Valdefresno, historia a historia

Noa Blanco, estudiante de la Universidad de León, recorre los 20 núcleos de Valdefresno para recuperar historias y conocimientos de los vecinos y ponerlos en común gracias a una beca Ralbar

Una estudiante de la Universidad de León recorre los 20 núcleos de Valdefresno para recuperar historias y conocimientos de los vecinos y ponerlos en común. Foto: ULE.
Una estudiante de la Universidad de León recorre los 20 núcleos de Valdefresno para recuperar historias y conocimientos de los vecinos y ponerlos en común. Foto: ULE.

Noa Blanco Barcia, estudiante del doble grado en Historia e Historia del Arte de la Universidad de León, desarrolla este verano una beca Ralbar que combina leyendas, patrimonio, arqueología, arte y participación vecinal para redescubrir la identidad del municipio, recuperando historias y conocimientos de los vecinos y poniéndolos en común como forma de reforzar el sentimiento de pertenencia.

Bajo el nombre ‘Hacemos pueblo: esto es Valdefresno’, Noa planteó un proyecto nacido de la idea de que conocer el patrimonio es también una forma de hacer comunidad. Para ello, a lo largo de estos meses, la joven diseñó y desarrolló actividades dirigidas a públicos de todas las edades para acercar a los vecinos a la historia y la identidad de los distintos núcleos que integran el municipio.

De la heráldica al 'land art'

Talleres infantiles de heráldica y arqueología, rutas por el tramo del Camino de Santiago que atraviesa Valdefresno, actividades en torno a documentación histórica y propuestas para aproximarse a la caligrafía medieval formaron parte de un programa que también ha incorporado propuestas más creativas y participativas, como talleres de ‘land art’, veladas de leyendas o un 'escape room' basado en el patrimonio local. 

“Lo que pretendía era que los vecinos redescubrieran la riqueza de sus 20 pueblos, que conocieran mejor su historia y que participaran activamente en la conservación de la memoria”, explica Noa, que afronta ya los últimos días de una experiencia que reconoce que ha sido “intensa, pero también muy gratificante”.

Aprender a escuchar

Una de las principales conclusiones que la estudiante se lleva de estas semanas de trabajo es que acercarse al medio rural implica también aprender a escuchar. “Los más jóvenes estamos muy acostumbrados a enterarnos de todo por redes sociales, pero en el medio rural he visto que esto no funciona así”, señala Noa, y apunta que la cartelería y, sobre todo, el boca a boca se convirtieron en herramientas fundamentales para llegar a los vecinos, un reto añadido para una estudiante que, además, no es natural del municipio.

Ese acercamiento le permitió descubrir una dimensión del patrimonio que va más allá de los elementos materiales. “Me parece muy interesante descubrir que el patrimonio no son solo edificios antiguos o documentos, sino también esas historias que nos están contando los vecinos”, señala.

Espacio de encuentro entre vecinos

Ese patrimonio inmaterial, las leyendas, los recuerdos, los conocimientos transmitidos entre generaciones o las historias vinculadas a cada localidad, constituye uno de los principales elementos del proyecto. Recuperarlo y compartirlo permite preservar una parte de la identidad de Valdefresno y generar espacios de encuentro entre vecinos y reforzar el vínculo con el territorio, especialmente en un municipio próximo a la ciudad y marcado por la movilidad de sus habitantes.