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IU exige la paralización de licencias de minería de fosfatos en la montaña leonesa

La formación considera "incomprensible" que la Junta "siga apostando por convertir las zonas rurales en espacios de sacrificio" en lugar de impulsar políticas que protejan el patrimonio natural y generen empleo estable y sostenible

Imagen interior de las minas de yeso de Hornillos de Cerrato.
Imagen interior de las minas de yeso de Hornillos de Cerrato.

Izquierda Unida León manifestó este sábado su más firme oposición a los proyectos de explotación minera de fosfatos planteados en la montaña central leonesa, entre los ríos Bernesga y Esla, por los "graves e irreversibles impactos que supondrían para el medio ambiente, la salud pública y el futuro de las comarcas afectadas". La formación denunció además la actitud de la Junta de Castilla y León, "que una vez más parece dispuesta a abrir la puerta a iniciativas extractivas altamente agresivas para el territorio mientras sigue sin ofrecer alternativas reales de desarrollo para el medio rural leonés".

Para Izquierda Unida León, resulta "especialmente preocupante" que se pretenda presentar este tipo de proyectos como "oportunidades para la generación de empleo y riqueza" cuando la experiencia internacional y la evidencia científica muestran que la minería de fosfatos genera importantes cantidades de residuos tóxicos y radiactivos, libera metales pesados y provoca la contaminación de suelos, acuíferos y cursos de agua, además de afectar a la calidad del aire. "Las consecuencias sobre la salud pública son igualmente alarmantes, al estar asociadas a un incremento de enfermedades respiratorias, afecciones pulmonares y una mayor exposición a sustancias potencialmente cancerígenas", explicó la formación.

Extracción intensiva de recursos

La responsable de Mundo Rural y Medio Ambiente de Izquierda Unida León, Alba Díez, consideró que "estamos ante un nuevo intento de imponer a la montaña leonesa un modelo de desarrollo basado en la extracción intensiva de recursos y en la explotación del territorio en beneficio de intereses privados ajenos a las necesidades de nuestros pueblos". "Siempre se promete empleo y prosperidad, pero la realidad es que estos proyectos dejan contaminación, degradación ambiental y un futuro hipotecado para quienes viven en la zona", añadió.

La formación significó que las explotaciones de fosfatos implican además "la destrucción de hábitats naturales, la alteración de acuíferos y ecosistemas fluviales, la pérdida de biodiversidad y la degradación de paisajes de enorme valor ecológico, cultural y patrimonial". Todo ello, en una comarca que "ya sufre problemas de despoblación y envejecimiento" y que necesita inversiones orientadas a fijar población, reforzar los servicios públicos y apoyar actividades económicas sostenibles vinculadas al territorio.

"Es incomprensible que la Junta siga apostando por convertir las zonas rurales en espacios de sacrificio donde parece que todo vale. En lugar de impulsar políticas que protejan el patrimonio natural y generen empleo estable y sostenible, vuelve a situarse del lado de quienes pretenden obtener beneficios rápidos a costa de poner en riesgo el agua, la salud y el futuro de nuestros pueblos", afirmó Alba Díez.

IU pide la "paralización inmediata" de licencias

Desde Izquierda Unida León se exigió la "paralización inmediata" de cualquier procedimiento de autorización relacionado con estos proyectos mineros, la realización de estudios independientes que evalúen de manera rigurosa los impactos ambientales y sanitarios acumulativos, la aplicación estricta del principio de precaución ante cualquier riesgo para la salud pública y la apertura de un proceso de información y participación ciudadana real, transparente y vinculante para la población afectada.

La organización defiendió que "la montaña leonesa no necesita nuevas actividades extractivas que comprometan sus recursos naturales y su calidad de vida, sino un modelo de desarrollo basado en la protección del territorio, la gestión sostenible de los recursos, el impulso de la ganadería y la agricultura de proximidad, el turismo sostenible y la creación de empleo de calidad vinculado a la transición ecológica".

"Desde Izquierda Unida lo decimos con absoluta claridad: la salud de las personas, la protección del agua y la defensa del territorio están por encima de cualquier interés económico privado. No vamos a aceptar que se juegue con el futuro de la montaña leonesa para favorecer operaciones especulativas cuyos beneficios son temporales mientras sus consecuencias pueden durar generaciones", concluyó Alba Díez.