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REPORTAJE

Del mercadillo al Ezequiel: la fiebre de la lotería invade Villamanín, aunque esta vez hay dos números

Tras el lleno absoluto vivido este sábado en el mercadillo con la lotería de la Comisión de Fiestas, decenas de clientes preguntan ahora por ese mismo número en el popular restaurante Ezequiel. Sin embargo, el establecimiento solo comercializa, con un recargo de tres euros, el tradicional décimo de Navidad de Rodiezmo. Un curioso 'divorcio' que nadie sabe explicar y que no resta éxito a ninguna de las dos iniciativas

Lotería de Navidad de Rodiezmo en el Ezequiel de Villamanín.
Lotería de Navidad de Rodiezmo en el Ezequiel de Villamanín.

En pleno mes de julio la fiebre por la lotería de Navidad se ha instalado definitivamente en Villamanín. Si este sábado el epicentro estuvo en el mercadillo semanal de la localidad, donde la Comisión de Fiestas vivió una auténtica avalancha de compradores para hacerse con su número, apenas veinticuatro horas después el ambiente se ha trasladado a otro de los lugares más concurridos del municipio: el restaurante Ezequiel.

Allí, entre platos de embutido y viajeros que hacen parada obligada antes o después de cruzar el puerto de Pajares, la conversación es prácticamente la misma en todas las mesas.

—"¿Tenéis la lotería de Villamanín?"

Es la pregunta que más se repite durante toda la jornada. Y la respuesta sorprende a muchos.

— "No".

En Ezequiel no se vende el número de la Comisión de Fiestas que este sábado protagonizó largas colas en el mercadillo. El establecimiento comercializa otro décimo muy distinto: el tradicional de Navidad de Rodiezmo, que este año corresponde al número 89.910, con un recargo de tres euros destinado igualmente a colaborar con la organización.

Dos loterías distintas... en el mismo pueblo

La situación llama la atención porque ambos números conviven en una localidad donde la lotería se ha convertido casi en una seña de identidad desde que el Gordo de Navidad repartiera millones de euros —y una gran polémica— el pasado diciembre.

Mientras la Comisión de Fiestas ha apostado este año por distribuir su propio número, el 46.581, vendido a través de la administración asturiana de Pola de Lena, Ezequiel mantiene su histórica vinculación con la lotería de Rodiezmo.

Nadie en el pueblo termina de explicar por qué ambas iniciativas siguen caminos separados. No existe enfrentamiento visible ni polémica pública, pero sí un llamativo "divorcio" comercial que hace que muchos visitantes entren convencidos de que podrán adquirir en el restaurante el décimo del que todo el mundo habla... y descubran que allí se vende otro completamente diferente.

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Décimo de lotería del número 46.581, el elegido este año por la Comisión de Fiestas de Villamanín. 

El mercadillo desató la locura

La expectación comenzó este sábado. El mercadillo semanal de Villamanín registró una imagen poco habitual, con decenas de personas haciendo cola ante la mesa instalada por la Comisión de Fiestas. La respuesta superó todas las previsiones.

En apenas unas horas se vendieron alrededor de 700 décimos, una tercera parte de toda la emisión disponible, confirmando que el recuerdo del Gordo sigue muy presente entre vecinos y visitantes.

Desde la Comisión han asegurado que las participaciones restantes se seguirán vendiendo durante el verano en eventos que se organicen en el pueblo, aunque muchos de quienes no consiguieron comprarlo entonces continúan buscándolo este domingo. Y buena parte de ellos terminan preguntando en Ezequiel.

Un escaparate perfecto... para otra lotería

La paradoja resulta aún más llamativa porque el restaurante se ha convertido, probablemente, en el mayor escaparate de la localidad. Cada fin de semana pasan por sus comedores centenares de personas procedentes de Asturias, León y otras provincias del norte.

Después de que el pasado año el establecimiento volviera a ser protagonista por el reparto del primer premio de Navidad, muchos viajeros asocian automáticamente Ezequiel con la suerte. Por eso, al entrar, preguntan directamente por "la lotería de Villamanín".

Lo que encuentran es otro número diferente. El 89.910, correspondiente a la lotería de Navidad de Rodiezmo, que también está despertando un notable interés entre quienes prefieren no marcharse con las manos vacías.

Dos éxitos que conviven

Lejos de perjudicarse mutuamente, ambas iniciativas parecen convivir con naturalidad. La Comisión de Fiestas mantiene un ritmo de ventas muy elevado tras el espectacular arranque del mercadillo. Y Ezequiel continúa despachando sus décimos de Rodiezmo aprovechando el incesante trasiego de clientes que cada día llenan el establecimiento.

Dos números distintos. Dos formas de repartir ilusión. Y un mismo denominador común: una localidad donde, desde que el Gordo cambió la historia de muchos vecinos, la lotería se ha convertido en tema obligado de conversación, aunque fuera con polémica final.

Porque en Villamanín casi todo el mundo pregunta por un décimo. Aunque no siempre sea el mismo.

Quizá, simplemente, "la auténtica lotería es ser de Villamanín", como recuerda la comisión.