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'La hija': el doble regalo de Sergio del Molino

Es probable que sus casi seiscientas cincuenta páginas desanimen a más de un lector, sobre todo a aquellos que ya están de vuelta de obras de gran envergadura y poca enjundia: no es el caso
Fragmento de la portada de 'La hija'.
Fragmento de la portada de 'La hija'.

Sergio del Molino (Madrid, 1979), bien conocido en el panorama literario contemporáneo español por sus novelas (‘Los alemanes’, ‘La piel’) y ensayos (‘La España vacía’, ‘Calomarde. El hijo bastardo de las luces’) que han sido merecedores de premios de prestigio, experimenta en esta ocasión con una forma narrativa original: una combinación de novela y ensayo. La fusión de ambas ha creado ‘La hija’, dedicada íntegramente a la figura de la pintora Rosario Weiss y, obviamente, a Goya.

La obra se compone así de dos partes claramente diferenciadas en su factura que el autor bien podía haber publicado sin problema alguno de manera separada, pues ambas tienen entidad y calidad suficiente para ello. 

La novela

La primera parte del libro, novela en sí misma, se titula “Manuscrito encontrado de Juan Antonio Rascón. Escrito en París el 12 de julio de 1878”. Lo redacta en primera persona Juan Antonio de Rascón y Navarro, que acude a París para ver, en la Exposición Universal, las pinturas murales que se encontraban en la quinta de Goya. Unas pinturas, las famosas pinturas negras, que el barón de D´Erlanger hizo arrancar y pasar a lienzos (todo se hizo, como se sabe, marrulleramente. Sin contar con los añadidos). Juan Antonio Rascón, que es un personaje real, tiene en el momento de la escritura casi 60 años y evoca en el manuscrito el amor que sintió por Rosario Weiss, hija de Leocadia Zorrilla y más que probable hija natural de un maduro Francisco de Goya.

Más de tres décadas después de la muerte de Rosario, Rascón narra la vida extraordinaria de una artista notable desde el momento en que la conociera a través de su hermano Guillermo Weiss y hasta su muerte en 1822,  con apenas 28 años, pocos días después de la entrada de Narváez en Madrid. Su recuerdo nos lleva por los escenarios históricos de unos años que incluyen la guerra, la proclamación de la Constitución de 1812, y el reinado de un Fernando VII, “monarca cochambroso y servil que daba órdenes como una alimaña moribunda”, en sus diferentes etapas. También, por supuesto, se detiene prolijamente en el exilio en Burdeos al que el pintor se ve abocado, tanto como Leocadia Zorrilla y sus hijos. Es bien sabido que Goya morirá allí: pero Leocadia y Rosario regresarán a Madrid, donde esta última será profesora de dibujo de la futura reina Isabel y su hermana María Luisa Fernanda. 

Se trata de una parte hermosísima del libro en el que Sergio del Molino fabulará, en boca de Juan Rascón, sobre sentimientos, inquietudes y acontecimientos históricos generando un texto sugerente y emotivo al que no son ajenos la ironía, la simpatía con la que el personaje pone punto final a algunos asuntos, los cambios de tono narrativos y las breves y significativas descripciones conseguidas con adjetivos certeros. 

Portada de 'La hija'.
Portada de 'La hija'.

El ensayo

Que Rosario Weiss es hija de Goya es un leivmotiv, a veces silente, otras manifiesto, que recorre de principio a fin toda la obra de Sergio del Molino. De ahí el título. Y que Juan Antonio Rascón es un personaje histórico, el único que reivindicará su figura públicamente tras su muerte, lo sabremos precisamente en la segunda parte, significativamente titulada en claro paralelismo “Manuscrito encontrado de Sergio del Molino. Escrito en Zaragoza y Cedeira entre septiembre de 2024 y octubre de 2025”.

Se trata de un estupendo ensayo sobre Goya y Rosario Weiss, especulativo en muchos aspectos y divertido en otros. Reinterpreta sus figuras deteniéndose en contrastes y detalles, analizando aspectos relacionados con la Ilustración, el liberalismo, las relaciones con la monarquía, o la inquina que Javier de Goya, el hijo del pintor, sentirá por Leocadia y Rosario Weiss a las que tratará con toda la mezquindad posible. 

El ensayo resulta tan luminoso y revelador como hipotético. Sergio del Molino lo sabe bien y por eso nos ofrece una propuesta extraordinariamente bien documentada que bucea en todos los estudios disponibles: la historia, el arte, la literatura, la geografía, las ideas, las costumbres, la vestimenta, los museos, la vivienda, la caza, las apariciones y desapariciones de obras pictóricas… 

Con todo ello interpreta a su manera las vidas de los protagonistas yendo y viniendo del pasado al presente con una escritura ágil en la que no renuncia a las referencias a lo más inmediato que surgen a modo de ejemplo con una gracia que le pone al lector una gran sonrisa en el rostro. 

‘La hija’ es, en fin, una gran obra. Un doble regalo de Sergio del Molino que puede ser leído en dos tiempos. O en los que al lector le hagan falta. Habrá quien tenga la suerte de cerrarlo en Cedeira en un verano cualquiera, tal vez junto al mar, en alguno de sus faros, en los acantilados de Herbeira o en San Andrés de Teixido, adonde va de muerto quien no fue de vivo. 

La hija

Sergio del Molino
Alfaguara, 2026
648 páginas