Castropodame, el incendio indomable
El incendio forestal de Castropodame ha superado una de sus noches más decisivas con un balance que invita al optimismo contenido, aunque la emergencia sigue lejos de darse por resuelta. La disminución del viento y el aumento de la humedad durante la madrugada facilitaron el trabajo de los equipos de extinción, que aprovecharon esas condiciones para intensificar las labores de contención antes de la llegada del calor.
Desde el Centro Provincial de Mando de León, la técnico Nuria Ramos trasladó que la evolución meteorológica permitió trabajar con mayor eficacia tanto en Castropodame como en el incendio de Murias de Ponjos. Sin embargo, insistió en que ambos siniestros continúan activos y requieren un importante despliegue de recursos.
Castropodame concentra toda la atención
Aunque los dos incendios permanecen bajo vigilancia, el operativo mantiene todos sus esfuerzos concentrados en Castropodame, donde las llamas obligaron a activar el nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial (IGR) debido al riesgo para la población.
La prioridad sigue siendo evitar que el fuego alcance nuevas zonas habitadas. Por ese motivo continúa vigente la evacuación preventiva de Turienzo Castañero y San Pedro Castañero, dos localidades de este municipio berciano cuyos cerca de 200 vecinos recibieron la orden de abandonar sus viviendas tras la decisión adoptada por el Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi).
Mientras Cruz Roja mantiene habilitado un albergue en Matachana para las personas desplazadas, parte de los residentes ha optado por permanecer en sus casas siguiendo la evolución del incendio.
La UME sostiene el frente durante la noche
Con la retirada de los medios aéreos al caer la tarde, la responsabilidad de contener el incendio pasó a los efectivos terrestres. En ese escenario adquirió un protagonismo especial la Unidad Militar de Emergencias (UME), movilizada por la Junta de Castilla y León debido a la gravedad de la situación.
Los militares desarrollaron durante toda la madrugada un ataque directo sobre el frente de las llamas en las inmediaciones de Turienzo Castañero, una intervención especialmente exigente que permitió mantener alejado el fuego de las viviendas mientras el resto del dispositivo consolidaba las zonas ya trabajadas.
La actuación de la UME resultó determinante para sostener la presión sobre el incendio durante las horas nocturnas, cuando las condiciones impiden la intervención de los medios aéreos y toda la estrategia depende de los equipos desplegados sobre el terreno.
Aprovechar las primeras horas del día
La planificación del operativo ha buscado sacar el máximo rendimiento a las primeras horas de la mañana, consideradas las más favorables para la extinción por la menor temperatura y una humedad todavía elevada.
Según explicó Nuria Ramos, desde el amanecer se reforzó el despliegue de medios con el objetivo de consolidar el trabajo realizado durante la noche y tratar de contener definitivamente el avance del incendio antes de que cambien las condiciones meteorológicas.
Un amplio dispositivo sobre el terreno
En la extinción participan 51 profesionales distribuidos entre tres cuadrillas, tres autobombas, dos bulldózer, dos brigadas helitransportadas que continúan actuando por tierra, cuatro agentes medioambientales y dos técnicos, además del contingente de la Unidad Militar de Emergencias.
El delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego, ya avanzó durante la noche que la disminución de la intensidad del fuego permitía actuar sobre la cabeza del incendio para intentar cerrar el perímetro y proteger los núcleos habitados.
Pese a la evolución favorable registrada durante la madrugada, los responsables de la emergencia mantienen la prudencia. El incendio continúa activo y las próximas horas volverán a estar marcadas por la evolución del viento, las temperaturas y la capacidad del operativo para consolidar el terreno ganado durante una noche que ha sido clave para evitar consecuencias mayores en el corazón de El Bierzo.