El alcalde verso suelto
Hay alcaldes que gobiernan su ciudad y hay alcaldes que, además, gobiernan su propio espacio político. José Antonio Diez parece haber decidido pertenecer a la segunda categoría. El alcalde de León se ha convertido, cada vez con mayor claridad, en un verso suelto dentro del socialismo leonés. Y un verso suelto, en política, puede ser una molestia para el aparato, pero también una oportunidad para quien sabe administrar sus silencios y sus distancias.
Más que una cuestión personal, el asunto tiene una lectura política: dos maneras distintas de entender el socialismo
La separación entre Diez y la dirección provincial del PSOE es cada vez más evidente. No parece existir una relación especialmente fluida entre el secretario local de León y el secretario provincial, Alfonso Cendón. Más que una cuestión personal, el asunto tiene una lectura política: dos maneras distintas de entender el socialismo y, sobre todo, dos posiciones diferentes ante la actual dirección nacional del partido.
Mientras el PSOE de Pedro Sánchez ha ido estrechando el margen para la discrepancia interna hasta convertir el respaldo al presidente en una suerte de prueba de fidelidad, los viejos referentes de la socialdemocracia española contemplan el espectáculo con una mezcla de resignación y preocupación. Quienes durante décadas entendieron el PSOE como un partido de gobierno, reformista y moderado, sobreviven como pueden dentro de una organización en la que cuestionar determinadas decisiones puede resultar mucho más costoso que defenderlas.
Diez parece haber comprendido que su fortaleza no depende necesariamente de agradar a Ferraz ni de alinearse con cada movimiento de la dirección provincial
León no es una excepción. El distanciamiento entre el alcalde y el aparato provincial refleja, a escala local, esa fractura entre el socialismo tradicional y el sanchismo. Diez parece haber comprendido que su fortaleza no depende necesariamente de agradar a Ferraz ni de alinearse con cada movimiento de la dirección provincial. Su principal activo es otro: su propia implantación electoral.
Si mañana hubiera primarias, nadie debería dar por supuesto que el aparato tendría fácil imponerse en León. Diez tiene su reducto controlado. Y, además, podría estar construyendo una paradoja interesante: cada voto sanchista que pueda perder entre el socialismo más tradicional podría compensarlo con nuevos apoyos procedentes del leonesismo progresista.
El alcalde puede permitirse ser un verso suelto porque quizá haya descubierto que, en León, existe más territorio político fuera del PSOE que dentro de sus estructuras orgánicas
Ahí está la clave. El alcalde puede permitirse ser un verso suelto porque quizá haya descubierto que, en León, existe más territorio político fuera del PSOE que dentro de sus estructuras orgánicas. Y eso es lo que verdaderamente debería preocupar al aparato. No que Diez se aleje. Sino que pueda hacerlo sin quedarse solo.