Piscinas cerradas en plena ola de calor
Como la inmensa mayoría de leonesas y leoneses habrá notado, esta última semana hemos tenido temperaturas inusualmente elevadas para un mes de junio en la provincia. Al calor continuado del día se le ha sumado el récord de temperatura mínima, que no ha bajado de los 20º centígrados durante algunas noches, un dato alarmante que nos hace reflexionar sobre la situación climática de estos últimos años.
León no puede permitirse retirar parte del arbolado y peatonalizar calles sin intención alguna de poner árboles que, no solo dan sombra, sino que también ayudan a regular y disminuir la temperatura
No quiero ser agorero, pero es probable que lo que hoy es inusual, en unos años se convierta en la norma, y las instituciones deberían prepararse para ello. Una ciudad como León no puede permitirse retirar parte del arbolado y peatonalizar calles sin intención alguna de poner árboles que, no solo dan sombra, sino que también ayudan a regular y disminuir la temperatura. Renaturalizar los espacios públicos para que los habitantes del lugar mejoren su calidad de vida debería ser obligatorio, y más en el contexto en el que nos encontramos.
Rara es la piscina municipal de cualquier punto de la provincia que abra antes del día de San Juan
Pero si hay algo que sigue llamando mucho la atención de la ciudadanía es lo relativamente tarde que abren las piscinas municipales de la capital, y también de decenas de pueblos. Si bien es cierto que históricamente el mes de junio traía consigo los coletazos meteorológicos de la primavera, los últimos años hemos sufrido unas temperaturas que invitaban a cualquiera a darse un baño refrescante. Sin embargo, rara es la piscina municipal de cualquier punto de la provincia que abra antes del día de San Juan. De hecho, algunas piscinas municipales no tienen prevista su apertura hasta el mes de julio.
La Diputación de León, como viene siendo habitual, suele dedicar una partida presupuestaria para sufragar parte de los gastos de personal de muchos municipios con piscina. De hecho, uno de los requisitos es que los contratos tienen que realizarse entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, con una duración superior a dos meses pero como máximo de tres. Una medida que perfectamente podría incentivar a muchos municipios a abrir sus piscinas desde el primer fin de semana de junio hasta el primero de septiembre, pudiendo plantearse un incremento de esta ayuda para los próximos años, siempre que se cumpla con el requisito de abrir estos espacios más temprano.
Está de moda hablar de refugios climáticos, pero no hay mejor refugio que una zona arbolada y poder refrescarte cuando empieza el calor
Plantear esta medida hace 10 o 15 años parecería surrealista, sobre todo en los municipios del norte de la provincia. Pero la triste realidad es que no solo el clima cambia, también nuestro modelo de vida y la forma en la que nos enfrentamos a él. Está de moda hablar de refugios climáticos, pero no hay mejor refugio que una zona arbolada y poder refrescarte cuando empieza el calor.
Por no hablar de los beneficios que supondría para las personas contratadas alargar unas semanas el trabajo, además de servir como reclamo turístico para aquellas personas que prefieren viajar el mes de junio, evitando desplazarse en temporada alta. Y por supuesto el uso y disfrute que harían vecinos y vecinas de sus piscinas, quienes los últimos años ya han propuesto en reiteradas ocasiones de alargar la apertura de estos recintos para poder sacarles mayor provecho.
Con esta reflexión no cuestiono la buena fe de los ayuntamientos a la hora de gestionar la apertura y el uso de las piscinas municipales, pero sí invito a todas las personas con capacidad para cambiar esta gestión a que, como mínimo, consideren hacer algunos cambios en un futuro próximo. El cambio climático es una realidad que nos afecta a todos, pero siempre podemos ir un pasito más allá con pequeñas cosas que harían un poco más soportables las consecuencias de este problema.