El memorándum
Permítanme hoy un juego, no todo van a ser análisis y opiniones, déjenme hoy hacer un poco de ciencia ficción. Existe un género menor de la literatura política que no aparece en las antologías pero que merece un lugar honroso en el catálogo de lo que los humanos son capaces de producir: la nota estratégica interna. Ese documento que circula por los despachos del poder con encabezado clasificado, tecnicismos de marketing disfrazados de análisis y la frialdad clínica de quien ha decidido que gobernar es, en el fondo, una rama aplicada de la publicidad. Tengo que dejar claro que todo lo que viene a continuación es ficción y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, como se dice siempre que la ficción se parece a la realidad. Este es el documento rescatado de la basura que otro personaje como el siquiatra del autobús no entendió que lo tenía que destruir.
CONFIDENCIAL — USO INTERNO EXCLUSIVO
Gabinete de Comunicación Estratégica de Presidencia del Gobierno
PARA: Director del Gabinete / Secretaría de Estado de Comunicación
DE: Asesor 798 de Comunicación Estratégica [firma omitida]
FECHA: 5 de mayo de 2026, 09:47 h
ASUNTO: Operación MV Hondius — Análisis de oportunidad y hoja de ruta comunicativa
REF: CRISIS-SANITv-26/007 | NIVEL: NARANJA COMUNICATIVO
NOTA ESTRATÉGICA INTERNA: EL HONDIUS COMO ACTIVO POLÍTICO
Oportunidades, riesgos y protocolo de explotación mediática
1. Lectura inicial del material
A pesar de las primeras declaraciones que se han emitido de forma improvisada desde el gobierno sobre la oposición a que el crucero holandés recale en nuestro país, creo sinceramente que hay que retomar esa postura. He desarrollado —con la satisfacción contenida que solo permiten los asuntos que uno no puede celebrar en público—unas propuestas para aprovechar que disponemos de una crisis sanitaria de manual. El crucero holandés, el MV Hondius, navega por el Atlántico con un brote de hantavirus a bordo. Hay muertos. Hay pasajeros españoles. Hay incertidumbre científica. Hay imágenes de un barco varado. Y hay, sobre todo, una Organización Mundial de la Salud que nos pide que lo recibamos.
En veinte años de comunicación política no he visto una combinación tan completa de ingredientes. Paso a detallarla.
2. El activo principal: el recuerdo de la pandemia
El ciudadano medio lleva seis años con la cicatriz del COVID. No hace falta abrirla del todo: basta rozarla. La palabra «virus» con una fotografía de un barco aislado en alta mar activará de manera automática el miedo atávico al contagio, la sensación de que «esto puede llegar aquí» y, en consecuencia, la expectativa de que alguien nos proteja. Ese alguien somos nosotros.
El hantavirus, conviene señalarlo, no es el COVID. Su transmisión interhumana es infrecuente. Los epidemiólogos lo saben. La ministra lo sabe. Nosotros también lo sabemos. Pero el ciudadano de a pie no distingue entre un orthohantavirus y un coronavirus: distingue entre miedo y tranquilidad. Nuestro trabajo es administrar ese tránsito.
Recomendación: activar el perfil técnico-tranquilizador saquemos a F. Simón del armario. El mensaje calibrado debe ser: «situación controlada, seguimiento exhaustivo, sin riesgo para la población». Esto tiene la virtud de resultar verídico y al mismo tiempo mantener la atención mediática encendida, un recuerdo atávico en la población de “serán uno o dos casos”. Un incendio apagado demasiado rápido no calienta a nadie.
3. El personaje: el técnico que pone cifras
En toda crisis sanitaria bien gestionada comunicativamente hace falta un técnico con bata o corbata que comparezca ante los medios y ponga números tranquilizadores. El número mágico de esta operación vuelve a ser uno o dos. «Estamos hablando de casos muy limitados. Uno, dos casos entre cientos de pasajeros. El riesgo de transmisión comunitaria es prácticamente nulo."
