Addoor Sticky

Problemas e información

Pudiera ser factible y hasta incluso posible, dentro de las conjeturas al uso y  alambiqueadas simulaciones que se pueden sopesar a la situaciones varias que se presentaron, exponiéndolo ahora (con amplio distanciamiento múltiple) y después de pasado tanto tiempo y hasta en el estar ya en el decantamiento generacional, el  que  los vecinos del `Complejo de Mauthausen-Gusen´ [Austria], como los del `Complejo  Auschwitz-Birkenau´ [Polonia (cerca de Cracovia)], o de `Buchenwald´ [Alemania (cerca de Weimar)], `Dachau´ [Alemania (cerca de Múnich)], `Sachsenhausen´ [Alemania, cerca de Berlín ], `Treblinka´ [(Polonia)] o `Bergen-Belsen´ (Alemania), tal vez, por sí mismos,como unos ciudadanos más observantes de su entorno,  se dieron cuenta de algo que les pareciera anómalo en el mismo.

O que, y siguiendo con lo anterior, algo acaeciese o se percatasen desde/en/hasta los entornos próximos, por los que habitaban las poblaciones más cercanas a las anteriores [-.- Langenstein, Enns, Schawertberg,Perg, Steyregg, Asten, St. Valentin, Linz, …, Katowice, Mystowice, Zator,...,Weimar, Jena, Apolda,Ettersbug, Schöndorf,..., Karlsfeld, Hebertshausen, Bergkirchen, Haimhausen, Röhrmoos, Vierkirchen,Petershausen,...,Oranienburg, Velten, Hennigsdort, Hohen Neuendorf, Birkenwerder, Liebenwalde, Zehdenick, Potsdam,..., Malquinia Górna Wolka Okraglik, Kosów Lacki, Sokotów Podlaski, Ostrów Mazowiecka,..., Celle, Wiensen, Soltau, Munster,… -.-]. Que acaso  notaron un algo, como una especie de indicio o figuración expresiva (desde la cromatística hasta la aromática e incluso la monumental edificación escénica o puede que el tránsito de la viaria  descriptiva del tráfico), de lo que allí, en esas primeras poblaciones citadas, sí ocurría o que intuyeron que se desarrollaban, en sus entornos de proximidad, algunas cosas extrañas o que existían razones observables y/o previsibles e incluso fundadas para poder sopesar que algo, que en principio se podría haber tomado `como no normal´, estaba ocurriendo.

Parece que, para las situaciones precitadas y otras que le pueden ser parejas o acaso comparativas, pudiera suceder que fuera altamente relevante/trascendente/importante el `nivel de información´ y/o alcance del conocimiento´, sea directo o sea indirecto, que se pueda tener y/o alcanzar sobre tales hechos y en el resalte, y sobre manera, por todos sus orlados paramentos, su expresa concreción de: [1º] La completa precisión indubitativa, así como además, ¡a más y a mayores!, [2º] La utilización de la vehiculación transferible de la misma, [3º] La vectorización hacia los lugares decisorios, donde sobre tales temáticas se puedan generar, con veracidad constatable y realidad   activa,  aquellas sinergias que pudieran ser  positivizadoras y [4º] El hacerlo a la hora y el momento de dotarlas de las soluciones precisas/adecuadas/pertinentes.

Cuando el Papa Francisco (de adscripción jesuita), levantó el secreto de la documentación vaticana sobre aquellos momentos  de la II Guerra Mundial, ¡que fueron tan dramáticos!, al impactar sorprendido (por referenciarlo narrativamente de alguna forma), de la aparición del “Documento König”, descubierto por el archivista del Vaticano Giovanni Coco {que fue publicado el domingo 17-9-2023, en el periódico italiano Corriere della Sera (en el suplemento cultural “la Lettura” ), con la aprobación de funcionarios de la Santa Sede y con el título de bajo el titular principal de cobertura «Pio XII lo sapeva»  (“Pío XII lo sabía”)}, se dio paso a un más que  considerable aumento del nivel de percepción que se tenían sobre varios de los sucesos (bélicos y no bélicos) de tal confrontación y conflagración mundial y a la vez se balbuceo  el cómo/cuándo/manera/modo en que sucedieron algunos episodios/hechos/desafueros.

