Altura de miras
Hace unos días se generó cierta polémica en la asamblea ordinaria del Real Aero Club de León; hasta nuestro periódico se hizo eco de la noticia. Un grupo de socios, siguiendo los pasos de la política estatal, anda en busca de los apoyos para una moción de censura. No tengo claro el por qué de tal urgencia cuando queda un año para elecciones a una nueva junta, pero diría que la gente se piensa que detrás de estos cargos hay algo más que marrones y poco agradecimiento. El presidente de una sociedad recreativa, así como el decano y la junta de un colegio profesional, se deben a los socios y colegiados; no es un cargo que te dé un estatus superior al del resto de los profesionales o asociados a dichas entidades. Además, es muy habitual que la gente piense que las acciones son siempre interesadas, y es así, solo que no tiene por qué ser dinero el interés; puede haber múltiples beneficios, como que las cosas se hagan bien en determinado lugar si le tienes cariño y lo consideras tuyo. Si lo que buscas es enriquecerte, estos marrones no son lo que te imaginas. Aunque quede claro que yo pienso que se debería cobrar por estas actividades como por todas las que te hacen gastar tu tiempo y habilidades. Tenemos la costumbre, en nuestro país en general y en nuestra región en particular, de pensar que toda la gente a nuestro alrededor se está forrando, que nadie hace algo de manera totalmente altruista y que, para que se forre otro, me forro yo.