Muñecas de crochet para 'alegrar' Grajal de Ribera

Las mujeres de esta localidad de La Antigua de solo 30 habitantes se unen para tejer una singular exposición de muñecas gigantes y reivindicar la vida de los pueblos 
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Cuatro de las muñecas de ganchillo elaboradas por las mujeres de Grajal de Ribera.

Grajal de Ribera es un pequeño pueblo de La Antigua, en el límite sur de la provincia de León, de tan solo 30 habitantes, pero con mucho que decir y que mostrar. Desde hace unos días, el parque que centraliza la tranquila vida de este rincón del Páramo, luce una singular y entrañable propuesta mezcla de artesanía y cariño, que muestra una decena de muñecas de tamaño real realizadas en ganchillo por un grupo de mujeres del pueblo, que llevan trabajando desde hace meses para que su plaza atraiga miradas y visitantes coincidiendo con sus fiestas patronales.

'Tejiendo momentos'

La peculiar exposición al aire libre es fruto del impulso de la agrupación 'Tejiendo momentos', que aglutina a mujeres de toda la zona bajo el liderazgo de Maricruz, impulsora de la idea y, obviamente, experta tejedora además de profesora de talleres ocupacionales en Vitoria, su lugar de residencia más allá del verano. Todo empezó, explica a Heraldo de León, durante la pasada Semana Santa, cuando le pidieron que tejiera un nacimiento para las navidades.

Con la técnica del crochet

La idea inicial fue creciendo, cada más mujeres se fueron interesando por la técnica de Maricruz, y esta no dudó en comenzar una silenciosa revolución tejedora en el pueblo. "Al principio les pedí que hicieran unos cuadros pequeños, pero no me gustaron mucho, así que traje nuevas lanas y telas, y la cosa fue creciendo y mejorando". "Al final, teníamos muchos cuadritos pequeños y se nos ocurrió juntarlos y tejer muñecas como si fueran maniquís a tamaño casi adulto aprovechando también el reciclaje de diferentes elementos y basándonos en la técnica del crochet para vestir a las modelos", señala.

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Estandartes con los nombres de las calles

Ya con las muñecas listas, y aprovechando unas obras recientes en el parque del pueblo, se les ocurrió 'vestir' la zona con las piezas creadas para exhibir su talento y reivindicar que en los pueblos sigue habiendo mucha vida. "Luego empezamos a hacer también otros cuadros al estilo de los estandartes medievales con los nombres de las calles de Grajal para completar la exposición", afirma Maricruz.

"Queremos que el pueblo figure"

¿El resultado? Una muestra innovadora, tan colaborativa como colorista que ha llenado de vida y alegría el pueblo a base de cariño y minucioso trabajo que ahora espera a ser contemplado por vecinos, curiosos y visitantes. "Queremos que el pueblo figure en algún sitio porque es una pena que se pierdan los pueblos. Esa es nuestra única ambición", remarca Maricruz.

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