Este personaje cumple tres funciones simultáneas: ancla la narrativa en lo científico, sustrae el debate a la oposición —que no puede contradecir a un epidemiólogo sin parecer irresponsable— y permite que el presidente aparezca después, en un plano superior, como el estadista que actúa a pesar del riesgo residual. El técnico gestiona el miedo; el presidente gestiona la Historia.
El número exacto de casos puede ajustarse en función de cómo evolucione la situación real. Lo importante no es el número: es el tono. Seguro, pero no triunfalista. Prudente pero no alarmista. Es una modulación, no una cifra.
4. El presidente: la imagen del paladín
Aquí está el núcleo de la operación. El presidente preside una reunión de seguimiento en el Palacio de la Moncloa. Fotografía: mesa larga, pantallas con mapas, ministros. Mensaje involuntario para el lector de imagen: alguien está al mando. Después, o simultáneamente, sale a decir que España va a recibir el barco porque tenemos ciudadanos a bordo y porque así nos lo pide la OMS.
La frase debe incluir, en este orden: la obligación humanitaria, la coordinación con organismos internacionales, la responsabilidad de España como potencia media comprometida con el multilateralismo y, si hay tiempo, una referencia velada al contraste con quienes prefieren mirar hacia otro lado. No nombrar a nadie. El nombre lo pondrá la oposición sola, que es exactamente lo que queremos.
Ventaja adicional: hay catorce ciudadanos españoles a bordo. Esto convierte la decisión de recibir el barco en una obligación patriótica antes que en un gesto humanitario abstracto. Nadie puede votar en contra de repatriar a españoles enfermos sin pagar un precio político inaceptable. La oposición está, técnicamente, acorralada.
5. La oposición como aliado involuntario
Es aquí donde la operación adquiere su dimensión más elegante. Canarias va a rechazar el barco. Lo ha adelantado ya Clavijo, que se opone frontalmente. Madrid, donde recalaran los pasajeros españoles, previsiblemente, hará lo mismo. Esto es, desde el punto de vista estrictamente comunicativo, una bendición.
El presidente de Canarias y la presidenta de la Comunidad de Madrid rechazando un barco con enfermos. El presidente del Gobierno recibiéndolo. No necesitamos fabricar el contraste: nos lo fabrican ellos. El guión se escribe solo: solidaridad frente a egoísmo territorial, responsabilidad frente a populismo del miedo, España frente a sus caciques autonómicos. Los titulares están prácticamente redactados.
Instrucción operativa: no atacar directamente a Clavijo ni a Ayuso en los primeros compases. Dejar que la actitud se vea. Que sean los periodistas quienes hagan la pregunta comparativa. Nuestra respuesta debe ser siempre el mismo oxímoron calculado: «No es momento de política, es momento de gestión». Esta frase, pronunciada en un contexto político, es pura política. Y funciona.
Nota al margen: si algún responsable de comunicación digital considera oportuno hacer algún comentario más directo en redes, que calibre bien el tono. El objetivo es el contraste, no el insulto. Aunque, a veces, la línea entre ambos es un parámetro ajustable.
6. El sello OMS: cobertura internacional gratuita
El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus ha pedido personalmente a España que acoja el barco. Esto tiene un valor comunicativo extraordinario que sería imperdonable no aprovechar. Si la operación se ejecuta con razonable corrección, el director general de la OMS comparecerá ante los medios y elogiará a España. Probablemente al presidente por su nombre.
El coste de una campaña publicitaria internacional de imagen país que consiguiera esa cobertura sería inasumible. Aquí la conseguimos gratis, con el respaldo moral implícito de la principal autoridad sanitaria mundial y en el contexto de una crisis que justifica la atención de todos los medios del planeta. Calidad comunicativa por precio cero.
Instrucción: preparar material de archivo fotográfico del presidente para distribución internacional inmediatamente después de que Tedros haga sus declaraciones. El pie de foto ideal es el que no necesita pie de foto.
