La maldición del kilómetro 83 de la A-67
El kilómetro 83 de la Autovía de la Meseta (A-67), a la altura del término municipal de Herrera de Pisuerga (Palencia), se ha convertido en apenas 36 días en el escenario de dos tragedias mortales que han dejado un balance de cinco fallecidos y una menor herida grave. El último siniestro, ocurrido este domingo, ha segado la vida de cuatro miembros de una misma familia: el bodeguero Iván Sanz Cid, director general de Dehesa de los Canónigos, su esposa y dos de sus hijos, de 17 y 14 años. La única superviviente del accidente, una niña de 9 años, permanece hospitalizada tras ser intervenida de urgencia, aunque su evolución es favorable.
La magnitud del suceso habla de la maldición de ese punto kilométrico de la A-67, en sentido Palencia, donde el pasado 1 de junio, a las 06.55 horas, falleció otra conductora en circunstancias similares. Era una médica gijonesa de 30 años, que regresaba tras pasar el fin de semana en Gijón y cuyo vehículo se salió de la vía en el kilómetro 82,9, prácticamente el mismo lugar en el que este domingo se produjo el accidente de la familia Sanz.
Dos accidentes mortales en el mismo punto de la A-67
El último siniestro se registró en torno a las 16.20 horas del domingo, cuando el Servicio de Emergencias 1-1-2 de Castilla y León recibió una llamada alertando de la salida de la calzada de un turismo en la A-67, a la altura del punto kilométrico 83, dentro del municipio de Herrera de Pisuerga. En el aviso se solicitaba asistencia para cuatro personas atrapadas en el interior del vehículo.
Según la información facilitada por la Subdelegación del Gobierno en Palencia, el coche en el que viajaba la familia circulaba de regreso desde Cantabria cuando, por causas que se investigan, se salió de la carretera sin que se vieran implicados otros vehículos. Tras abandonar la calzada, el turismo dio varias vueltas de campana, provocando un impacto de extrema violencia.
En el lugar fallecieron Iván Sanz Cid, su esposa y dos de sus hijos, de 17 y 14 años. En un primer momento, la Subdelegación del Gobierno llegó a comunicar erróneamente la muerte de la hija menor, pero posteriormente rectificó la información y confirmó que la niña, de 9 años, había sobrevivido al siniestro. La menor fue evacuada en helicóptero medicalizado hasta el Hospital de Burgos, donde tuvo que ser operada de urgencia. Fuentes familiares citadas por medios de Valladolid apuntan a que sufrió fracturas en las muñecas y en las piernas, aunque su pronóstico es favorable.
El siniestro de la familia Sanz
La Guardia Civil de Tráfico mantiene abierta la investigación para determinar las causas exactas del accidente, aunque la principal hipótesis que maneja la Subdelegación del Gobierno apunta a una posible somnolencia del conductor, de acuerdo con los primeros indicios y con el relato de testigos presenciales.
La noticia ha causado una profunda conmoción tanto en el ámbito empresarial como en el vitivinícola. Iván Sanz Cid estaba al frente de Dehesa de los Canónigos, una de las bodegas de referencia de la Ribera del Duero vallisoletana, y la tragedia ha golpeado de lleno a su entorno familiar, profesional y al municipio en el que residían.
El precedente del 1 de junio: una médica de Gijón fallecida en el kilómetro 82,9
La dimensión de lo ocurrido este domingo ha reavivado inevitablemente el recuerdo de otro accidente mortal sucedido hace poco más de un mes en el mismo tramo de la A-67. El pasado 1 de junio, una médica gijonesa de 30 años fallecía a primera hora de la mañana tras salirse de la vía con su vehículo en el kilómetro 82,9, apenas unos metros antes del punto exacto en el que ahora se ha producido la nueva tragedia.
Aquel accidente ocurrió a las 06.55 horas, cuando la conductora circulaba en sentido decreciente hacia Palencia. Según los datos facilitados entonces por el 112 de Castilla y León y la Subdelegación del Gobierno, el turismo se salió de la calzada y quedó en la mediana. Los alertantes informaron de que la joven se encontraba herida, inconsciente y atrapada en el interior del vehículo.
Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Guardia Civil de Tráfico, los Bomberos de la Diputación de Palencia y los servicios sanitarios de Sacyl, aunque finalmente no se pudo salvar su vida. La fallecida había pasado el fin de semana en Gijón, ciudad de la que también son sus padres, y su muerte causó una fuerte conmoción en su entorno personal y profesional.
