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El Palacio de Gaudí dedica todas las 'Piezas del mes' de 2026 a la figura del arquitecto

El Museo de los Caminos expone objetos de su propia colección y del préstamo temporal de la Fundación Sagrada Familia
Imagen del Palacio de Gaudí en Astorga.
Imagen del Palacio de Gaudí en Astorga.

El Museo de los Caminos del Palacio de Gaudí continúa en 2026 con el proyecto ‘Pieza del mes’ una iniciativa ya consolidada en los últimos años que invita al público a descubrir obras singulares vinculadas a la historia y al relato del Palacio Episcopal de Astorga. Este año, vinculado al centenario del fallecimiento del arquitecto catalán, el programa se centrará de manera específica en la figura de Antonio Gaudí.

El comisario de la exposición, Alfonso Nistal, explicó este lunes que las doce piezas que se mostrarán a lo largo del año procederán tanto de los fondos propios del museo como de un “generoso préstamo temporal” de la Fundación Sagrada Familia, lo que permitirá enriquecer el discurso expositivo con obras de especial relevancia.

Un recorrido mensual integrado en la exposición permanente

Cada pieza se exhibirá durante el mes correspondiente en la segunda planta del Palacio, dentro del espacio destinado a este proyecto. Una vez finalizado ese periodo, la obra será trasladada a una sala específica de la planta noble, donde quedará hasta final de año, integrada en la exposición permanente, siempre en relación con la narrativa museística y el contexto histórico-artístico del Palacio.

Según señaló Nistal, el objetivo del proyecto es que “todos los protagonistas del Palacio de Astorga estén de alguna manera presentes”, destacando a Antonio Gaudí como figura clave en su papel de arquitecto, pero también poniendo en valor su dimensión humana y, de forma especial, su perfil cristiano, fundamental para comprender su obra y su pensamiento.

Las cartas que marcaron el inicio del Palacio Episcopal

La pieza destacada de este mes de enero son dos cartas, la primera firmada por el obispo Juan Bautista Grau solicitando a Antonio Gaudí para que diseñe y dirija el nuevo proyecto para la residencia episcopal después de que esta se incendiase el 23 de diciembre de 1886. La relación personal entre obispo y arquitecto, más allá de lo meramente profesional, tuvo una enorme trascendencia en un Gaudí que siempre consideró a Grau un referente espiritual y que ayudó a “reavivar el rescoldo de su fe, sin llama durante un tiempo” según Martinell, además de aportarle valiosísimos conocimientos sobre la liturgia tridentina o arqueología sagrada.

Estos dos documentos -solicitud del obispo Grau de recursos económicos al Gobierno de España y nombramiento de Gaudí como arquitecto de la obra- representan el punto de partida de un proyecto excepcional, con el que el arquitecto abre su fecunda etapa leonesa y afianza una amistad que tuvo una indudable relevancia en la relación de Antonio Gaudí con lo trascendente, siendo este aspecto clave para entender la trayectoria del genio de Reus hasta su fallecimiento en Barcelona hace 100 años.