Las facturas se abonan en Castilla y León con una demora de once días
Castilla y León continúa posicionándose como una de las comunidades más cumplidoras en los plazos de pago entre empresas, a pesar de un leve incremento en el retraso medio durante el primer trimestre de 2026. Según el último estudio de Informa D&B, consultado por Ical, la demora media se sitúa en 11,32 días, lo que supone un aumento de 0,57 días respecto al trimestre anterior, aunque representa una mejora de casi un día en comparación con el mismo periodo de 2025.
Nivel de puntualidad
Este dato coloca a Castilla y León por debajo de la media nacional, que alcanza los 14,42 días, consolidando así su posición como una de las autonomías con menor retraso en los pagos. Además, destaca especialmente el nivel de puntualidad, el 50,21 por ciento de las facturas se abonan dentro del plazo acordado, superando el promedio nacional del 43,94 por ciento y situándose como el segundo mejor registro del país.
El 43,66 por ciento de las facturas en la comunidad se abonan con hasta 30 días de retraso, mientras que solo el 1,73 por ciento supera los 120 días de demora.
Aunque el retraso medio aumentó ligeramente respecto al cierre de 2025, también se observa una reducción interanual de 1,23 días. Sin embargo, la proporción de pagos puntuales descendió casi dos puntos porcentuales, cayendo por debajo del 44 por ciento por primera vez desde 2024. Este contexto implica un coste significativo para el tejido empresarial, estimado en más de 3.000 millones de euros.
Por comunidades
Por comunidades, Navarra lidera el ranking con menos de diez días de retraso, seguida por País Vasco, Cantabria y La Rioja. En el extremo contrario, Melilla, Canarias y Baleares presentan los mayores niveles de demora, superando en algunos casos los 20 días.
El análisis sectorial revela que Administración y Hostelería son las actividades con mayores retrasos, ambas por encima de los 23 días. En contraste, sectores como Industria o Comercio se sitúan por debajo de la media nacional. En cuanto al tamaño empresarial, las microempresas registran los mayores retrasos, mientras que las pequeñas empresas muestran el mejor comportamiento en términos de cumplimiento.