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Puertas al campo

Paseo últimamente mucho la N 120...

Paseo últimamente mucho la N 120. Desde luego, los habrá, por supuesto, que circulen por ella mucho más que yo. Seguro que a diario cientos de leoneses se desplazan a sus trabajos usando esa vía, sobre todo en el tramo que une Astorga a León. Teniendo en cuenta que no se deben quitar las manos del volante mientras se conduce, el hecho de levantarlas para dejarse atracar por la opción de peaje, es una alternativa rara para usuarios frecuentes. Los treinta y pocos kilómetros de la AP 71 a más de seis “pavos” son bastante disuasorios.

Y eso que la alternativa por la nacional es una odisea viaria. La verdad es que reproduce los problemas que siempre ha tenido y mantiene esta vía, ya obsoleta a lo largo de todo su trazado de Logroño a Vigo. A los muchos cruces a nivel, rotondas y kilómetros de necesaria (o no) línea continua, se unen un radar de tramo y las perennes obras de acceso al polígono de Villadangos. Y aquí me voy a parar un rato, aprovechando que la velocidad está, más que limitada, retardada.

Yo aquí me pongo poético y pienso si no nos querrá decir la Junta que a Villadangos entra más de lo que sale.

Cada vez que paso por allí y veo el “mausoleo” que dará entrada al polígono, no dejo de hacerme cruces y pensar en qué faltos de autoestima y cuánto necesitan el bombo y platillo nuestros políticos. Para los que no hayan tenido la ocasión de verlo, les diré que se trata de una estructura metálica ligera en forma de pórtico doble y que pone límite vertical, en cuanto a gálibo se refiere, a la entrada que supongo acabará siendo la principal. Es muy característico, por cierto, que los carriles de entrada disfrutan de más luz que los de salida. Yo aquí me pongo poético y pienso si no nos querrá decir la Junta que a Villadangos entra más de lo que sale. La verdad es que esto de la puerta institucional y laudatoria lo he visto en más polígonos y parques tecnológicos, y no me deja de parecer una fanfarronada, pero muy poco práctico, además. Ese portal da paso a una gran avenida en la que yo, sintiéndome mitad faraón y mitad consejero, habría instalado una serie de esfinges con mi rostro de gran dureza. Puestos a ser fantasma, inmejorable, pero, a la vez, muchísimo más práctico. Las quiméricas esculturas no iban a limitar la altura de operatividad de la entrada del polígono.

Perdonen el chiste, pero no puedo por menos, que el rastro de “por aquí pasó la Junta de CyL” nos sale al paso diario y en todo aquello que interviene ha de dejar su sello, por nimia que sea la actuación. Por cierto, que esto siempre me ha parecido una absurda competición de jurisdicciones, como si las múltiples administraciones que nos gobiernan y dicen administrarnos, pugnaran por la imagen de sus hazañas allá donde se producen, como si de un mérito se tratara, y no de una palmaria obligación. La puntilla de este sistema competencial se la lleva el administrado beneficiario de una ayuda o subvención, que paga de su bolsillo el cartelito del mérito de la administración correspondiente. Ya pasó alguna vez que el importe de la ayuda apenas sufragaba el coste del cartel o cartelón requerido.

La apuesta logística de la Junta, de mucho menor calado de lo que habría sido el nudo ferroviario, ha obrado el “milagro” de salir bien cuando todo juega a favor

Reconozco el éxito del polígono de Villadangos desde la antipatía que me produce el que haya sido, a la postre, un “anti Torneros”. La apuesta logística de la Junta, de mucho menor calado de lo que habría sido el nudo ferroviario, ha obrado el “milagro” de salir bien cuando todo juega a favor. Cuando a una administración se le pone entre ceja y ceja sacar algo adelante, es muy raro que fracase, manejando fondos e influencia. Pero esto obra a favor y también en contra. Torneros habría sido una piedra en el zapato para el desarrollo faraónico propuesto para Valladolid, algo en lo que, encima, están coincidiendo antagonistas políticos, que se echan carreras, a ver cómo hacemos más grande la “no capital”. El siguiente paso es un desarrollo en Astorga, prácticamente un intercambiador de mercancías, “tapabocas” para la capital maragata y a mayor gloria del nudo de Olmedo, que verá facilitada su labor con esa primera criba en Astorga. Porque el que piense en un reverdecer de la Vía de la Plata, creo que marra. 

Todo estaría muy bien si fueran desarrollos de alcance, que no todo tiene que pasar por el ombligo de León capital. Lo que es bueno para la provincia también lo es para su principal ciudad, como demostraría ese tren FEVE con acceso directo al centro urbano, estos días reivindicado con la marcha desde Guardo, una valiente iniciativa que hace más hondo el desprecio que a León se hace desde la administración central. 

Vaya por delante que creo que en León se han malbaratado mayores y mejores oportunidades que una fábrica de material bélico que nos pone en el mapa de los objetivos militares

Pero tampoco aprendemos a defender lo común desde lo que en común tenemos en la provincia, que es, básicamente, no extinguirnos. Cada administración va por libre en esto. Se ha visto claramente en el último asalto por hacernos con la fábrica de blindados de Indra. Vaya por delante que creo que en León se han malbaratado mayores y mejores oportunidades que una fábrica de material bélico que nos pone en el mapa de los objetivos militares. Proyectos relacionados con lo que ya desarrollamos naturalmente como el sector agropecuario o biológico deberían ser la punta de lanza de nuestro desarrollo. 

No simpatizaba con el carro de combate, pero voy al caso de la estrategia común: empezamos por ofrecer terrenos que no tenemos en León y alfoz, y acabamos ofreciendo lo que sí sería viable por superficie y comunicaciones, Bembibre, pero sin convicción ni proyecto. Por supuesto que nos ha echado el pie otra administración, la Xunta, que sí quiere un desarrollo en As Pontes y comarca. Otra vez una administración empeñada. Ese es el tipo de apuesta que no vemos en nuestra provincia. A ver, no obstante, cómo les sale a los gallegos su pugna con Asturias, que en esto suele poner bastante carne.

Lanzado hacia Astorga, no tengo más remedio que detenerme ante la siguiente rotonda, a unos 800 metros, otra irregularidad en esta N 120

Vuelvo al coche en mi ruta imaginada y veo, por fin el acceso a Villadangos rematado, esa presunta fluidez del tráfico que representa una entrada al polígono con vía de servicio y los carriles de la nacional a superior nivel para facilitar una rotonda de acceso inferior. Lanzado hacia Astorga, no tengo más remedio que detenerme ante la siguiente rotonda, a unos 800 metros, otra irregularidad en esta N 120. Es la que da acceso a Carrizo y su comarca, y también a la entrada anónima y actualmente en servicio del polígono. Esa que tendrán que usar los transportes especiales que superen el gálibo de la entrada noble. Es lo que tiene poner puertas al campo.