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De la minería a la ciencia: el exdirector de Doñana impulsa una nueva Estación Biológica para la Cordillera Cantábrica con sede en el Pozo Herrera I de Sabero

Javier Castroviejo explica que en breve comenzarán las obras en Sabero para crear un centro de investigación científica que pondrá el foco en el "uso sostenible de los recursos naturales" y la recuperación de los "usos tradicionales" para revertir la despoblación e indagará en "procesos naturales desconocidos"

"Al principio fue solo un sueño que se conversa con amigos, pero ahora avanza". Javier Castroviejo está más cerca de ver cómo su idea de crear una Estación Biológica para la Cordillera Cantábrica se hace realidad. El reputado biólogo pontevedrés lleva mucho trabajando en este proyecto de gran envergadura e incluso ya cuenta con espacio para su futura sede: el emblemático Pozo Herrera de Sahelices de Sabero. "En breve comenzamos las obras", afirma el que fuera director del Parque Nacional de Doñana y su Estación Biológica durante 14 años.

La Estación Biológica Cantábrica, un centro de investigación científica y conservación cuya órbita de influencia se extenderá "desde Finisterre hasta el Pirineo", viene a poner de manifiesto la inmensa importancia natural de la "isla verde en una península seca" de la que Castroviejo es uno de los mayores expertos copada de espacios naturales y reservas de la biosfera que cuenta con bienes como el Sistema Agrosilvopastoril de las Montañas de León, conocido como SIPAM Montañas de León, reconocido como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) desde noviembre de 2022.

Laboratorio evolutivo

"Es un refugio para la fauna y un laboratorio evolutivo", sostiene el investigador sobre la Cordillera Cantábrica. Pero no solo es una joya verde, desde el punto de vista cultural y antropológico también es una zona de "enorme relevancia" al ser un espacio en el que conviven cuatro o cinco idiomas, elementos patrimoniales de diferentes culturas y épocas -"desde Pallozas a la Antigua Roma"-, atravesado por el Camino de Santiago y dotado de un paisaje obrado en el tiempo por los usos tradicionales.

Sin embargo, la pérdida de población y por lo tanto del empleo de esos usos tradicionales de gestión medioambiental, están provocando una "catástrofe biológica sin precedentes" que podría ser total "si no se empieza a recuperar la vida rural". "Se están perdiendo razas de perros pastores como carea o mastín, también de caballos, o de ganado como la mantequera y otras; pero también se están perdiendo pastos, que se convierten en matorral y acaban con el paisaje mosaico. Esto, unido a un sistema de gestión ineficaz como el actual explica en parte el desastre de los incendios", explica remarcando que el presupuesto debería enfocarse en la "prevención" y no en la "extinción". "Mantener mil cabras con dos pastores cuesta 500.000 euros; el gasto en extinción de incendios el año pasado fue de 10 mil millones", señala.

Ante este panorama, Castroviejo no podía quedarse de brazos cruzados. Como director de la Estación Biológica Cantábrica, que funcionará como una asociación sin fines lucrativos y con personalidad jurídica propia y contará con un consejo asesor abierto, se pone como objetivo "conseguir la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales" impulsando la "restauración de la población dedicada a los usos tradicionales". Es decir, "volver a saber usar el medio natural", resume. 

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Complejo minero Herrera I en Sahelices de Sabero.

Líneas de investigación

Para ello, esboza ya varios proyectos de investigación desde Pozo Herrera. Una de las líneas de investigación se centrará en "estudiar procesos naturales que se desconocen" a día de hoy y de los que la Cordillera es el laboratorio perfecto, explica. También, habrá un área para la divulgación y promoción internacional de la zona. Pero, sobre todo, los esfuerzos de la Estación Biológica se volcarán en "recuperar la sabiduría ancestral para estudiarla, adaptarla y convertirla en un modo sostenible y eficaz de gestionar y planificar el medio rural".

Otras posibles líneas de investigación girarán en torno a la ecología aplicada, los impactos en los ecosistemas y hábitats, la complementariedad entre la iniciativa privada y la administración pública, la biología de la conservación, la gestión de espacios naturales protegidos, museología, colecciones científicas e interpretación con especial relación al patrimonio minero y la biodiversidad, así como micología, geología, animales domésticos, ganadería, acuicultura, apicultura o polinización.

El biólogo y ex director de la Estación Biológica de Doñana Javier Castroviejo, este viernes en las II Jornadas Mediambientales de Oville celebradas en el ILC. Foto: M.A.G.
El biólogo y ex director de la Estación Biológica de Doñana Javier Castroviejo, este viernes en las II Jornadas Mediambientales de Oville celebradas en el ILC. Foto: M.A.G.

Ciencia y divulgación

Poco a poco se espera que la actividad aumente y se diversifique permitiendo también la realización de cursos, conferencias, campamentos de verano y otras actividades de difusión, sensibilización y creación de sinergias con las instituciones. A medio plazo se desarrollarán proyectos que fortalezcan a la propia EBC y hagan de la localidad leonesa de Sabero la base de prospecciones científicas, seminarios, congresos y cursos universitarios de verano.

Castroviejo, que ha puesto nombre a tres especies de vertebrados (una rana, un lagarto y una liebre), es consciente de que poner en pie un proyecto como este no será fácil pero ya plantea incluso poder ir abriendo bases en diferentes puntos del área cantábrica, pero su experiencia y trabajo incansable al frente de un referente internacional como Doñana son la mejor garantía de que no cejará en su empeño de dotar a la Cordillera de la "mirada integradora" que nunca ha tenido. 

Desde Sabero al mundo 

En 2024 el Ayuntamiento de Sabero anunció la creación de la Estación Biológica, pero desde entonces no se habían producido avances significativos en el proyecto para dar una nueva vida al antiguo complejo minero Herrera I. Fue entonces cuando el alcalde Juan Carlos Álvarez se emocionó con la idea de que "el lugar donde trabajaron como mineros nuestros padres y abuelos se vaya a convertir en un centro de estudio, investigación y desarrollo" al tiempo que comprometía "todo lo que esté en nuestra mano" para que el Valle de Sabero "sea un referente en la Montaña de cómo salir adelante no solamente con nuestras potencialidades turísticas y deportivas, sino también sobre la base de la cultura y el conocimiento". "Estoy convencido de que la Estación Biológica Cantábrica será un elemento esencial del futuro de nuestro Valle", señaló el regidor.