Parece que el citado documento,  en lo que  se describe, fue una especie de “misiva informativa”, fechada el 14-12-1942 (en pleno desarrollo de la II Guerra Mundial), que como epístola/carta que fue escrita, en la localidad de Pullach (en Baviera-Alemania), por el padre Lother Köenig ( que estaba de profesor en el Colegio Berchmans), un fraile jesuita que formaba parte de la resistencia en Alemania (como miembro cualificado de “Círculo Kreisau” ), y que  fue dirigida al secretario personal del Papa en el Vaticano, el padre Robert Leiber (-.- Tal que Leiber, fue parte de la llamada «banda improvisada de jesuitas dispuestos», a quienes Pío XII empleaba para «revisar por partida doble cada referencia» en sus obras escritas-.-). 

La tal carta precitada, hace referencia a tres “campos de exterminio”  - Belzec, Auschwitz y Dachau- y sugiere que hay otras cartas entre Köenig y Leiber que o bien han desaparecido o aún no se han encontrado. Todo ello acontece en pleno fallecimiento de Wlodimir Ledóchowski (Loosdorf, 7-10- 1866-Roma, 13-12-1942) que fue el “Vigésimo Sexto General de la Compañía de Jesús” ( y que parece se significó, en forma que pudiera ser perceptible, en el retardo de la publicación de Pío XI de lo que podría haber sido ‘su encíclica contra el antisemitismo’. O sea: “El papa Pío XI no llegó a publicar una encíclica formal dedicada exclusivamente a condenar el antisemitismo, pero encargó, ¡en junio de 1938!, un borrador secreto conocido como “Humani generis unitas” («La unidad del género humano») para denunciar el racismo y el antisemitismo antes de su muerte en 1939, que su sucesor, Pio XII, parece que opto por no publicar).

Resulta altamente informante que los tres jesuitas que redactaron el borrador de la encíclica “Humani generis unitas” (encargada en secreto, por el papa Pío XI, para condenar el racismo y el antisemitismo) fueran: John LaFarge, S.J. ( de Estados Unidos) – Quien lideró el proyecto por petición directa del Papa tras destacar por sus escritos en defensa de los derechos civiles y contra la discriminación racial-; Gustav Gundlach, S.J. (de Alemania) – Destacado sociólogo y experto en doctrina social de la Iglesia que aportó una perspectiva crítica frente al nacionalsocialismo; Gustave Desbuquois, S.J. (de Francia) – Director de la influyente organización social católica Action Populaire-.además a este grupo se unió también el jesuita alemán Heinrich Bacht, S.J., quien se encargó principalmente de traducir el texto final al latín. Debido al fallecimiento de Pío XI en febrero de 1939, el documento nunca llegó a ser publicado oficialmente, conociéndose históricamente como «La Encíclica Oculta» o «La Encíclica Perdida».

El padre König no era un informante aislado. Era una de las figuras clave del Círculo de Kreisau, la red clandestina de la resistencia que planeaba contra el derrocamiento del régimen alemán existente. En este mismo grupo de resistencia católica participaban activamente otros compañeros jesuitas íntimos y/o cercanos de König, cómo el padre Augustin Rösch y el padre Alfred Delp (este último terminó siendo ejecutado).Toda la información secreta sobre el exterminio, que König recopilaba, provenía de esta red y de sus contactos con los obispos católicos alemanes opuestos al régimen entonces imperante.

La famosa carta que Lothar König envió el 14-12-1942 (donde alertaba que en el campo de Belzec se asesinaba a 6.000 judíos y polacos al día) no iba dirigida a un desconocido. El destinatario del “documento Köning” era el padre Robert Leiber, otro jesuita alemán que era el secretario privado y hombre de máxima confianza del papa Pío XII. Leiber y el grupo de jesuitas intelectuales (incluido Gundlach) parece que formaban el núcleo duro alemán dentro del Vaticano. Por lo tanto, la carta de König llegó al corazón de “el mismo equipo jesuita germano que llevaba años analizando de cerca la ideología nacionalsocialista” y que, a lo que sopesamos, de alguna forma también “había intentado sacar adelante el borrador de la encíclica” y, en todo caso, conocía casi directamente del asunto.

