El Campus de Ponferrada estudiará el aprovechamiento de residuos agroalimentarios
El Campus de Ponferrada de la Universidad de León vive hoy un “día histórico”, según señalaron la vicerrectora del campus, Pilar Marqués, y el vicerrector de Investigación y Transferencia, Santiago Gutiérrez, con la incorporación de su primera investigadora del programa Ramón y Cajal, Noelia Flórez, quien trabajará en la obtención de compuestos para distintas aplicaciones.
Flórez se centrará, concretamente, en la reutilización de residuos de la industria agraria con el objetivo de conseguir nuevos compuestos bioactivos, “saludables” que se puedan volver a usar en biomedicina, para mejorar la salud, la nutrición, la cosmética o el ámbito farmacéutico. Además, estos compuestos se obtendrán con energías limpias, nunca a través de elementos orgánicos.
Economía circular
“Uno de los pilares de mi trabajo es la economía circular y la sostenibilidad, teniendo en cuenta que se puede trabajar con residuos de la industria agroalimentaria para obtener compuestos interesantes”, explicó. “También permite la transferencia de conocimiento entre el laboratorio y la empresa de forma sencilla, que pueda ser accesible, y que esta comarca, rica en agricultura, pueda tener un desarrollo en la parte de investigación importante. Crear sinergias entre universidad, empresa y sociedad”, añadió.
Los compuestos dependerán de la materia prima utilizada, con la idea de conseguir, por ejemplo, antioxidantes. “Se trata de utilizar residuos agroindustriales o agroalimentarios que, con tecnologías limpias, nos ayuden a conseguir sustancias beneficiosas para nosotros”, remarcó.
Flórez, natural de Ponferrada, abandonó su tierra hace años para formarse y ahora, tras ser seleccionada por este programa Ramón y Cajal, decidió regresar a su ciudad para desarrollar su carrera profesional, con la idea de instaurar en el campus berciano una línea de investigación “sólida y estable” con el objetivo de que “este campus siga creciendo”. “Estoy muy feliz de incorporarme a este campus. Es un orgullo y un logro haber accedido con este programa a esta posición”, reconoció.
Una berciana en El Bierzo
Por su parte Marqués reconoció que es “un orgullo que una berciana, que marchó a hacer su carrera docente, nos haya escogido para volver y desarrollar aquí su vida”, lo que supone, también, que el campus periférico de la ULE crezca en el campo de la investigación y la docencia.
Y es que, según recordó Gutiérrez, los investigadores seleccionados por este programa tienen a su disposición muchas universidades que elegir, por lo que es más importante, aún, que vengan al Bierzo. “Se trata de atraer talento joven de alto nivel, porque ellos serán los que sigan aquí dentro de diez o quince años”, dijo.
El programa Ramón y Cajal se encarga de seleccionar talento, nacional e internacional de alto nivel científico, a los que les ofrece un contrato de investigación en las universidades. “Son personas con una trayectoria postdoctoral destacada. La selección es muy competitiva y es un hito que se haya elegido este campus”, insistió el vicerrector de Investigación.
Las dos fases del programa
Este programa se compone de dos fases. Eb la primera, que dura tres años, el investigador debe lograr un nivel R3 en materia de investigación, algo que concede el Ministerio de Educación. En este caso Flórez ya lo tiene. A partir de ahí se inicia la segunda fase, de cinco años, en la que ya tendrá su línea y equipo de trabajo. “Vamos a tener desde hoy un investigador de alto nivel y en el futuro veremos los resultados”, señaló Gutiérrez, quien también explicó que una vez finalizados los cinco años del programa, Flórez podrá quedarse en el campus con un contrato universitario de docente o investigadora.
El programa Ramón y Cajal cumple este año 25 años y a lo largo de ello la ULE ha contado con 17 investigadores que ya desarrollan su trabajo en esta universidad.