El argayón del Huerna encara sus últimas semanas de obras mientras la AP-66 mantiene restricciones y crece el malestar por pagar el peaje completo pese a las limitaciones
El enorme desprendimiento de tierras que afectó a la autopista del Huerna, en el concejo asturiano de Lena, afronta la etapa definitiva de una intervención que comenzó tras el argayón producido en noviembre de 2024. Los trabajos se encuentran ya en una fase de remates y, según las previsiones manejadas por la operadora, podrían quedar concluidos a lo largo de septiembre.
La concesionaria Aucalsa todavía no ha concretado públicamente el día en que terminará la actuación. El calendario inicialmente previsto apuntaba a recuperar la circulación ordinaria durante agosto, por lo que la intervención acumula ya un retraso respecto a esa previsión.
La recuperación del trazado afectado permitirá retirar el desvío provisional instalado en la propia AP-66 y devolver a los conductores al recorrido habitual. La actuación ha tenido que desarrollarse en una zona marcada por la complejidad geológica y la inestabilidad del terreno, circunstancias que han obligado a extremar los estudios y las medidas de seguridad antes de intervenir sobre la ladera.
Una autopista esencial para León y Asturias
La AP-66 constituye la principal vía de comunicación por carretera entre León y Asturias y es también uno de los grandes corredores para el transporte de mercancías entre la Meseta y el Principado. Por ello, cualquier alteración prolongada en el Huerna tiene una repercusión directa sobre miles de desplazamientos.
Desde finales de noviembre de 2024, el tráfico se ha canalizado mediante una solución provisional de aproximadamente 270 metros. La configuración habilitada dispone de dos carriles hacia León y uno en dirección a Oviedo, además de limitaciones específicas de velocidad.
La reducción de las condiciones habituales de circulación ha convertido el tramo afectado en uno de los principales puntos de atención para quienes utilizan la autopista con frecuencia. Transportistas, trabajadores que realizan desplazamientos entre ambas comunidades y conductores particulares han tenido que asumir durante meses una circulación más condicionada de lo habitual.
El peaje, en el centro de las críticas
La prolongación de las afecciones ha alimentado asimismo las protestas de los usuarios por el mantenimiento del precio del peaje de la AP-66. El malestar se ha intensificado al coincidir las consecuencias del argayón con otras actuaciones que se ejecutan en distintos puntos de la infraestructura.
La situación resulta especialmente controvertida para los usuarios habituales, que han continuado abonando el coste de utilización de una autopista que durante meses ha presentado restricciones y modificaciones en la circulación. La percepción de que se paga por un servicio sin disponer de las condiciones normales de uso ha incrementado las críticas hacia la gestión de la infraestructura.
La finalización del arreglo del desprendimiento permitirá eliminar una de las principales afecciones, pero no supondrá todavía el final de las obras en el corredor.
7,5 millones para estabilizar una ladera de gran dificultad
Aucalsa encargó la actuación a Luperlan Tunneling por un importe aproximado de 7,5 millones de euros. La complejidad del proyecto no se ha limitado a retirar las tierras desprendidas: los trabajos han requerido intervenir sobre una ladera considerada especialmente problemática y hacerlo manteniendo abierta la circulación de la autopista.
La obra ha obligado a combinar las labores de estabilización y reacondicionamiento con las necesidades propias de una infraestructura que no puede permanecer cerrada de manera prolongada debido a su importancia estratégica.
Con el grueso de la intervención ya completado, los operarios se concentran ahora en los últimos trabajos necesarios para recuperar definitivamente el trazado afectado por el desprendimiento.
Los túneles mantienen todavía otras restricciones
La desaparición del desvío del argayón no pondrá punto final a las obras que afectan a la AP-66. La autopista continúa inmersa en los trabajos de modernización de los túneles del Huerna, una actuación independiente que también está condicionando la circulación.
Las previsiones apuntan a que estas intervenciones en los túneles puedan quedar terminadas en noviembre. Hasta entonces, los conductores seguirán encontrándose con afecciones vinculadas a unas obras que, sumadas a las consecuencias del desprendimiento de Lena, han mantenido durante un largo periodo al principal enlace viario entre Asturias y León bajo condiciones de circulación alejadas de la normalidad.