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20.000 almas desbordan la décima edición del Monoloco

El festival reunió durante dos jornadas a miles de asistentes en el Palacio de Exposiciones con más de una treintena de artistas, dos escenarios y un ambiente que volvió a convertir León en epicentro del verano juvenil

Miles personas, dos escenarios, más de treinta artistas y un recinto funcionando a pleno rendimiento durante dos jornadas. Así se escribió la décima edición de Monoloco, que cerró este fin de semana con 20.000 asistentes y la sensación de haber dado un nuevo paso en la consolidación de una cita que cada verano convierte León en punto de encuentro para miles de jóvenes.

Desde primera hora de la tarde del viernes, el aparcamiento del Palacio de Exposiciones comenzó a llenarse de grupos de amigos dispuestos a inaugurar el verano. Entre fotografías, reencuentros y colas en los accesos, el ambiente fue creciendo a medida que avanzaba una jornada marcada por los sonidos urbanos.

El urbano abrió el fin de semana

Metrika, Lil Mess, Grecas o JC Reyes fueron algunos de los protagonistas de una primera noche que mantuvo al público frente al escenario principal hasta bien entrada la madrugada. La única incidencia llegó horas antes de la apertura de puertas, cuando la organización anunció la cancelación de la actuación de Kaydy Cain después de que varios miembros de su equipo sufrieran un accidente durante el desplazamiento al festival. Afortunadamente, todos se encontraban bien, según confirmó posteriormente el propio artista.

Más allá de este contratiempo, la programación se desarrolló con normalidad y el público respondió con la misma energía que ha caracterizado al festival desde sus primeras ediciones.

Dos escenarios para no dejar de bailar

La principal novedad de esta décima edición fue la incorporación del Electronic Music Stage by Wololo Sound. El nuevo espacio convivió con el escenario principal y permitió mantener la actividad musical prácticamente sin interrupciones durante ambas jornadas.

Mientras un escenario se preparaba para recibir a los siguientes artistas, el otro mantenía la música en marcha con una programación centrada en la electrónica. Una fórmula que redujo las esperas entre conciertos y amplió las opciones para los asistentes.

El sábado, el días más esperado

La segunda jornada elevó todavía más el nivel de asistencia y ambiente. A medida que avanzaba la tarde, el recinto fue ganando densidad hasta presentar una de las imágenes más multitudinarias del fin de semana.

Leire Martínez protagonizó uno de los momentos más celebrados de la tarde antes de dar paso a Álvaro de Luna, que conectó con un público entregado desde las primeras canciones. Ya de noche, Saiko confirmó por qué era uno de los nombres más esperados del cartel, poniendo a cantar a miles de personas en uno de los momentos culminantes de la edición.

Mucho más que conciertos

Entre concierto y concierto, el festival mantuvo la atmósfera que lo ha convertido en una referencia para miles de jóvenes. Las zonas de descanso, los espacios de encuentro y la oferta gastronómica repartida por el recinto volvieron a formar parte de una experiencia que va más allá de la música.

Durante todo el fin de semana, los foodtrucks registraron una intensa actividad, especialmente en los momentos de mayor afluencia, mientras cientos de asistentes aprovechaban los espacios habilitados para descansar, reunirse con amigos o tomar un respiro antes de regresar a los escenarios.

20.000 almas

Cuando las últimas canciones sonaron en la madrugada del domingo, llegó también el momento del balance. La organización cifró en 20.000 las personas que pasaron por el recinto durante las dos jornadas y quiso agradecer el respaldo de artistas, patrocinadores, colaboradores, proveedores, instituciones y asistentes.

"Monoloco no son solo los escenarios. No son solo los artistas. Monoloco sois vosotros", señalaron en el mensaje difundido tras el cierre del festival.

Veinte mil personas después, la décima edición de Monoloco baja el telón dejando la imagen de un festival plenamente consolidado que ha encontrado su espacio en el calendario de ocio de León y que cada verano vuelve a reunir a miles de jóvenes alrededor de la música.