7. Cobertura mediática: el ciclo de 72 horas
Una crisis sanitaria con barco, virus desconocido y muertos activa automáticamente el ciclo de cobertura intensiva de los principales medios. Televisiones, radios, digitales. Corresponsales enviados a Canarias. Expertos en plató. Mapas de seguimiento. Todo esto sucederá independientemente de lo que hagamos nosotros. Completemos con retrasmisiones completas del procedimiento.
Nuestra tarea es asegurarnos de que el presidente es el protagonista de esa cobertura, no el escenario de la misma. Para ello: comparecencia presidencial en el momento de mayor audiencia, ministra de Sanidad y otros ministros a pie de barco, en rueda de prensa técnica diaria, director de comunicación disponible para off-the-record con periodistas de confianza. El relato se construye en las primeras 48 horas. Después solo se administra.
8. Evaluación del riesgo real
El hantavirus Andes tiene transmisión interhumana limitada. Los fallecidos son casos de contacto estrecho y prolongado a bordo del barco. El riesgo de contagio comunitario en Canarias es, según los informes técnicos disponibles, mínimo. La operación logística es manejable. No se necesita un dispositivo extraordinario: se necesita uno ordinario bien fotografiado.
En términos de gestión real de la crisis, los requerimientos organizativos son modestos. En términos de gestión comunicativa de la crisis, los dividendos son considerables. Esta asimetría entre esfuerzo real y rédito percibido es, dicho sea, sin ninguna ironía, la situación ideal.
9. Riesgos y contingencias
El único riesgo real identificado es que la situación epidemiológica se complique de manera inesperada. Si hubiera transmisión comunitaria en las islas, el relato se invierte. Para este escenario, que considero improbable, existe un protocolo de contención narrativa estándar: subrayar que se actuó siguiendo criterios técnicos internacionales, que la OMS avaló la decisión y que cualquier complicación es responsabilidad del hantavirus, no del gobierno. En cristiano: el virus es el culpable, nosotros somos los que lo gestionaron.
Riesgo secundario: que Clavijo convierta su oposición en crisis institucional prolongada. Evaluación: posible pero manejable. Canarias necesita al Gobierno más de lo que el Gobierno necesita a Canarias en este momento. Y si la diputada Valido decide replantear su posición parlamentaria futura, ese es un debate que tendremos en otro memorándum.
10. Recomendación final
GO.
La operación presenta una relación riesgo-beneficio comunicativo excepcionalmente favorable. Riesgo sanitario real: bajo. Riesgo político de actuar: nulo. Riesgo político de no actuar: inaceptable. Beneficio de imagen: alto. Cobertura gratuita: garantizada. Contraste con la oposición: servido en bandeja.
Este tipo de situaciones no se pueden fabricar. Solo se pueden aprovechar. Y esta merece aprovecharse bien.
Las instrucciones operativas detalladas para el equipo de prensa se adjuntan en el Anexo I (clasificación: Reservado). Los mensajes preaprobados para redes sociales, en el Anexo II. El guión de la comparecencia presidencial, en el Anexo III.
Pendiente de confirmación: hora de comparecencia presidencial para máxima audiencia televisiva.
[Firma omitida por criterios de seguridad interna]
Gabinete de Comunicación Estratégica — Presidencia del Gobierno
DESTRUIR TRAS LECTURA. NO DISTRIBUIR. NO ARCHIVAR EN SISTEMAS DIGITALES INDEXADOS.
Este documento es una obra de ficción satírica con finalidad periodística y de opinión. Cualquier semejanza con hechos o personas reales es producto del comentario político, no de afirmaciones de hecho.
En el último apartado de mi memorándum imaginario, antes de la instrucción final de destruir el documento tras lectura, habría una valoración del riesgo. Y diría, con la misma frialdad con que estaba redactado todo lo anterior, que la operación presentaba una relación riesgo-beneficio comunicativo excepcionalmente favorable. Lo cual es cierto. Y esa es, precisamente, la razón por la que resulta tan perturbador.