Elías González releva a Nerea Pallares en el ciclo literario de San Feliz
El ciclo cultural "Irse de la ciudad: Miradas literarias sobre el mundo rural", organizado por Factor Espacio San Feliz, ha sufrido una modificación inesperada en su programación para esta semana. Según ha confirmado la organización, «hace unas horas con todo cerrado se nos ha caído Nerea Pallares, pero se nos ha levantado Elías González». El encuentro literario mantendrá intacto su horario y escenario originales, celebrándose este jueves, 11 de junio, a las 19:00 horas en La Casona de San Feliz de Torío (Garrafe de Torío, León).
Desde la organización han querido agradecer la rapidez para solucionar este contratiempo de última hora de cara a la cita de mañana, manifestando un entusiasta «viva la generosidad y el entusiasmo» ante la predisposición del autor madrileño para incorporarse al evento. «El resto sigue igual, como la vida, que diría Julio Iglesias. Al buen tiempo mejor cara», añadieron en un comunicado informal a los medios.
Un actor frente al folio en blanco
Elías González Cano (Madrid, 1981) será el protagonista absoluto de la jornada, en la que mantendrá una conversación abierta con Alejandro Basteiro. González Cano compagina su faceta literaria con las artes escénicas. Desde la organización bromean con el origen de su producción literaria, señalando que «a pesar de ser uno de los mejores actores de este país, a veces está en paro», un tiempo libre que, aseguran, «le permite darse al desenfreno o escribir».
Fruto de esos periodos de desconexión interpretativa nació su debut literario, Como el mugido de una vaca pariendo, y su más reciente novela, Yo, eduard, ambas editadas bajo el sello de Eolas Ediciones y que servirán como eje vertebrador de la charla en el municipio leonés.
El lamento de la memoria rural
El encuentro profundizará en las temáticas de su aclamada primera obra, definida por la crítica como «una historia imposible, la de dos hermanas que se intentan oponer a la ley, a la prosperidad, a la desesperanza». El relato sitúa al lector ante la lucha de Felisa y Petra, dos ancianas decididas a cambiar el destino de Morecas, un pueblo condenado a quedar anegado bajo las aguas en nombre del progreso.
La presentación servirá para reivindicar la literatura como trinchera frente al olvido del campo. En palabras recogidas de la presentación de la novela, el texto plasma un escenario «en el que un vencejo se enfrenta a una grúa, el adobe al metal, un castaño al hormigón, lo verde a lo gris, la memoria a la civilización», convirtiéndose en el retrato de «gente —tanta, demasiada— a la que les robaron lo importante: una quebrada bajo un cielo añil».