El 27,7% de los trabajadores de Castilla y León tuvo que acreditar un idioma que después no utilizó
El 27,7 por ciento de los trabajadores de Castilla y León tuvo que acreditar el conocimiento de un segundo idioma durante el proceso de selección para acceder a un empleo que posteriormente no utilizó en su puesto de trabajo, según una encuesta de Randstad realizada a una muestra representativa de cerca de 5.700 trabajadores en España.
Dato nacional
Este porcentaje sitúa a Castilla y León como la Comunidad con la menor tasa de profesionales a los que se exigió una segunda lengua que después no utilizaron en su actividad laboral. Le siguen Aragón, con un 35,8 por ciento; Castilla-La Mancha, con un 32,5 por ciento, y Galicia, con un 32,4 por ciento.
En el extremo contrario se encuentra Cataluña, donde el 45 por ciento de los trabajadores afirma haber tenido que acreditar un idioma que posteriormente no utilizó en su puesto. A continuación figuran la Comunidad de Madrid, con un 43,7 por ciento; Andalucía, con un 43,3; Comunidad Valenciana, con un 40,2; Canarias, con un 38,5; Asturias, con un 38,3, y País Vasco, con un 36,1 por ciento.
En Castilla y León, el 55,6 por ciento de la población trabajadora asegura conocer al menos una lengua adicional a su idioma materno, mientras que el 19,4 por ciento afirma ser multilingüe y conocer dos o más idiomas.
A pesar de que en algunos casos la segunda lengua no termina siendo necesaria en el puesto de trabajo, el conocimiento de idiomas mantiene una valoración positiva entre los trabajadores. Así, el 88,3 por ciento de los castellanoleoneses considera que saber idiomas mejora sus posibilidades de encontrar empleo, un porcentaje ligeramente inferior al 88,9 por ciento registrado en el conjunto del país.
Los trabajadores más cualificados, los más afectados
La encuesta refleja además una relación entre el nivel de formación y la exigencia de idiomas que posteriormente no son utilizados en el puesto. A nivel nacional, el 63,3 por ciento de los trabajadores con estudios de postgrado, máster o doctorado afirma que tuvo que acreditar un idioma para ser contratado que después no utilizó durante su jornada laboral.
Entre quienes cuentan con estudios universitarios de grado, el porcentaje se sitúa en el 50 por ciento, mientras que baja al 34,6 por ciento entre las personas con Bachillerato o Formación Profesional y al 21,2 por ciento entre quienes tienen Educación Secundaria Obligatoria o estudios Primarios.
Los datos muestran así que cuanto mayor es el nivel de cualificación académica, mayor es también la proporción de profesionales a los que se exige acreditar el conocimiento de un idioma que finalmente no emplean en su trabajo.
Edades
Por edades, el grupo de entre 25 y 44 años registra el porcentaje más elevado, con un 44,9 por ciento de trabajadores a los que se solicitó un idioma que después no utilizaron. La cifra se sitúa en el 34,9 por ciento entre los jóvenes de 18 a 24 años y en el 34,8 por ciento entre los mayores de 45.
Precisamente este último grupo es el que muestra una mayor confianza en el valor de los idiomas para acceder al mercado laboral: el 60,6 por ciento considera que hablar más de una lengua mejora "mucho" sus posibilidades de encontrar empleo.
La percepción positiva se mantiene además sin grandes diferencias por género. El 88,8 por ciento de los hombres y el 89,1 por ciento de las mujeres considera que conocer idiomas aumenta sus posibilidades de encontrar empleo.