El tiempo

La emoción en Salamanca de brindar el mayor premio de la Primitiva: "No sé lo que es cobrar 126 millones, pero repartirlos da mucha ilusión"

Marisa y Serafín regentan El Puente, el pequeño kiosco en el barrio trastormesino de Chamberí que anoche hizo millonario a un único acertante de la Lotería Primitiva
Serafín y Marisa son los propietarios del quiosco de la calle Francisco Montero de Salamanca que han dado un premio de 126 millones de euros de la Lotería Primitiva.
Serafín y Marisa son los propietarios del quiosco de la calle Francisco Montero de Salamanca que han dado un premio de 126 millones de euros de la Lotería Primitiva. Foto: David Arranz.

Una papeleta sellada en el pequeño kiosco El Puente, ubicado en la calle Francisco Montejo del barrio trastormesino de Chamberí, en Salamanca, hizo anoche millonario a un único acertante de la Lotería Primitiva con el mayor bote de su historia. “No sé lo que es cobrar 126 millones, pero repartirlo da mucha ilusión”, reconoce el lotero talismán en declaraciones a Ical tras conocer la feliz noticia.

Negocio familiar con años de experiencia

Serafín Galocha regenta junto a su esposa, Marisa Miguel, la administración de Lotería número 64.750, emplazada en un barrio obrero de la capital del Tormes. La combinación ganadora del sorteo de ayer, formada por los números cinco, ocho, 23, 28, 40, 44, con el 18 como complementario y reintegro el seis, fue adscrita digitalmente en su administración, según cree, por uno de sus clientes.

El resultado, 126.496.236 euros de premio. “Anoche, si nos ves brincar en casa. Nuestra hija saltaba…”, recuerda Marisa, aclarando que fue ella, su hija, quien conoció, por teléfono, la noticia, Un teléfono, por cierto, que no para de sonar y que, según cuentan, no ha parado en toda la mañana de este martes. Mucha presencia mediática en un kiosco familiar que despache, entre otras cosas, el pan de cada día.

Un premio sin precedentes en la administración

El caso es que este matrimonio, con años de experiencia en la venta de Lotería, también en Navidad, jamás había repartido un premio semejante. “Unos amigos que hacen participaciones en una sociedad de pesca, ganaron una vez 120 euros al décimo, unos 78.000 euros en total. Pero es que, como esto, nunca”, reconoce Serafín mientras cobra el pan a un cliente.

Un ganador aún desconocido pero cercano

El kiosquero supone, de hecho, que debe ser uno de ellos el agraciado, que debe figurar entre su clientela aunque, por el momento, no ha aparecido y desconoce su identidad. “Es alguien que ha tenido que venir aquí, o nos conoce, porque se ha dado de alta con nuestro número de administración. Es como si hubiera venido aquí, así que tiene que ser alguien que conozca el punto, por lo tanto, alguien cercano”, argumenta.

El boleto fue sellado de forma digital a través del Club Conmigo, de Loterías y Apuestas del Estado, que asigna una administración concreta a la transacción.