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El coleccionista de plantas de Laciana

Luis Fernández reedita su libro ‘Plantas silvestres de Laciana’ que recoge casi 600 especies presentes en el valle acompañadas de fotografías y descripciones

Luis Fernández es un apasionado de la fotografía y, sobre todo, de las plantas. Una afición que tiene desde niño y que le ha hecho conocer, como nadie, la flora del Valle de Laciana, donde reside desde que era pequeño, aunque nació en la vecina comarca de Babia. Ahora, ya jubilado tras trabajar como vigilante de minas en la MSP, dedica todo su tiempo a esta y otras aficiones. 

Ejemplo de su pasión es el libro ‘Plantas silvestres de Laciana’, publicado por primera vez en 2012 y reeditado hace unos meses, donde se pueden conocer casi 600 especies de plantas que se encuentran en ese territorio, de las más de 1.000 que conoce. 

“Es una afición que tengo desde niño. Me gusta el senderismo, la fotografía o la artesanía. Con 14 años tenía un cámara y empecé a salir. Fui conociendo las plantas y empecé a hacerles fotos. Al principio eran sobre todo aquellas con propiedades medicinales, como el tomillo, las que puedes usar por tu cuenta. Las fotografiaba e hice una buena colección”, explica. 

A partir de ahí su interés fue creciendo y comenzó a consultar libros con los que incrementar su conocimiento. Gracias a ello se ha convertido en un experto de la flora del valle, que recorre a menudo, incluso acompañado de gente, a quienes ofrece explicaciones de cada planta, si se lo preguntan. “Hago de guía a la gente por las montañas de Laciana y Babia, entre otras zonas. Lo que más conozco es la provincia de León. Explico lo que me preguntan. Si veo interés, pues les cuento”, dice.

Riqueza de Laciana

Laciana alberga numerosas especies, de gran valor ecológico. De hecho es Reserva de la Biosfera desde 2003 y forma parte de la Red Natura 2000, entre otras figuras de protección y reconocimiento como ZEPA, LIC o SIPAM.  “Hay un abedular inmenso, que va desde el puerto de Cerredo hasta Montrondo, en Murias de Paredes”, comenta. A ello se añaden robles, acebos, tejos y hayas, así como infinidad de plantas, muchas de ellas tóxicas. Otras de uso medicinal o gastronómico, como el tomillo y el orégano. 

El libro recoge imágenes y descripciones de aquellas que más le llaman la atención, hasta un total de 568, con informaciones de interés, los usos tradicionales o el nombre que se les daba en el habla tradicional del territorio, el patsuezu. Aparecen arándanos, la ‘Nomeolvides de bosque’, la ‘Drosera rotundifolia’ presente en turberas y que se alimenta con los insectos que atrapa con sus glándulas viscosas y rojas, la ‘Valerianella locusta’, con múltiples flores diminutas blanco azuladas, la ‘Campanula Latifolia’ y varias pulsátiles. 

Una de las curiosidades con las que Fernández se encontró es una planta que, por ahora, que se sepa, solo existe en Laciana. Se trata de una especie de Diente de León que descubrieron dos investigadores de la Universidad San Pablo CEU, Antonio Galán de Miera y Vicente Orellana, y que no se ha visto en ningún otro lugar. “Trato de dar a conocer la biodiversidad vegetal de Laciana, con fotografías, su descripción, nombres en latín, castellano, patsuezu o bable”, continúa. Y es que otra de sus aficiones es la toponimia. De hecho acaba de publicar otro libro con una recopilación de términos de Riolago de Babia, como ya lo hizo con los de Robles de Laciana. 

Toponimia y fotografías

Se trata de ‘Toponimia de Riolago’, que vio la luz hace tan solo una semana de la mano del Club Xeitu, y donde se recuperan nombres geográficos de este espacio, a lo largo de 150 páginas con casi 300 topónimos. 

También publicó otro libro con fotografías antiguas de Rioscuro y otro de su toponimia, premiado en el VIII Concurso de Recogida de Toponimia 'Concha de Lama', convocado por el Club Xeitu, del cual es miembro. También es un apasionado de los mapas. “Consulto el catastro, mapas, nombres de parajes o pregunto a los vecinos de la zona cómo llaman ellos a esos territorios”, reconoce. “Después voy a conocerlos y voy descubriendo también las planta que hay en cada uno”, añade. 

Sus conocimientos le han servido también para llenar su despensa, con ricas mermeladas, por ejemplo de cabello de ángel. O con licores, algunos de ellos curiosos, como el champán de saúco, con el que brinda con sus amigos. “Nunca lo vendo. Es para tomar con amigos y casi no tiene alcohol. Lo encontré en un libro y probé a hacerlo. Se ponen las flores con agua, vinagre, azúcar, y limón. Lo dejas unos días y ya está”, concluye.