Asaja alerta de que el cereal sube en el campo leonés pero sigue sin ser rentable
Asaja advierte de que el repunte de los precios del cereal registrado desde principios de julio no se traduce necesariamente en una mejora de la rentabilidad de los agricultores. La organización agraria señala que las cotizaciones han aumentado alrededor de un 12%, pero considera que el incremento responde principalmente a factores coyunturales y a la inestabilidad de los mercados internacionales.
Según Asaja, los conflictos que están dificultando las exportaciones de Rusia y Ucrania, la sequía en Europa y la evolución de las producciones mundiales están detrás de esta subida. Para la organización, un mercado condicionado por los conflictos no ofrece la estabilidad necesaria para que los agricultores puedan planificar sus siembras, inversiones y costes.
"Lo que hoy sube los precios puede hundirlos mañana", advierte Asaja, que reclama tendencias más estables y previsibles para garantizar el futuro del sector.
Los 300 euros marcan la rentabilidad
La organización agraria sitúa en más de 300 euros por tonelada el umbral que permitiría alcanzar la rentabilidad en una campaña de producción normal. Sin embargo, los precios actuales se encuentran todavía muy por debajo de esa referencia.
El trigo se sitúa en torno a los 230 euros por tonelada, mientras que la cebada ronda los 220 euros y el maíz los 240 euros. Con estos valores, según los cálculos de Asaja, el trigo debería aumentar más de un 30% y la cebada cerca de un 40% para alcanzar los niveles considerados rentables en una campaña normal.
La organización considera, por tanto, que la actual evolución de las cotizaciones no permite hablar todavía de una situación favorable para los productores.
Un 30% menos de producción
La situación se agrava este año por la reducción de las cosechas. Asaja estima que la producción de cereal ha caído alrededor de un 30%, por lo que el incremento de los precios no compensa la pérdida de volumen.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estima una producción de 14,5 millones de toneladas de cereal de invierno, frente a los más de 22 millones contabilizados en 2025. La caída es todavía más pronunciada en Castilla y León, donde Asaja sitúa el descenso en el 42%.
La organización cifra en más de 300 millones de euros las pérdidas sufridas por los cerealistas de Castilla y León. En este contexto, sostiene que "una subida del 12% no compensa una merma del 30%" y calcula que el ingreso por hectárea continúa aproximadamente un 20% por debajo del correspondiente a una cosecha normal con los precios existentes en julio.
Cuatro campañas de incertidumbre
Asaja recuerda que el sector acumula cuatro campañas con graves problemas de rentabilidad y alerta de que la superficie dedicada al cultivo de cereal continúa retrocediendo.
La organización considera que los agricultores no pueden afrontar sus próximas campañas dependiendo de factores geopolíticos imprevisibles y reclama medidas que permitan corregir los problemas estructurales del sector.
Entre sus reivindicaciones figuran un mayor control de las importaciones y la aplicación de cláusulas espejo, el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria para impedir ventas por debajo de costes, una reducción del precio de los fertilizantes y de la energía y la aplicación del módulo cero en el IRPF para el cereal.
Un cultivo estratégico
Asaja defiende que el cereal tiene un papel estratégico tanto para la alimentación como para la ganadería y el mantenimiento del medio rural. Por ello, considera necesario que los precios permitan cubrir los costes de producción y que los agricultores dispongan de un marco económico estable.
La organización insiste en que el actual incremento de las cotizaciones no debe confundirse con una recuperación de la rentabilidad. Con una cosecha notablemente inferior y unos precios que todavía permanecen lejos del umbral de 300 euros por tonelada, el sector afronta una campaña marcada, de nuevo, por la incertidumbre.