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Otro 'gran éxito' de Manzanera: una Cultural sin patrimonio deportivo

La Cultural inicia una reconstrucción casi total tras perder la categoría obligada por la nula previsión y falta de criterio de la última dirección deportiva | El descenso a Primera Federación deja al club leonés con únicamente tres futbolistas con contrato y obliga a redefinir desde la base el proyecto deportivo para intentar regresar al fútbol profesional
Aficionados de la Cultural saludan a Bañuz y Víctor Moreno a la conclusión del último encuentro en Segunda División ante la Real Sociedad B.
Aficionados de la Cultural saludan a Bañuz y Víctor Moreno a la conclusión del último encuentro en Segunda División ante la Real Sociedad B.

La caída de la Cultural y Deportiva Leonesa a Primera Federación abre un verano de cambios profundos en el Reino de León. El equipo leonés afronta la confección de una nueva plantilla con una circunstancia especialmente significativa: sólo tres jugadores mantienen actualmente vinculación contractual con la entidad para la próxima campaña, una herencia directa de la gestión de José Manzanera en la dirección deportiva.

Rodri Suárez, Iván Calero y Yayo representan el reducido núcleo sobre el que deberá comenzar a construirse un proyecto que tendrá como objetivo recuperar la Segunda División apenas un año después del descenso. Un núcleo muy débil ya que tanto Rodri como Calero tendrán ofertas claras para mantenerse en la división de plata. Así dejó Manzanera a la entidad a nivel deportivo.

La situación refleja la escasa continuidad deportiva existente en la plantilla y obliga a los nuevos responsables del área deportiva a acudir de forma masiva al mercado para completar prácticamente todas las posiciones.

El peso de las cesiones y los contratos de corta duración

Uno de los factores que explican el escenario actual es la elevada dependencia de futbolistas cedidos y de contratos con escaso recorrido temporal. Al finalizar la temporada, varios jugadores regresan automáticamente a los clubes propietarios de sus derechos, mientras que otros concluyen su relación con la entidad sin compromisos de continuidad.

Entre los cedidos que abandonan León se encuentran Roger Hinojo, vinculado al Espanyol; Matía Barzic, procedente del Elche; Homan, del Al-Duhail SC; Luis Chacón, del Deportivo; Selu Diallo, del Alavés; además de Thiago Ojeda y Víctor Moreno, ambos pertenecientes al Villarreal.

Esta situación deja a la Cultural sin una base consolidada sobre la que desarrollar una planificación a medio plazo, obligando a iniciar una nueva etapa con numerosos movimientos de entrada y salida.

Renovaciones pendientes y numerosas despedidas

La dirección deportiva estudia diferentes escenarios respecto a varios futbolistas cuyo futuro todavía no está definido. Entre los nombres que podrían seguir vinculados al club figuran el guardameta Miguel Bañuz, el defensa Quique Fornos y el centrocampista Bicho, aunque cualquier decisión dependerá de las negociaciones y de las condiciones del mercado.

Por el contrario, otros jugadores tienen muy complicada su continuidad. En esa lista aparecen futbolistas como Badía, Rafús, Peru Nolaskoain, Satrústegui, Tomás Ribeiro, Sergi Maestre, Diego Collado, Manu Justo, Lucas Ribeiro, Rubén Sobrino y Rafa Tresaco.

También permanecen abiertas las situaciones de Víctor García y Nemanja Radoja, cuya permanencia dependerá de la capacidad de alcanzar acuerdos satisfactorios para ambas partes.

Tres claves con nombres propios 

Rodri, Calero y Yayo: tres, que pueden ser uno
La magnitud de la renovación que afrontará la Cultural queda reflejada en un dato: únicamente tres futbolistas tienen contrato en vigor para la próxima temporada. El delantero Rodri Suárez, el defensa Iván Calero y el centrocampista Yayo constituyen la única base asegurada de una plantilla que deberá ser reconstruida casi por completo. Su continuidad convierte a los tres jugadores en las primeras piezas sobre las que el club pretende edificar su regreso a Primera Federación.
Asier Goiria, ante su primer gran examen
La planificación deportiva recaerá en gran medida sobre el director deportivo, Asier Goiria, que deberá liderar uno de los mercados más complejos de los últimos años para la entidad leonesa. La elección del nuevo entrenador, la definición de las renovaciones y la incorporación de buena parte de la futura plantilla situarán al responsable deportivo en el centro de todas las decisiones durante las próximas semanas.
Miguel Bañuz, Quique Fornos y Bicho, prioridades para retener experiencia
Aunque la mayoría de los integrantes del actual plantel finalizan su vinculación, la Cultural estudia fórmulas para mantener a varios futbolistas considerados importantes por su rendimiento y conocimiento del club. Entre ellos figuran el portero Miguel Bañuz, el central Quique Fornos y el mediocentro Bicho, tres jugadores que podrían aportar continuidad y experiencia a un vestuario que amenaza con quedar prácticamente vacío tras el descenso. Mantener a alguno de ellos permitiría reducir el brutal desgaste del proyecto.

La elección del entrenador, primer paso del proyecto

La reestructuración deportiva incluye igualmente un relevo en el banquillo. Tras el descenso, la entidad trabaja en la contratación del técnico que dirigirá la próxima etapa en Primera Federación.

Entre los perfiles que han aparecido en el entorno del club figuran Jandro Castro, Íñigo Vélez y Joseba Etxeberria, aunque la dirección deportiva, encabezada por Asier Goiria, también maneja otras alternativas.

La designación del nuevo entrenador se considera prioritaria para acelerar la planificación de una temporada en la que la Cultural buscará recuperar competitividad y aspirar nuevamente al ascenso.

El reto de recuperar patrimonio deportivo

Más allá de los resultados de la última campaña, el club se enfrenta al desafío de reconstruir una estructura deportiva con mayor estabilidad. La escasez de jugadores con contrato en vigor obliga a diseñar desde cero gran parte del equipo y a sentar las bases de un proyecto que permita generar continuidad en futuras temporadas.

El descenso ha evidenciado la necesidad de reforzar la planificación a largo plazo para evitar que cada cambio de categoría implique una renovación prácticamente integral de la plantilla. Ese será uno de los principales retos que afrontará la Cultural durante los próximos meses mientras prepara su regreso a la Primera Federación.