El borrador terminado  de la nonata Encíclica, fue entregado en septiembre de 1938 a Włodzimierz Ledóchowski, el entonces Superior General de la Compañía de Jesús (de origen polaco). Parece ser que Ledóchowski, junto con el jesuita eclesiástico alemán Robert Leiber (asesor cuasi principal de Eugenio Pacelli, después futuro Pío XII), retrasó la entrega del documento al Papa Pio XI, al considerar que sus tesis eran diplomáticamente inoportunas o demasiado severas en aquel momento. 

El Papa Pío XI falleció el 10-2-1939 sin haber podido promulgarla y su sucesor, Pío XII, a lo que se intuye y/o presume, es verosímil que decidió archivarla, por lo que el texto permaneció oculto en los archivos del Vaticano hasta que sus borradores salieron a la luz en la década de 1990. Parece que, en 1995, los investigadores Georges Passelecq y Bernard Suchecky descubrieron el borrador completo en los archivos personales de los redactores y lo publicaron en Francia bajo el título L'Encyclique Cachée de Pie XI. 

Fue Gustav Gundlach  el teólogo y científico social jesuita encargado de redactar la versión en alemán (la más contundente teológicamente frente al nacionalsocialismo). Resulta que Gundlach tenía profundos lazos con el mundo hispánico. Fue profesor e investigador, y vivió y enseñó en España [-.- Madrid (Regionalidad Castellano Nueva), Salamanca (Regionalidad Leonesa) y Barcelona (Regionalidad Catalana) -.-] y América Latina (viajó extensamente impartiendo cursos de doctrina social en países como Argentina y Chile). Él fue quien, en lo que lectoramente hemos colegido, destapó con frustración que el Prepósito General de los Jesuitas de la época, Wlodimir Ledóchowski (¿?), estaba reteniendo deliberadamente el borrador para que no llegara a manos de Pío XI. Ledóchowski retuvo el borrador final durante meses [-.- adoptó una postura extremadamente cautelosa e intentó retrasar la entrega del documento por varios motivos:(1º) Estrategia política: Temía que una condena tan frontal provocara represalias masivas del régimen nacionalsocialista contra la Iglesia católica en Alemania. (2º) Línea diplomática: Prefería una vía de negociación más discreta en lugar de una confrontación abierta.-.], evitando que llegara directamente a las manos de Pío XI. Cuando el Papa Pio XI finalmente recibió el texto, el 21-1-1939, de las manos del Padre Gustav Gundlach,  ya se encontraba gravemente enfermo. Pío XI falleció pocas semanas después. 

En el entramado previamente descrito, la situación de la información es muy relevante, en todo lo que concierne no solo a la generación de la misma y si , y también, a las pautas procedimentales en  que la misma debe vehicularse así como en los aspectos varios  de las diversas alternativas a tener en consideración, así como las vectorizaciones que todo ello supone: [1º] Tanto al momento y [2º] Como a la hora, de sopesar decisoriamente en la toma plausible, que todos atinamos hacia la más correcta pero que no tiene por qué coincidir, necesaria y obligadamente, con la más acomodaticia, de las necesarias e ineludibles decisiones. Las cuales dan la sensación, por extraño que parezca, que tienen su momento  y su tiempo para poder ser llevadas a tiempo, el cual no se debe desechar. 

En su momento advertimos, de forma fraternal, del mal integral que se generaba sobre todo el oeste peninsular español en general y en particular para los 38-491 km2 de la Regionalidad Leonesa. Desgraciadamente tales augurios se han cumplido, Ahora volvemos a reiterar, con renovada ilusión, aquellas propuestas de otrora. Estamos aún al momento de corregir el pasado. Solo falta la sensatez necesaria e imprescindible para, sin prisas pero sin pausas, llevarlo a efecto.

Cuestión otra es ya, ante las ausencias decisorias óptimas primigenias, como volver sobre lo que fue previo y veraz, para sin postureo acomodaticio y/o lisonjero, reconducirlas a su preciada y precisa senda natural, cuando ahora esos momentos iniciales, que la mar de las veces fueron obstruidos  por obcecaciones enquistadas y/o fabulaciones quiméricas, ya fueron y  pasaron y, a más y a mayores, cuando su tiempo ahora es muy otro, pero que constatadamente, por el impacto de la propia realidad circundante, se hace preciso retornar por el hecho de la pura supervivencia.

VALORIO 5-9-2026