudiará la situación de cada explotación, los daños registrados y las condiciones ecológicas del territorio.

En este último apartado se tendrán en cuenta cuestiones como la pérdida de cobertura forestal y las transformaciones provocadas por los incendios registrados en los últimos años en la zona, con el propósito de incorporar al análisis los cambios que ha experimentado el hábitat.

El segundo año estará dedicado a poner en práctica las soluciones diseñadas a partir de los resultados obtenidos. Entre las medidas que se contemplan figuran la mejora de los cerramientos, el refuerzo de la presencia de mastines, la modificación de determinadas rutinas de pastoreo y la recogida nocturna del ganado.

Todas estas actuaciones se aplicarán junto a los propios ganaderos y se comprobará sobre el terreno su funcionamiento. La última etapa, prevista para el tercer año, servirá para medir si las medidas han logrado reducir los ataques y los daños.

El objetivo es encontrar medidas replicables

La evaluación permitirá comparar la evolución de las explotaciones y determinar qué actuaciones ofrecen mejores resultados. Con esa información, los responsables del programa pretenden establecer modelos de prevención que puedan trasladarse posteriormente a otros territorios con presencia de lobo y actividad ganadera.

"Para ayudar al lobo tenemos que ayudar también a las personas que conviven con él", sostiene Antonio Herrero, que defiende un enfoque basado en el conocimiento directo de cada explotación y en la utilización de datos para determinar qué está ocurriendo.

El proyecto contempla además la comunicación con las administraciones locales y autonómicas cuando durante el desarrollo de los trabajos se detecten situaciones que requieran una intervención pública.

La iniciativa parte de la premisa de que la conservación del lobo y la actividad ganadera no tienen necesariamente que ser objetivos incompatibles. La intención es comprobar sobre el terreno si una combinación de gestión adecuada y prevención permite minimizar los conflictos sin renunciar a la protección de la especie.

La sostenibilidad sale del ámbito hotelero

Para Ilunion Hotels, la colaboración con Iberian Wild Track amplía su estrategia ambiental más allá de la actividad desarrollada en sus establecimientos. La compañía vincula el proyecto con otras líneas de actuación relacionadas con la eficiencia energética, el uso responsable del agua, la economía circular, la reducción del desperdicio alimentario y la descarbonización.

Todos sus establecimientos cuentan además con certificación BREEAM, dentro de un modelo empresarial que incorpora la sostenibilidad junto con la inclusión, la accesibilidad, la innovación y la excelencia.

El "Proyecto lobo, naturaleza compartida" añade ahora la conservación de la biodiversidad y el apoyo al medio rural a ese planteamiento. Elena Martín Cuesta, directora de Sostenibilidad y Excelencia de Ilunion Hotels, resume la filosofía de la iniciativa al señalar que "cuidar del entorno implica también contribuir a que quienes conviven con él puedan seguir desarrollando su actividad".

La Sierra de la Culebra se convierte así en un laboratorio de campo durante tres años para estudiar una de las cuestiones más complejas de la gestión del territorio: cómo garantizar la presencia de una especie protegida y, al mismo tiempo, reducir las pérdidas que el lobo puede ocasionar a quienes mantienen la ganadería extensiva.