Un gol en el 90 salva al Astorga en una final por la permanencia
El choque entre el Atlético Astorga y la SD Sarriana no era un partido más. El encuentro, disputado en La Eragudina, llegaba señalado en rojo para ambos equipos, inmersos en la lucha por la permanencia. El conjunto maragato, dirigido por José Luis Lago, afrontaba la cita tras una racha irregular que le obligaba a sumar para no complicar su futuro en la categoría.
Durante la semana, el técnico había insistido en la trascendencia del duelo, calificándolo como una auténtica final. La respuesta de la afición no se hizo esperar, con un ambiente de apoyo constante que convirtió el estadio en un aliado para los locales.
Igualdad y tensión durante todo el partido
El encuentro respondió a lo esperado: intensidad, pocas concesiones y mucho respeto entre dos equipos conscientes de lo que estaba en juego. La primera parte transcurrió sin goles, con alternancia en el dominio y escasas ocasiones claras. Solo las tarjetas, como la mostrada a Jesu en el minuto 35, rompieron el ritmo en algunos tramos.
Tras el descanso, el guion se mantuvo. La Sarriana resistía bien y el Astorga buscaba soluciones con cambios en la segunda mitad. Mario vio la amarilla en el tramo final y los minutos avanzaban con el marcador inmóvil, aumentando la tensión en las gradas.
El desenlace en el último suspiro
Cuando el empate parecía definitivo y el reparto de puntos dejaba insatisfechos a ambos, llegó la jugada decisiva. En el minuto 90, David Álvarez aprovechó su oportunidad para batir la portería visitante y desatar la euforia en La Eragudina.
El tanto, celebrado con intensidad por jugadores y aficionados, supuso un golpe anímico y clasificatorio para el Atlético Astorga, que suma tres puntos vitales en su objetivo de asegurar la permanencia.
Tres puntos que pueden valer una temporada
La victoria permite al conjunto leonés afrontar con mayor margen el tramo final de la campaña, en un contexto donde cada punto resulta determinante. Para la Sarriana, la derrota supone un revés en un duelo directo que podía haber cambiado su situación.
El fútbol volvió a demostrar su carácter imprevisible, con un partido cerrado que se resolvió en la última acción y que puede marcar el rumbo de ambos equipos en la recta final del campeonato.