'Biografía de León XIV. El Papa agustino, peregrino hacia Dios': agustinismo a raudales
He leído con mucha atención esta nueva obra del leonés Rafael Lazcano (Mondreganes, 1957) del que es bien conocida su larga y consolidada trayectoria como historiador, biógrafo y editor vinculado de manera clara a la Orden de San Agustín. Tanto, que presidió el Instituto Agustiniano, fue fundador y director se la Editorial Agustiniana y actualmente es editor del Tesauro Agustiniano. Sus últimas obras, incluida la actual, se fijan también en personalidades agustinas: Martín Lutero, de quien realiza una interesante biografía, y Fray Luis de León a quien también biografía en el estudio introductorio de ‘El Cantar de los Cantares’. Ambas, ciertamente, muy bien contextualizadas.
No resulta extraño en absoluto, pues, que Lazcano se lanzase sin miedo ni demora a biografiar al que es el primer papa agustino de la historia de la Iglesia Católica, León XIV. Un papa que reúne algunas particularidades llamativas que, en términos modernos, le colocan en los puestos más elevados de esas clasificaciones que tanto gustan en la actualidad: “el primer papa de los Estados Unidos de América, el primero de la Orden de San Agustín y el primero en poseer más de una nacionalidad, segundo papa angloparlante desde Adriano IV y segundo papa matemático después de Silvestre II”. Es cita textual de las palabras de Lazcano incluidas en el capítulo ‘Coda final’, en el que redacta unas magníficas conclusiones y ofrece una especie de resumen razonado de las más de 400 páginas de su obra.
Siempre resulta extraño enfrentarse a una biografía de quien, como reconoce en su prólogo Alejandro Moral Antón, Prior General de la Orden de San Agustín, “camina con nosotros en el tiempo presente”. A mí personalmente es lo que más me ha llamado la atención de este libro teniendo en cuenta que el pontificado de León XIV comenzó en el mes de mayo de 2025, el mismo año en que aparece publicada esta su biografía. Así que mi lectura en realidad me ha llevado a conocer de manera global y fundamentada al fraile agustino Robert Francis Prevost. Creo que el gran mérito de Rafael Lazcano, que tuvo la suerte de compartir varios años de su vida de estudiante con él, es presentarnos el discurrir vital de un hombre imbuido y moldeado por las enseñanzas del santo Agustín, que están presentes en sus palabras, sus acciones y decisiones.
Dicho lo cual, la biografía discurre como debe. Desde sus primeros años y esa familia cristiana que lo arropa a su profesión en la Orden, a sus estudios de Matemáticas, a sus años de estudiante en el Colegio Santa Mónica de Roma, a su tesis doctoral y a su papel como misionero en Perú en tiempos difíciles. Aborda después algunos aspectos más desconocidos, creo yo, de Robert Prevost como Prior General de la Orden de San Agustín y su nombramiento como obispo de Chiclayo o prefecto del Dicasterio para los Obispos. También su creación como cardenal en 2023 por el papa Francisco que, al decir de Lazcano, “descubrió con el paso del tiempo, no de una vez, sino a través de numerosos encuentros -unos intencionales, otros fortuitos-, que el agustino Prevost estaba destinado a sucederle en la silla de san Pedro”.
Robert Prevost: León XIV
Los tres últimos capítulos del libro están dedicados ya plenamente a la figura del papa León XIV. Contiene aspectos tan interesantes como desconocidos (la propia elección de su nombre, la aceptación del cargo, los atributos papales, la filatelia, el lema, el escudo) que Lazcano explica magníficamente bien así como su líneas de actuación, desafíos pastorales, su sentido de futuro, primeras reflexiones, primeros textos (explicativos y concisos), primeros encuentros, primeras decisiones, primeros nombramientos… En un pontificado que apenas alcanza medio año, Lazcano cree que el futuro estará marcado por “un razonado y razonable equilibrio entre jerarquía y sinodalidad, tradición y renovación, autoridad y comunión”. Y concluye: “en el interior del alma agustiniana de Prevost existe algo distinto, novedoso y único”. Hay que leer el libro si se quiere descubrir qué es lo que lo hace así y la razón de su papel peregrino. Yo diría que San Agustín en estado puro.