Aquella vida en el valle del Rodrigatos
La Casa del Concejo de Villamejil acoge una exposición de fotografías de los años 50 del siglo pasado que retratan la cotidianidad de los pueblos cepedanos del valle del pequeño río de Rodrigatos: Magaz de Cepeda, Vanidodes y Benamarías
Coincidiendo con la semana dedicada a las Letras Cepedanas, los días 13, 14 y 15 de agosto, en la Casa del Concejo de Villamejil, y en horario de tarde, se puede contemplar una exposición de fotografía en blanco y negro, dedicada a los pueblos cepedanos del valle del Rodrigatos: Magaz de Cepeda, Vanidodes y Benamarías.
El Rodrigatos es un pequeño río que arranca a en las laderas orientales del Puerto de Manzanal, pasa por medio de los pueblos cepedanos de Benamarías, Vanidodes y Magaz, para desembocar en el Porcos, cerca de la zona conocida como la Congosta, donde se alza un antiguo castro astur.
Historia viva en blanco y negro
En la exposición se presentan materiales expuestos en la semana precedente en la escuela de Vanidodes, dentro del programa de Versos a Oliegos, y otra buena serie de imágenes antiguas de Magaz de Cepeda.
En ellas aparecen desde los campesinos en sus labores cotidianas, a las bellas escenas festivas, personajes nacidos en estos lugares, tales como el filósofo Ángel González Álvarez, o clérigos como el obispo Briva Miravent, visitando el nuevo templo construido en Magaz.
Al lado de algunas fotografías en Blanco y Negro se presenta una nueva versión de las mismas coloreadas mediante Inteligencia Artificial, una de “reconstrucción” llevada a cabo por el periodista Lalo Fernández Mayo, nacido precisamente en este espacio geográfico cepedano.
Unas imágenes que interesan a todos
Desde hace años, la Asociación Cultural Rey Ordoño I, viene presentando muestras de fotografía antigua, en las que se pueden contemplar los lugares y gentes de la comarca del último siglo, en una labor de recopilación de materiales que van desapareciendo no solo por la despoblación sino por el deterioro de los originales. Desde la Asociación se agradece públicamente la generosidad de muchas personas que ceden esas fotografías para escanearlas, mostrarlas y conservar así la memoria del territorio.
Esta exposición sucede e integra a la presentada la semana pasada en Vanidodes, que se cerró con un balance de centenares de visitas. Muchos de los visitantes dejaron en una urna sus valoraciones de la muestra y su fotografía preferida.
Tal y como destacó la organización, las valoraciones fueron muy positivas, especialmente entre los jóvenes, que estiman que a través de ellas entienden mejor las historias de los antepasadas; toman nota de sus valores, y les ayuda a entender el cambio de los lugares, y la noble dignidad de sus ancestros. En cuanto las mejores instantáneas, se destaca el conjunto de fotos de las orquestas que antaño alegraron la vida de ambos pueblos, imágenes presentadas al lado de los viejos instrumentos musicales.